Thamara López | Escritora

El arte de mandar todo al carajo

Algunas veces un detox relacional nos puede asegurar la paz mental, la salud espiritual y en ocasiones nos puede salvar la vida. Dominar el arte de mandar todo al carajo, puede ser una necesidad y una bendición. “El ser humano cambia cuando está harto de estar harto”, esta frase se la escuché a Mario Alonso Puig, uno de mis escritores y conferencistas favoritos [quizás el favorito], pronto viene a mi ciudad e iré a verlo. Así que quizás estar harto de estar harto sea el empujón que necesitas. Mark Manson en su libro titulado “El sutil arte de que -casi todo- te importe una mierda“ nos regala una guía con un lenguaje irreverente para mandar al carajo a todo aquello que no nos importa. En realidad solo leí una sinopsis, no he leído el libro, eso de mandar a la gente al carajo se me da bien. En ocasiones a algunas personas, no es mi caso afortunadamente, les cuesta alejarse de la gente que los lastima, hace poco estaba dando una sesión de terapia de sanación y Luz (la llamaremos así para proteger su identidad y porque es una mujer de mucha luz), una mujer hermosa y con una energía muy bonita, me decía “toda mi familia es muy negativa”, y me confesó su incapacidad de mandarlos al carajo.  Luz tiene cáncer, está mejorando mucho gracias a Dios, y le dije la importancia del entorno, de mantenerse alegre y positiva, y de cuidar celosamente sus energías y las personas de quien se rodea.  Dentro de todas las herramientas que le di para su sanación plena, le pedí que se alejara de personas negativas, que le huyera a la queja, que eso no le suma en su camino de sanación.  Al final de la sesión, cuando estábamos hablando de la quejadera de su familia, con la cual vive, le sugerí ponerse unos audífonos para no escuchar esa negatividad. Le dije, vas a saludar, te sonríes y les dices «tengo que escuchar unos audios que me mandaron para sanar», y te blindas con los audífonos. De hecho Rosa me dijo que ella siempre se despertaba con buen ánimo, y que cuando escuchaba a su familia se le bajaba el ánimo inmediatamente. Más que evidente que el entorno nos define, de hecho uno de los aspectos medulares para instaurar hábitos positivos es el entorno. Hace poco escuché una frase “estar solo es un superpoder”. De verdad la abrazo fuertemente, para mi la soledad es oro, es paz, es encuentro, es inspiración, creatividad, serenidad y gozo.  Y muy especialmente si quienes te rodean, son un drenaje de energía. Porque una cosa es estar solo, y otra muy distinta sentirse solo, yo vivo sola, pero no tengo esa sensación de soledad, al contrario, me encanta vivir sola y es para mí una especie de burbuja que construyo para alcanzar todas mis metas. Hago de vivir sola una especie de laboratorio de crecimiento personal en donde destino mi tiempo y mis espacios a crecer en las áreas que me apasionan. Familia es familia En ocasiones no es fácil decidir, ni menos accionar en esa depuración del entorno, ejecutar ese detox emocional y relacional puede ser complejo. Y más si son personas muy cercanas, y peor aún si viven contigo. Esa lista de personas que no quiero cerca, ha crecido en los dos últimos años. En ocasiones las personas salen voluntariamente por la puerta, en otras hay que darles el empujoncito, de cualquier manera cuidar tu entorno y tu energía, siempre valdrá la dicha. Si me he alejado hasta de mi mamá cuando lo consideré necesario, de cualquiera lo haré sin dudarlo. Y siempre aclaro que mi mamá es un ángel, nadie que la conozca dirá lo contrario, pero han habido momentos, en que he sentido que debía alejarme y lo he hecho. Uno de esos momentos fue cuando me diagnosticaron el cáncer, yo sabía que mi mamá se iba a derrumbar, no la quería ver llorando ni sufriendo, aunque debo confesar que esa no fue mi principal motivación, mi prioridad fue cuidar mis energías y mi enfoque para sanarme. Si le decía a mi mamá, tendría que hablar del tema, decirle como estaba, y se iban a enterar cientos de personas en su iglesia, y no quería esa energía sobre mí. Todo hubiese sido con muy buena intención, pero igual no me servía para la decisión que había tomado, y que gracias a Dios, salió como yo lo esperaba.  Quería enfocarme en sanarme, emplear todas mis energías, palabras, afirmaciones, pensamientos y recursos en lograr mi sanación plena, no podía permitirme estar pendiente de nadie más. Si tienes que elegir, elige por ti, no es loable, ni heróico, ni menos sensato permanecer en un lugar que nos roba la energía, solo por la frase de “familia es familia”. Esa frase es buena ejercerla para disfrutar, amar y honrar a las buenas familias, no para usarla como una sentencia de muerte y de aguante. Y si aplica para la familia, más rápido aplica para amigos, compañeros de trabajo, vecinos, etc. Estas reflexiones o posiciones ante la vida, seguramente no son bien vistas por algunos, pero en realidad  ya no espero que me den la razón, pero sí que validen mi emoción, no es “tienes razón Thamara”, que en ocasiones luce como necesario. Es un “lamento que te hayas sentido así, no era mi intención lastimarte, no había visto las cosas desde ese punto de vista”. Eso es validar una emoción, hacer sentir al otro visto, y comprendido. Hacerle sentir que lo has oído, y tomar en cuenta aquello que es importante para esa persona. Porque si te digo «oye, me estás lastimando, me estás pisando» y me pides perdón, pero sigue haciéndolo, ese «perdón» no vale de nada. El verdadero perdón es la genuina intención de no repetir la acción que ha causado el daño.   Cuando este regalo de la validación no se encuentra en una relación, deberíamos darnos el regalo de la distancia, y en aquellos lugares… Seguir leyendo El arte de mandar todo al carajo

Bienvenido 2024

¡Bienvenido 2024! Así comenzó mi 2024, entre nubes, en el cielo, volando, como volando tengo la mente y los sueños para este año.  El año 2023, buena parte del año, lo pasé lamentando una mala decisión, a todos nos pasa, tomamos malas decisiones y luego hacemos algo peor, lamentarnos.  No podía creer que había vuelto a confiar en alguien, sin ninguna razón aparente para hacerlo, y que eso me había traído consecuencias negativas. Así que decidió capitalizar el error y ahora sí que veo poco probable que vuelva a confiar en alguien, sin que me haya dado razones para hacerlo. Así que ese es mi mayor aprendizaje del 2023, para decir desde el alma, ¡bienvenido 2024! ¿Mis mayores motivos de gratitud?, con ellos recibí el 2024, con mis hijos y con mi nieta, además de otros miembros queridos de mi familia. Claramente fue una recompensa divina, y el cierre estelar de un año un poco movido emocionalmente, que dejó grandes áreas de oportunidad, y espacios para el crecimiento.  Hoy, con este recorrido por los cielos, en donde vi al sol salir de nuevo, es motivo para celebrar nuevos comienzos, y cerrarle el camino a personas o eventos que no encajan en mi proyecto de vida vital.  Sin ningún remordimiento o sentimiento de culpa, abandono todo espacio donde mi luz molesta, donde mi nobleza no es correspondida y en donde mis errores o defectos son engrandecidos.  Me abro a compartir mi vida, y mis emociones más sensibles y vulnerables ante personas y espacios seguros, en donde me siento recibida y aceptada plenamente.  No soy una pieza de rompecabeza, no nací para encajar, sino para pertenecer, y esa pertenencia la elijo yo.  Estoy muy emocionada con lo que la vida me está presentando, y muy agradecida por todo aquello que decido tomar como parte de este nuevo camino lleno de bendiciones, felicidad y abundancia.  GRACIAS Dios, porque en todo te veo y te siento, porque me permites dar saltos de Fe en la certeza de que como tu hija, siempre estaré bien.  Gracias por mis hijos y por mi nieta, son mi mundo de amor, y en ellos me inspiro y para ellos crezco como ser humano, como mujer, como madre y como abuela.  Hay cosas que no las tengo clara, pensé que sí, pero creo que son más conceptos impuestos, aprendidos y tragados sin masticar. Es así como la ropa con flores, que la veo hermosas en otras  mujeres, pero yo no me la pondría, algo así me pasa en algunas áreas de mi ser.  Por tanto quizás te he estado pidiendo el postre que no me gusta, y por eso tú, al conocerme mejor que nadie, no lo has puesto en mi mesa.  Gracias por lo que das y por lo que quitas, siento que en el 2023 me quitaste pesos para dejar espacio para las bendiciones del 2024, ya que no podemos meter unos zapatos nuevos en una caja de zapatos ocupada por viejos zapatos.  Para ti que me lees, de verdad, GRACIAS, quiero que sepas que me estás acompañando en el sueño de vida más grande que tengo en este instante, un sueño que armoniza con total belleza, con todo lo demás que deseo.  Feliz año 2024, que caminas con certeza y gozo hacia el sueño de tu vida, transfórmalo en meta medible y creíble, y lo verás hecho realidad.  Con amor, Thamara. 

Los hijos inservibles no existen, los padres inservibles sí

Los hijos inservibles no existen, los padres inservibles sí. Esta premisa me surgió hace 2 días, durante un debate apasionado en Instagram luego de un comentario, hasta jocoso, que hice. Resulta que una “influencer” no tuvo mejor idea que comentarme, que si a los hijos se les dejaba una herencia, se convierten en inservibles.  Yo en realidad monté en cólera, y le dije que esperaba que sus hijos no leyeran ese comentario, y al final le escribí “por cierto, los hijos inservibles no existen, los padres inservibles sí”. Los padres inservibles sí existen Y fue así como nació este artículo, desde un acalorado contrapunteo en la cuenta de la esposa del influencer @vendecomopro. De hecho, Alexander (@vendecomopro) quiso intervenir en el debate, defendiendo a su esposa, y hasta aludió a mis hijos. Y con motivo de éste fértil espacio para reflexionar que generó esta controversia en mí, les quiero narrar la reflexión que esto me produjo, y mencionarle las características que en mi opinión tienen “los padres inservibles”: Podría continuar, pero con estas ya podemos establecer relaciones con otros comportamientos que sin duda alguna los deja en la categoría de padres inservibles. Haber leído que una mujer, que es madre, se expresa así, aunque fuera hipotéticamente de los hijos, me produjo una ira inmensa, y como siempre, y por fortuna, en la escritura tengo mi refugio, mi paz y mi desahogo más noble. La inspiración puede venir de cualquier lugar, hasta de un comentario en Instagram. Creo que esta vez se me hizo más real que nunca la frase “quien tiene un hijo, tiene todos los hijos del mundo”. Las creencias limitantes que sembramos en nuestros hijos cuando los invalidamos, los juzgamos o los cuestionamos, son la raíz de todos los males en la adultez. Ayer, escuchando una entrevista que le hizo Lewis Howes a Marisa Peer, ella contaba el caso de una de sus pacientes que sufre de narcolepsia (trastorno crónico del sueño que consiste en episodios de somnolencia extrema durante el día). Durante la terapia, la paciente le contó que su mamá le decía cuando era niña “eres un ángel, eres perfecta, porque siempre estás durmiendo, tu hermano no duerme, es el diablo, me está matando”. ¿Sí ven lo mucho que podemos impactar a nuestros hijos con lo que les decimos? Yo primero me corto la lengua antes de decirle a mis hijos, y ahora a mi nieta, que algo que hagan podría convertirlos en inservibles.  El amor de padres debe ser lo más parecido al amor de Dios, debe ser incondicional. Siempre les dije a mis hijos, que no había manera, que no había ninguna posibilidad, de que yo los dejara de amar. Estudiaran o no, sacaran buenas notas o no, ordenaran sus cuartos o no, yo igual los amaría incondicionalmente. Antes de tener hijos, luego ya no hay opción, evalúa si estás en la disposición y el deseo de amar incondicionalmente, de no ser así, no traigas al mundo seres humanos para hacerlos infelices. Nunca supe hasta donde podía amar, hasta el instante en el que me pusieron en el pecho a mi hija.  Nunca imaginé hasta donde se podría expandir mi amor, hasta que mi hija tuvo a su hija y me regaló a la más hermosa nieta que pude imaginar. Nuestros hijos no quieren padres perfectos, quieren padres reales, cercanos y amorosos, asegurate de ser la primera persona en la que tus hijos piensan cuando algo los aflige. Dile a tus hijos “jamás me voy a enojar si tú me dices la verdad”, y cúmplelo, habrás creado un vínculo de confianza y amor, imposible de romper.

Evadir o confrontar

¿Cómo saber cuando evadir y cuando confrontar? En ocasiones el quebranto humano lo evitamos con todo nuestro ser, y lo evadimos con alcohol, sexo, drogas, relaciones tóxicas o cualquier otro evasor de duelos y tristezas que necesariamente teníamos o tenemos que transitar. Esa evasión solo nos da un tormentoso alivio temporal, porque nada más agobiante que saber que debemos hacer algo, y no lo hagamos. En ocasiones soslayar algo es simplemente posponer un suceso inexorable, un tránsito de vida que nos hará crecer, y que es una suerte de asignatura que debemos aprobar para graduarnos en algún aspecto vital de nuestras vidas. El quebranto, el dolor, el duelo, nos llevan a una profunda vulnerabilidad, y la vulnerabilidad es el único camino expedito y puente genuino para conectar con los demás seres humanos. En la vida apreciamos y conocemos por contraste, sabemos que es de día, porque conocemos la noche, sabemos del bien porque conocemos el mal, y valoramos y atesoramos la felicidad, porque hemos transitado por la tristeza.  No hay manera de evadir lo malo, ni de perpetuar lo bueno, todo en la vida es cíclico, tampoco hay fracasos, siempre obtenemos resultados, a veces obtenemos los resultados esperados, y en otras ocasiones se producen resultados que no queríamos. Ganar o perder, se convierte en ganar o aprender cuando comenzamos a valorar y a agradecer el aprendizaje que nos dejan los resultados inesperados.  Un videojuego llamado vida ¿No es acaso la vida una especie de videojuego en donde vamos superando etapas? Cada reto superado nos desbloquea nuevos superpoderes, así que con el tiempo las cosas no se vuelven más fáciles, sino que nosotros nos hacemos más fuertes. Hacer o no hacer, evadir o confrontar Hay cosas que parecen contradicciones, como por ejemplo, confrontar o ignorar algo. ¿Cómo saber cuando confrontar algo para resolverlo o cuando ignorarlos para que se desvanezca? Desde el punto de vista de la energía, donde está nuestra atención allí está nuestra energía. Y en muchos casos, ignorar la situación hará que se desvanezca. Pero hay cosas que no van a desaparecer solo por ignorarlas, los platos sucios por ejemplo. Es siempre un tema de sentido común, que lo llaman el menos común de los sentidos. Hay situaciones en las que, lo que debemos hacer, es no hacer nada, me ha pasado un montón de veces, y para personas hacedoras como yo, que me encanta hablarlo todo y confrontar a los involucrados, es difícil dejar de hacer. Hay otras situaciones en donde definitivamente nos tenemos que activar, poner acción, y ser muy intencionales para que todo salga bien, sean relaciones o negocios. Las posiciones firmes y rígidas no funcionan para todo, y con todos, la flexibilidad en la vida nos da más opciones, y nos permite corregir el camino si éste acaso ha dejado de funcionar. Recuerda el regalo divino que hemos recibido, «libre albedrío», cambiar de opinión no solo es posible, sino en ocasiones, una necesidad.

La libertad de decir que no

Ejercer la libertad de decir que no realmente es fundamental para avanzar en la vida y enfocarnos en lo relevante para nosotros. Hace días atrás leí algo sobre la relación entre el éxito y decir que “no”. Ese mismo día escuché en un podcast una pregunta ¿qué toman las personas felices? y la respuesta no fue agua, ni vino, fue «decisiones». Así que hoy te quiero regalar la reflexión que estos dos insights despertaron en mí. ¿Por qué habría de tener relación con el éxito las veces que digo no? Inmediatamente recordé los encuentros que tuve con personas con quienes deseé profundamente que cancelaran la cita o el compartir. ¿Por qué simplemente no les dije no? o ¿por qué no las cancelé yo? También puedo recordar los favores que hice cuando en realidad no quería hacerlos, o el agotamiento mental que tuve tratando de encontrar una excusa relevante para retractarme del compromiso. También sumé mentalmente el dinero que he perdido por asociarme con malas personas o por no haber dicho un rotundo “no” a tiempo. El dinero que he perdido sin duda alguna lo puedo recuperar, pero ¿pasa lo mismo con mi tiempo y mi energía? lamentablemente no.  Ni el tiempo ni la energía invertido en algo o alguien lo podemos recuperar. Libertad para decir que no es tener libertad para vivir A veces vivimos para complacer, para ceder, para quedar bien, y esa simple y liberadora palabra de dos letras, “no”, la decimos tan poco a lo largo de nuestras vidas, que casi se nos olvida el derecho que tenemos de hacerlo.  Un “no” te puede evitar desde la pérdida de un dinero (lo menos malo de todo), hasta un padre terrible para tus hijos, porque como leí en un post hace poco “el padre de tus hijos no es el hombre de tu vida, es el hombre de la vida de ellos”. No es cualquier cosa echarle ese vainón a nuestros hijos, un mal padre, y hasta esta hecatombe, se puede evitar con un simple y oportuno “no”. Pasemos a un nivel más elevado, al que yo personalmente quiero llegar, el “no sin argumento ni justificación”.  Veamos un ejemplo “Thamara, ¿quieres ir al cine?” (hasta la pregunta me facilita la soñada respuesta), “No gracias, no quiero”. ¿Por qué debo decir mentiras o agotarme pensando en excusas si en realidad simplemente no quiero? ¿Por qué debo decir que me duele la cabeza?, por ejemplo.  La mayoría de las veces en las que no quiero salir, la realidad es que prefiero mi sofá para ver algo en Netflix o mi oficina para escribir. En mi país, si yo digo eso, la inexorable respuesta de quien me está invitando sería “no seas pajúa vale”. Y aunque de cierto modo me halaga y me alegra que deseen mi compañía, la verdad es que sigo prefiriendo, en la inmensa mayoría de los casos, a mi sofá. Decir que “no” es libertad, es expansión, es tiempo para lo que te gusta, es cuidar tu energía, es hacer de ti, tu prioridad.  Además, se supone que tus amigos te estiman lo suficiente como para respetar que no quieras salir sin que eso signifique una problema en la relación. Si llevamos esto a niveles, digamos que ya superé el nivel 1, hoy digo que no, pero inventándome excusas, ahora voy por la conquista del segundo nivel, un “no” honesto y sin pretextos, voy por un “no quiero” a secas.  La gente feliz toma decisiones Decir no, también tiene relación con la felicidad, y con la pregunta que te compartí al inicio “¿qué toman las personas felices?, no, no es agua, o café, aunque ambas me encantan, las personas felices toman DECISIONES. Y, ¿acaso decir que no, no es una decisión?, exacto, todo esto tiene relación y por eso ambos planteamientos se me hicieron hermosos de concatenar en un solo artículo, que te regalo, y que me regalo como un recordatorio de vida.  La vida podría resumirse en dos cosas: relaciones y decisiones. Hay relaciones que no se escogen, padres, hermanos, familiares, compañeros de trabajo y vecinos. Pero nos quedan tres grandes oportunidades en la vida para ejercer las decisiones en materia de relaciones.  Podemos elegir a nuestras amistades, a nuestros socios de negocio, y lo más importante, a nuestras parejas en el amor.  Hay una frase que dice “quien no acierta en el casar, no acierta en nada”, y aunque no estoy totalmente de acuerdo, porque no es taxativo que nuestra vida se fue por el barranco por una mala elección en el amor, porque para eso están las separaciones y los divorcios, ciertamente se pasa por un túnel muy oscuro cuando erramos al escoger a nuestros compañeros en el amor.  Esto comenzó con una invitación a decir que “no”, y volvemos al mismo punto, si cuando te encuentres en la víspera de tu matrimonio, sientes más susto que felicidad, más vale que te arrepientas a tiempo, y, si acaso eres de valentía tardía, te sugiero caminar hacia al altar con unas cómodas converses, mucha gente se casa con zapatos de goma, nadie sospechará que es un plan alternativo en caso de que quieras salir corriendo antes del “sí, te acepto”. Esto me hace recordar una vez que una de mis mejores amigas me llamó 2 días antes de su matrimonio y me dijo “Ay Thamy, ¿será que sí me caso? Les juro que es la única vez en mi vida, que he sentido de manera tan contundente, que la pregunta se respondía sola. Le dije “cariño, esa pregunta se responde sola, y tan solo tiene una respuesta, NO” Ajá, duró 10 meses, no podría ser de otra manera. Si aprendemos a decir que no, y a cuando decirlo, me atrevo a asegurar que estamos minimizando  la necesidad de tomar decisiones más complejas en el futuro.  “No” es una palabra hermosa y liberadora, evita toda clase de males, te regala libertad, tiempo y energía, y no, no es egoísta, si tienes un entorno acostumbrado a… Seguir leyendo La libertad de decir que no

El camino más fácil hacia la felicidad, es la felicidad intencional

¿Quieres ser feliz? seguramente respondiste que sí. Pero así como para ser ingeniero, no basta con las ganas, para ser feliz tampoco. Acompáñame a descubrir el camino más fácil hacia la felicidad, la felicidad intencional. Hay algo que nadie dice, o al menos yo no lo he oído ni leído, y es cómo se construye la felicidad intencionalmente, desde mi ser. Desde cosas como poner la mente a tu servicio, que no sea tu ama, sino tu sierva. La mente es caótica, tenemos que dominarla o de lo contrario te volverá la vida un perenne caos. El mundo real siempre es más benevolente que el mundo mental, esta frase ya nos dice mucho. Vamos a aterrizar las ideas, porque en tu mente podrías estar pensando que necesitas dinero, determinado trabajo, ciertas personas a tu lado, un cuerpo de tal forma, etc. Y sí, el dinero es una poderosa herramienta y un recurso maravilloso que nos da opciones, el trabajo de nuestros sueños es un privilegio que debemos agradecer, un cuerpo sano y hermoso nos hace la vida más fácil, y tener buenas relaciones es una inmensa bendición. Ahora, que pensemos que para ser feliz necesitamos esas cosas, es exactamente lo opuesto, ser felices nos hará manifestar todo aquello que deseamos. Eso lo llama el Dr Joe Dispenza, la emoción antes que la experiencia, y es que no hay ninguna razón para posponer la emoción o felicidad que algo nos produciría si ya estamos seguros de que lo vamos a lograr u obtener. Solo hay una sola cosa que debo tener antes, para que construir la felicidad sea más fácil, y es salud plena. Estoy escribiendo un ebook que se llama sanación plena y felicidad intencional. En Abril de este 2024 ya estará publicado. Porque se me hizo muy difícil imaginar a alguien que no tiene salud intentando ser feliz. Aunque debo decir, que cuando me diagnosticaron el cáncer, sentí la felicidad de la sanación antes de verla manifestada en mi vida, ese momento de mi vida es mágico e inexplicable, así que no puedo suponer que a todas las personas se les hará igual de fácil manifestar su salud. Quiero destacar que todos tenemos la misma capacidad de autosanación, solo que algunos hemos despertado ante esa realidad y otros no, por eso quiero facilitar ese camino con mi nuevo libro, en base a mi experiencia personal, y a todo lo que he aprendido todos estos años. Claro, te puedo decir que en mi experiencia personal, y durante el momento más elevado de mi existencia, fui feliz antes de sanar del cáncer, pero juro que hasta hoy no sé muy bien cómo lo logré.  En el momento que descubra los detalles para lograrlo, y construir una información que puedan replicar, se los diré sin duda alguna. La coherencia me parece fundamental para tener credibilidad, yo no te puedo enseñar cómo llegar a lugares a donde aún yo no he llegado, pero sí te puedo compartir mi experiencia de cómo sané de un cáncer milagrosamente, y cómo ser fundamentalmente feliz. Sané de un cáncer sin intervención humana, no tomé ningún medicamento, ni me sometí a ningún tratamiento médico, y he logrado ser feliz estructuralmente, es decir, que la mayoría del tiempo lo soy. Por supuesto que hay coyunturas en donde no me siento feliz ni conforme con lo que está pasando. Pero con prontitud regreso al gozo que construyo de manera intencional.  No te voy a decir todo lo que hago, pero te diré lo que hago todos los días, al final lo que hace la diferencia es lo que hacemos repetidas veces. Diariamente: Conviértete en un paranóico inverso, en lugar de esperar siempre lo malo y lo peor, espera siempre lo mejor, es la misma inversión de tiempo y energía. Recuerda la frase que dijo Henry Ford “tanto si crees que puedes, como si crees que no, en ambos casos estás en lo correcto”.

La tarea de ser feliz

La felicidad es la prioridad en la vida

Ser feliz es una prioridad tardía en la vida, en la infancia parece más importante el trinomio cuadrado perfecto, sacar la nota sobre la nota en el colegio, y unos diplomas que luego no sirven sino para darnos remordimiento cuando los botamos. ¿Alguien habrá utilizado alguna vez en su vida el trinomio cuadrado perfecto que nos enseñaron en el colegio? Si volviera a ser niña, y un adulto me preguntara «Thamara, ¿qué serás cuando seas grande?», no trataría de darle una respuesta interesante ni original, con una carrera muy genial y única, simplemente le diría «SER FELIZ«. O mejor aún, respondería como el niño más genial que conozco, se llama Adrián Ignacio, quien con tres años, ante esa pregunta respondió «será que voy a estudiar, porque yo ya soy Adrián», aplaudo de pie a este niño que tiene una claridad que muchos adultos aún no tienen. La sociedad pareciera estar diseñada para ignorar la verdadera prioridad de la vida, SER FELIZ, ¿qué nos preguntan siempre nuestros padres, amigos y familiares? ¿Cuándo te casas?, ¿qué vas a estudiar?, ¿cuándo tendrás hijos?, y si ya tienes el varón ¿para cuando la hembrita?, ¡carajo dejen vivir! Yo, desde que mis hijos son adultos, la primera pregunta que les hago es ¿eres feliz?, ¿estás feliz en donde estás?, ¿estás haciendo lo que quieres hacer?, ¿quieres que ore por algo? A veces lo que tuvimos en nuestra infancia es nuestro punto de partida, a veces es nuestra referencia para no repetir ese modelo, lo que no se vale es decir «es que a mí me criaron así», e ir a repetir algo que bien sabes que no funciona. En una ocasión mi hija de tan solo 5 meses lloraba mucho, y su papá la cargaba y perdió la paciencia y le dio una nalgada. Yo no había sentido tanta ira e indignación en mi vida hasta ese instante. Me le fui encima y le grité reclamándole que qué carajo le pasaba, que nuestra hija tenía 5 meses. La conversación pasó del acaloramiento a la sensibilidad, y la vulnerabilidad, lugares desde los cuales es realmente imposible no conectar con el otro ser humano. Ya yo calmada, y el que era mi esposo más tranquilo, llega al punto de decirme «es que yo nunca vi a mis padres darse un beso, mi papá nunca nos abrazó». Claro, estoy resumiendo horas de conversación, solo estoy dando el punto de partida, y casi el final. En ese momento que él me dice esto yo le dije «mi amor, nosotros estamos haciendo una nueva familia, y aquí, lo bueno que traemos de nuestra crianza se queda, pero lo malo se va, y tú a nuestra hija sí la vas a besar, la vas a abrazar y le dirás que la amas». Esa noche, no solo ayudé a que mi hija tuviera un mejor papá, sino a que mi hijo también lo tuviera, y sus otros 5 hijos también. Hoy el padre de mis hijos, con sus 7 hijos, es un padre amoroso, y seguramente algo tuvo que ver esa conversación que tuvimos esa noche cuando mi hija tenía 5 meses y él tenía 23 años. Yo tenía apenas 19 años en aquel entonces, esto no fue algo que leí, ni que escuché en un podcast (no existían hace 33 años), fue algo intuitivo, algo que me dijo que no era imperativo repetir los modelos y nuestras crianzas con nuestros hijos. Pero sé que a algunos padres no se les hace tan fácil entender eso, e incluso si lo entienden, les cuesta implementarlo. Un lienzo en blanco Nuestros hijos son un hermoso regalo de Dios, un lienzo en blanco sobre el cual pintar una obra de arte llena de risas, y libre de dramas, no nos deben nada, no pidieron venir al mundo, no vienen a cumplir tus sueños, traen los suyos propios. Tengo una nieta de 10 meses, se llama Kira, es luz, amor, ternura, risas y gratitud en mi vida, siempre quise tener una nieta, una hija de mi hija, y Dios como siempre cumple los anhelos profundos y reales de mi corazón (siempre y cuando vengan de él o sean para mi bien). Si con mis hijos tuve cierta claridad en el camino, con mi nieta espero que valgan mis 33 años de experiencia como madre, además de este amor inédito, robusto y estremecedor que siento por mi Kira. No hay espacio de vida más retador que la maternidad, pero al mismo tiempo no hay espacio que nos haga más fácil transmutar ausencias en presencias, descuidos en amor, que el amor que sentimos por nuestros hijos. Mis hijos, y ahora mi nieta, tienen y siempre tendrán de mí, mi lado más puro, más noble, más amoroso y rutilante. Ellos son las tres personas en el mundo, a las que mi imperfección casi casi no los toca. Tengo un nuevo lienzo en blanco en vida, una muy especial, una nueva oportunidad de aportarle felicidad a un ser humano dentro de su entorno significativo de apegos seguros. Alguien a quien decirle a diario «eres hermosa, noble, saludable, perfecta, suficiente, inteligente, capaz, poderosa, única, amada, respetada, valorada, y una niña MUY FELIZ». No le preguntaré a Kira ¿cuánto sacaste en Matemáticas?, o ¿qué serás cuando crezcas?, le preguntaré ¿eres feliz?, ¿quieres dibujar?, ¿qué te gustaría leer?, ¿qué te asusta?, ¿me quieres dar un abrazo? Le diré ¿quieres ir a tocar el timbre de los vecinos y salir corriendo?, mi yerno ya conoce mis planes, y está preparado para recibir las quejas de sus vecinos británicos, de las tremenduras de su hija con su suegra. Si como madre me propuse criar hijos felices, como abuela pienso hacerlo doblemente mejor. La próxima vez que tu hijo llegue con una mala nota en matemática del colegio, sorpréndelo con una sonrisa, quizás vaya a ser veterinario y las vacas no saben matemáticas. Además, lo distintivo en el mercado laboral actual son las competencias blandas: inteligencia emocional, comunicación asertiva, inteligencia relacional, toma de decisiones, capacidad… Seguir leyendo La tarea de ser feliz

Más nos vale sanar

Somos un barco adulto siendo capitaneado por un niño de 7 años, por nuestro niño interno de 7 años, un niño que trae una pesada mochila de creencias familiares y limitantes. Así que más nos vale sanar. Sanar no debería ser una opción, sino mandatorio, opcional puede ser el camino, el proceso, y cuando emprenderlo, aunque yo diría que cuanto antes mejor.  Los neurocientíficos dicen que el 95% de nuestras decisiones son inconscientes, así que nos queda un modesto 5% para tomar decisiones conscientes, pareciera una buena idea hacer un buen uso de ese pequeño porcentaje.  Me encantaría decirte que esto también lo escribo desde la experiencia, pero en realidad lo escribo desde el deseo, y desde mi compromiso eterno de crecer y mejorar, este proceso siempre tiene un inicio, pero nunca tiene un final. Y es que sanar es un verbo que solo se vive en gerundio, sí, vivimos “sanando”, y ya vivir en el proceso es algo que muchos ni siquiera intentan. Así que si ya lo emprendiste, te abrazo y te felicito. En los últimos días me han sido reveladas varias creencias limitantes en cuanto al amor. Fue un momento mágico y poderoso, estaba lavando los platos y grité ¿qué qué? La verdad no estoy muy segura de querer contar esto con detalles, pero mi compromiso con la honestidad y con mis letras genuinas es algo que me fascina mantener contigo.  Sanando desde la creencia Aquí voy, resulta que vengo de un hogar en donde mi mamá era la que trabajaba, y le daba dinero a mi papá, quien era ciego y no trabajaba. Ella le tenía su “mesada” y a mí eso me parecía un desmadre, por decir lo menos.  Siempre odié esa imagen de mi mamá dándole dinero a mi papá, y a pesar de que yo conscientemente valoro y deseo la provisión de un hombre, mi inconsciente me dice “los hombres son una carga, y hay que darles dinero”. En mi mente consciente está el deseo de una pareja proveedora, no por un tema de interés, porque llevo años demostrándome que puedo sola, es por un tema de esencia femenina, de mis necesidades primarias que son las necesidades primarias de todas las mujeres: amor, protección y provisión. Recuerden lo que les dije, que el 95% de nuestras decisiones son inconscientes, y esa mente que se manda sola, me ha tenido con parejas que no han sido en lo absoluto proveedores, en el mejor de los casos atentos, pero mis gastos seguían siendo sufragados por mí al 100%. Haré una pausa por amor y gratitud, al día de hoy tengo un hombre que me cuida, me provee de todo y vela por mí, a ese hombre lo parí hace casi 29 años, mi Eduardo Luis. Siempre digo que mi hijo es el único hombre que me lo da todo. La independencia es muy sabrosa, me hace sentir cómoda conmigo, segura y en control de mi calidad de vida, pero desde mi experiencia personal, y lo que he visto en mujeres de mi familia, y amistades, ser provistas es algo que todas las mujeres anhelamos. Estas son cosas que duelen o incomodan decirlas, y hasta pensarlas o escribirlas, pero creo que esto es parte del camino para sanar, amar y abrazar a mi niña interior. Entonces volvamos a la revelación, mi voz en mi mente me dijo “para ti los hombres son alguien a quien hay que darles dinero”, y yo dije ¿qué qué?, no no no, ¡rompo esta creencia ya!  Es decir, para mí toda la vida, los hombres han representado una carga, razón por la cual, mejor es no tenerlos. Así que yo conscientemente quiero volverme a casar, pero mis creencias me han dicho toda la vida “mejor no Thamara, solita te ves más bonita”. ¡Ahora todo tiene sentido! Esto no lo sabe casi nadie, pero me casé por segunda vez y a los 30 días le dije que me había arrepentido, ¿sí ven que ahora todo tiene sentido? Mi mente subconsciente ha estado peleando toda mi vida con mi mente consciente, ha estado saboteando toda mi vida mis planes amorosos, al extremo que me divorcié 30 días después de casarme por segunda vez. Qué maravilla habría sido escuchar esa voz hace 25 o 30 años, y emprender el camino a la sanación. Seguramente estaría felizmente casada hoy. La soltería para mí ha sido completamente disfrutable, tanto que muchas veces me cuestiono si no estaré más feliz viviendo sola que construyendo una relación con todo lo que eso implica. Pero sé, que parte de la evolución como seres humanos, de la plenitud y de la expansión de nuestro ser, descansa en el hecho de tener una saludable relación de pareja, y yo quiero vivir eso porque no lo he vivido. En mi primer matrimonio hubo mucho amor y lo bendigo porque de allí nacieron mis dos hijos, pero no puedo tomar eso como una referencia de la relación amorosa sana y funcional que deseo y merezco tener. Nunca la frase «solo el amor no basta», tuvo más sentido para mí que en mi primer matrimonio. ¿Quieres ver cómo se marchita un hombre?, dile que no sirve para nada, ignóralo a la hora de tomar decisiones, fáltale el respeto, y hazle sentir que no lo necesites para nada. ¿Quieres ver como se marchita una mujer?, déjala sola en todo, no tengas detalles con ella, jamás le digas palabras bonitas. Abrazar nuestra esencia, saber lo que realmente necesitamos para estar plenos y felices, es tremendo punto de partida. Negarnos, en mi caso decir «yo puedo sola con todo, no necesito que nadie me ayude», por ejemplo, es negarme a mí, y mentirle al otro. Es absolutamente relevante el tema de las creencias limitantes, porque de manera consciente podemos creer que sabemos lo que queremos, pero si mi voz interior me sigue diciendo “sal corriendo Thamara, o haz algo para que salgan corriendo, los hombres son una carga”, no habrá príncipe soñado que permanezca en mi… Seguir leyendo Más nos vale sanar

Espiritualidad y ciencia bailan juntas

Espiritualidad y ciencia bailan juntas, aunque algunos se empeñen en concebirlas como opuestas. Siempre escribo contenido ligero, ameno, positivo, cercano, cálido y real, y quiero que sepas, que detrás de todo esto, no solo hay Fe y creencias personales irrenunciables, también hay ciencia.  Luego de mucho leer y creer, puedo afirmar que la espiritualidad y la ciencia no solo bailan juntas, sino que se complementan y se refuerzan entre sí. Personas como el Dr Joe Dispenza, entre otros, nos reconcilian con la idea de que espiritualidad y ciencia bailan juntas y eso tiende un maravilloso puente en lugar de edificar muros que nos separen. A veces solo narro mis milagros, mis experiencias y mis reflexiones, pero cuando hablo de mis creencias (que son justamente las que producen mis milagros y mi realidad), en casi todas hay ciencia detrás de ellas. Esto es por si acaso alguien que me lee piensa que esta mujer solo está sostenida por sus creencias, y su Fe, pues no, también leo y tengo mentores neurocientíficos, otros son expertos en PNL, y me interesan todas las ramas del crecimiento y desarrollo personal. Cómo dijo Mabel Katz, la principal exponente del Ho’oponopono a nivel mundial en una entrevista, “afortunadamente la verdad es una sola, todos estamos hablando de lo mismo”. La verdad es una sola, todos hablamos de lo mismo En este blog, en este espacio literario, entramos todos, los que creer se les hace tan fácil como respirar, y los que necesitan ver para creer.  Porque puede ser que esto de creer se te dé como a mí, muy fácil, o puede que necesites a la física cuántica y a la neurociencia para aterrizar todo esto que para algunos es esoterismo, y puro cuento.  La cosa está en que no creer no cambia nada, si tú no crees en la ley de la gravedad, no por eso deja de funcionar, no por eso podrías volar si saltas de un quinto piso, es lo mismo con las leyes universales, siempre funcionan creas o no en ellas.  Como dijo Bob Proctor «la electricidad puede cocinar la comida del hombre, pero también puede cocinar al hombre« En mi experiencia el cambio de paradigmas no ocurre de la noche a la mañana, casi todas mis creencias, y convicciones han ido cambiando (y mejorando) con los años, luego de muchos podcasts, lectura, reflexiones, y videos de todos mis mentores. Algunos de mis mentores son: Tony Robbins, Joe Dispenza, Marisa Peer, Mario Alonso Puig, Maria Rojas Estapé, Nazareth Castellanos y Margarita Pasos, entre otros. Sí, puedes tener de mentor a quien tú quieras, basta comprar un libro, escuchar un podcast o entrar a YouTube. Hasta que un día toda esa información te pertenece, la hiciste parte de ti y de tu vida, y todo eso está poderosamente arraigado en tu mente y fluye de ti, de manera natural y espontánea.  Es así como la información pasó a ser información aplicada (la que realmente cuenta), y luego pasó a ser una creencia, la que fluye sola y trabaja con nosotros a nuestro favor. La creencia trabaja en piloto automático, está arraigada en nuestra mente subconsciente, no pensamos en eso, simplemente habita en nosotros. A veces sabemos que está y de hecho hemos trabajado para que así sea, en otras ocasiones es un inquilino invasor que nos aleja de nuestras metas y sueños. Hay que estar muy despierto para reconocer la diferencia. La creencia es aquello que no cuestionamos, así como en mi caso es Dios, la mentalidad positiva, la oración y las afirmaciones. Yo realmente creo (de creer, no de suponer) que todo esto me funciona para vivir mejor y más feliz, y por eso estas creencias no cambiarán jamás, porque son útiles para mí. De la mente se dice algo para reflexionar, “la mente es muy mala ama, pero muy buena sierva”, así que recuerda esto todos los días para que tengas control sobre ella, y no al revés. Hazla tu sierva, jamás permitas que sea tu ama. Les comparto esta frase que nos regala tremenda bendición, y un inmenso alivio, “el mundo real es infinitamente más benevolente que el mundo mental”. Más del 95% de las cosas malas que nos imaginamos, jamás ocurren, información revelada en estudios realizados en las mejores universidades del mundo como Harvard, en donde tienen una cátedra dedicada al estudio de la felicidad.  La mente es una máquina de crear significados, al final nosotros creamos nuestras creencias y luego ellas nos hacen a nosotros. El escritor y filósofo francés Michel de Montaigne dijo: “He vivido una vida llena de desgracias, la inmensa mayoría de ellas, jamás ocurrieron”.  Al final, me he dado cuenta, que no necesito comprender para creer, necesito creer para comprender. También puedes leer https://thamaralopez.com/mi-mundo-interior/ Puedes ver al Dr Joe Dispenza aquí:

Dios es lo primero, pero no lo único

Recibe los milagros de Dios

¿Has escuchado la frase “a Dios rogando y con el mazo dando”?, esta metáfora lo que nos quiere decir es: Dios es lo primero, pero no lo único, con casi toda petición, debe existir una acción de nuestra parte. Hace casi un mes publiqué un video en la red social TikTok compartiendo como recibí mi milagro de sanación de un cáncer hace 7 años. En este mismo blog, hace una semana compartí mi proceso de sanación, el artículo se llama “Un milagro en 90 días”. El alcance que ha tenido el video ha sido realmente abrumador, yo prácticamente no usaba TikTok, pensaba jocosamente “si mi mamá tuviera TikTok creo que tampoco me vería aquí”.  Pero una noche hablaba con mi mejor amigo sobre mi deseo genuino de ayudar a las personas con cáncer, considerando mi milagro de sanación. Cuando se le dije no tenía ni idea como hacerlo, solo le expresé mi anhelo. Cuando un anhelo de mi corazón, viene de Dios, Él se encarga de respaldarme con prontitud y de darme muy claras señales de que esto efectivamente viene de Dios.  Esa noche, al terminar de hablar con mi amigo, recibo un mensaje de otro amigo (pensaba yo), en realidad la nota de voz me la enviaba su mamá. Ella y yo nos conocemos, pero le conté a su hijo que tuve cáncer y que me sané milagrosamente y le dije las cosas que hice para sanarme (además de mi FE en Dios). María tiene cáncer, y con voz cansada y evidentemente decaída, me pide ayuda. Literalmente me pidió que sea su guía en este proceso porque ella no sabe qué hacer, ni siquiera que comer, ya que siente que la información que le dan los médicos, no le ayuda. Luego de un rato de intercambiar con María varias notas de voz, por primera vez pienso en publicar mi testimonio de sanación en TikTok.  Un milagro, un testimonio, un video viral Ya era tarde, así que subí mi testimonio de sanación milagrosa, apagué el teléfono, y me acosté a dormir. Al día siguiente me despierto, prendo mi teléfono, y me sorprendió mucho ver que tenía casi 7.000 visualizaciones, al día de hoy van más de 145.000 visualizaciones, más de 9300 likes y más de 1300 comentarios de personas que se conectaron con mi testimonio de una manera muy especial. Esto ha sido otra confirmación que esto viene de Dios, tantas personas sintiendo esperanza por mi mensaje, gente pidiéndome oración y ayuda, personas que me preguntan ¿cómo le hablo de Dios?, que me dicen “no sé orar”. Me parece muy conmovedor que mi testimonio esté permitiendo esto entre tantas personas que no conozco, pero que quieren conocer más a Dios, y creer que pueden sanar plenamente. Todo esto, pasando en una red que yo prácticamente no usaba, y que hoy, ya son más de 2.000 comentarios los que he recibido en todos mis videos relacionados con mi milagro.  Estoy realmente feliz de que tantas personas se estén conectando con la Fe y con los milagros de Dios a través de mi testimonio, que por cierto, ocurren cada día, y a todo el mundo. No es un privilegio de elegidos, basta con creer en Dios y creerle a Dios. Y si acaso te preguntas cual es la diferencia entre creer en Dios, y creerle a Dios, creer en Él es saber que existe, creerle a Él es creer en sus promesas, en su palabra, en que su voluntad es buena, agradable y perfecta como dice la biblia. Me encanta la frase “quien no cree en milagros no es realista”, porque desmitifica el hecho de que creer en los milagros es evadir la realidad, o peor aún, que es de gente ingenua. Con motivo de ese video he recibido muchísimos, miles de comentarios hermosos del tipo “eres un ángel, eres una elegida de Dios para ayudar a los demás”, “dime cómo orar, ¿cómo le pido a Dios que me sane”, “ora por mí”, “Dios te sanó para que ayudes a otros”, “ayúdame a sanar, ¿cómo lo hago?” De verdad es interminable la lista de bendiciones que he recibido a raíz de ese video. Al final te dejo el enlace del video en TikTok. Este inesperado alcance de mi video, me ha mantenido ocupada, no solo respondiendo esas bellezas de comentarios, sino pensando la manera de como puedo ayudar a las personas genuinamente, porque realmente quiero hacerlo.  He respondido casi todos los comentarios, y muchos de ellos, los que más se repiten, los he respondido con videos, para que lo vean todas las personas que se están conectando conmigo por medio de este milagro. Siento que no soy yo, que es Dios quien está haciendo que esto ocurra, y así lo siento por varias razones: Y hay otros etcéteras, que con toda claridad me revelan que esto viene de Dios.  Un sueño revelador Anoche, mientras dormía, en mi mente corría la narrativa de un mensaje, el título de éste artículo, Dios es lo primero, lo es todo, pero no lo único. Se me hizo un planteamiento muy controversial, y mientras yo dormía, ese pensamiento, o sueño tomaba sentido. Era una especie de conversación con Dios, o de Dios, no lo tuve claro al despertar, que me dejó como reflexión lo siguiente y mediante un ejemplo. La narrativa mental de mi sueño decía así: si tú tienes a Dios en tu corazón, oras a diario, crees en Él y le crees a Él, pero, te quedas todos los días en la cama, te alimentas mal, no te ejercitas, piensas todo el día en cosas negativas, te quejas de todo, ves solo malas noticias, te rodeas de personas negativas, me atrevo a asegurar que el proceso de sanación podría no ocurrir, o demorar muchísimo más. Y así podría darte infinidad de ejemplos, en donde explícitamente se entienda que toda petición divina, generalmente debe ir acompañada de una acción de parte nuestra.  Volvemos a la frase inicial “a Dios rogando y con el mazo dando”.… Seguir leyendo Dios es lo primero, pero no lo único

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