Thamara López | Escritora

La teoría de los tres días

Hace poco, recibí un mensaje de una persona que realmente me desencaja, por decir lo menos, el mensaje fue amable, inesperadamente, pero aún así, solo ver entrar el mensaje al whatsapp, ya me daba taquicardia.  Soy de las que responde siempre de inmediato, pero en estos casos, no es en lo absoluto recomendable, hay que serenar las emociones para luego responder sin reaccionar.  Decidí escribirle el mensaje de inmediato, pero no a él, me lo pasé a un chat donde registro cosas, una especie de agenda que tengo en mi whatsapp y me propuse esperar tres días para enviarle ese mensaje. Cada día que pasaba obvio pensaba en la situación, pero conforme pasaban las horas iba puliendo el mensaje, y tenía una sensación muy agradable, me sentía en control de mí, no me sentía reactiva como de costumbre. Al llegar el tercer día, le envié el mensaje, y cada vez que pensaba que lo había hecho, y el contenido del mensaje, me salía sola una sonrisa en mi rostro. Una sensación que jamás había sentido antes cuando reaccionaba desde la molestia e incomodidad. Entonces me di cuenta de lo provechoso, prudente y sabio que había sido esperar tres días para responderle a una persona con quien se me hace bastante difícil mantener la calma, o mantenerme tranquila. A estas alturas de mi vida se me hace fácil alejarme de personas que me roban la paz, muy fácil, así sea de mi familia, pero con esta persona, por razones insoslayables, debo mantener contacto unos días más. Me da felicidad saber que falta muy poco para eso. Desde ese momento, uso más que nunca ese chat de “agenda” de mi whatsapp, se ha convertido en mi filtro, en mi “stop Thamara”, en mi filtro, en mi “ya va”. Hoy leí una frase que encaja en esta historia, la frase dice “algunas veces, lo que tú crees que no funcionó para ti, de hecho funcionó para ti”, esa es la razón del paso de personas difíciles en nuestras vidas, llegar a descubrir por ejemplo, la teoría de los tres días. He experimentado que la mayoría de las veces, la reacción trae arrepentimiento, o vergüenza. Quizás alguna situación no pueda esperar tres días, pero al menos asegúrate regalarte una pausa prudente para responder.   Esta “teoría” de los tres días no existe, me la acabo de inventar, pero sí existen los conocidos “tres filtros de Sócrates” a la hora de comunicarnos, y tienen mucha relación con la “teoría” de los tres días. Los tres filtros de Sócrates son: verdad, bondad y utilidad, y para emplearlos basta con hacernos tres preguntas. Si esperamos tres días, y aplicamos los tres filtros de Sócrates, muy seguramente nos sentiremos más tranquilos, y comenzaremos a tener relaciones más armoniosas y más sanas. Recuerda, tres días y tres filtros, y si por razones particulares de la situación, no puedes esperar tres días, utiliza los tres filtros de Sócrates, ya verás lo bien que te vas a sentir, y muy seguramente dejarás de eliminar mensajes enviados. 

Mi mundo interior

A veces me siento existiendo en un mundo triste donde mis sonrisas no son bienvenidas, habito en mi mundo interior, en el mundo de lo posible, en un mundo utópico en donde solo el deseo basta para manifestarlo, y traerlo al plano de lo visible. Vivo en el espacio fértil de “creer para ver», en un optimismo incansable, en ese que no necesita ser probado o aprobado por nadie, no necesita argumento para ser. Simplemente sé que vivir del otro lado es una verdadera locura, del lado del pesar, del lamento y la queja, vivir allí es como pretender comer con la boca cerrada o leer con los ojos cerrados.  Todo comienzo requiere dar un salto de Fe, de la apertura de la mente, de la expansión del ser, de creer en algo que quizás sólo nosotros estamos en capacidad de ver.  Lo que hoy sin duda sé, es que la forma que adopte mi realidad es absolutamente mi responsabilidad, no mi culpa, esa de nada sirve, la culpa victimiza, en tanto que la responsabilidad empodera.  Yo soy así Cuando he escuchado “yo soy así”, generalmente se gestó en el espacio de la irresponsabilidad afectiva, y se pronunció luego de haberle hecho daño a alguien. En este caso, mi “yo soy así”, es una suerte de rebeldía anacrónica e inocua, es permanecer felizmente terca en mis creencias que no ameritan ser ciertas, ni aceptadas, solo requieren ser útiles a mis propósitos y sueños.  Sí, yo soy así, optimista, terca, me río de mis chistes malos, bailo sola en casa, soy una enamorada sin retorno de la escritura, y aprendí a hacerme una con la utopía cuando esta me hace feliz. Muchos sufren por anticipado, yo decidí celebrar por anticipado, ya mucho pesar deambula por las calles, prefiero creer que todo anhelo de mi corazón, ya está hecho. ¿Cual es la diferencia?, ninguno de los dos ha ocurrido, la diferencia es que mi espera es serena y placentera. Me casé sin derecho a divorcio con mis creencias, muchas de ellas poco razonables, lo reconozco, y absurdas para la mayoría, pero me pregunto ¿necesitaría permiso para vivir en la queja o en el lamento?, entonces, ¿por qué he de esperar validación para vivir feliz y esperanzada? A veces, solo a veces me siento en un mundo al que no pertenezco, y en el que sin duda, no voy a encajar como quien se pone un zapato apretado esperando adaptarse a él.  ¿No es acaso más fácil y menos doloroso comprar los zapatos de mi talla?, sí, sin duda lo es, pero no luce tan fácil en el mundo y con el mundo, así qué, en lugar de intentar de cambiar el mundo exterior, gobierno mi mundo interior. Porque como dijo el escritor y filósofo Publio Siro “Si quieres gobernar un imperio, gobiérnate a ti mismo”.  También puedes leer: Tus creencias no tienen que ser ciertas, tienen que ser útiles La vida pensada No pienses bien las cosas: Contraintuición Yo soy así

La mejor madre

La mejor madre, no podría decir del mundo, porque no las conozco a todas, pero mi hija sin duda es una madre increíble. Al verla, llena de ternura, paciencia y amor (creo que los tres ingredientes más importantes para ejercer la maternidad), recuerdo aquella conversación a sus 17 años en donde me dijo que ella no iba a ser mamá. Yo le decía, “hija, hay ramas y profundidades del amor que no vas a conocer si no eres mamá”, y ella, como siempre y desde siempre, tan profunda hasta en lo simple, sabe explicar lo rotundo con sencillez y me dijo “Ay no mami, eso es muy difícil, uno sufre hasta cuando no agarran coroticos en la piñata”. Yo, para aquel entonces tenía 36 años y ya dos hijos, y no me había puesto a pesar la tragedia que era para mí cuando a mis hijos no les iba bien en la piñata, recuerdo que si andaba en tacones, me los quitaba y me metía en aquella piñata determinada a salir con los mejores juguetitos para consolar a mis hijos, a mi hijo siempre le iba mejor en las piñatas que a mi hija. Esa noche, ante aquella expresión que parecía simple para evaluar o no la maternidad, supe lo que ya sabía, que mi hija sería una gran madre, que su tema no era no querer tener hijos, era no querer verlos sufrir, asunto muy inevitable por cierto.  Luego de esa noche, mi manera recurrente de meterme con ella, era bromear con mi nietica, y mi hija me decía “mamá, yo ni novio tengo, y tú hablando de nietica, deja que los nietos te los dé mi hermano”.  Y sí, seguramente también me dará nietos mi hijo, pero es cuando a mi se me mete una vaina en la cabeza, más rápido se me sale la cabeza que la vaina, y yo quería una hija de mi hija.  Pasaron los años, que jode, casi 15 años, y nada de novio ni nada que se le pareciera, yo seguía orando por el esposo de mi hija, y hasta tenía una foto de mi nieta soñada en la galería de mi teléfono. Algunas personas incluso pensaban que yo ya era abuela, porque me oían hablando de mi nieta.  Yo simplemente la estaba manifestando. No puedo dar detalles de esta historia de amor, mi hija no me ha vendido los derechos, pero el día que conocí al novio de mi hija, lo abracé y los dos lloramos, y ese día supe que estaba abrazando al hombre por el que había estado orando para mi hija.  Supe que sería su esposo y el padre de esa nietica que estaba anhelando desde hace años. No exagero, nuestra primera conversación fue sobre mis oraciones y resultaron ser parecidas a las suyas, como digo, no puedo ahondar en detalles, cuando convenza a mi hija lo haré.  Mi nieta, la que hizo de mi hija, la mejor madre Pasaron pocos meses de ese amor bonito y único entre mi hija y el papá de Kira, cuando llegó la noticia que ellos no esperaban, pero yo sí, “mamá, (con cara asustada, muy asustada) estoy embarazada”, yo al verla tan asustada por esa videollamada no demostré mi pletórica felicidad, fui mamá solamente, salí corriendo a su casa, y los abracé a los dos que estaban llorando. Esa noche, Jack me dice “¿suegra, quieres sushi? “, fue nuestra manera de pasar el susto. Era un día antes del día de la madre del 2022. Y casi en silencio, los tres cenamos sushi sabiendo que venía un gran cambio para todos. Ya para el día siguiente, el susto se había hecho pequeño, celebramos el día de la madre, comimos rico, y ya todo parecía la nueva normalidad. Los planes de mochila, equipaje ligero y de corto plazo, habían cambiado por el más hermoso plan de largo plazo en la vida, UN HIJO (bueno, una hija, porque siempre supe que tendría una nieta). Ellos se miraban, con amor pero asustados, y yo pensaba “si supieran lo que les espera, un amor indescriptible, un año de poco sueño, un susto en la barriga que no se va, y una vida que jamás volverá a ser la misma”. Llega el 9 de diciembre de 2022, llega Kira Howarth Rojas, perfecta, blanca como la nieve, pequeñita, preciosa e igualita a su papá. Yo estuve en el quirófano, oí su primer llanto, vi a mi hija paralizada, la Dra le decía “Mariandrea, puedes hablarle”, y mi hija solo la miraba como quien contemplaba el mayor milagro de su vida, en efecto lo era.  Yo le hablaba, le decía “Kira, soy tu abuelita, ¿reconoces mi voz?, me había pasado todo el embarazo de mi hija hablándole, mientras no paraba de llorar, mi emoción era indescriptible.  Esa noche, la pasamos las tres en la clínica, mi hija, mi nieta y yo, cargué a Kira toda la noche, no la quería soltar, le canté canciones que le compuse esa misma noche, esa misma noche que mi vida cambió para siempre. Desde ese día, mi mayor ocupación del ser, y del alma, es ser madre, y sobre todo abuela, me he cansado, sí, hasta me he agotado, ya no duermo como de costumbre, ya no estaba acostumbrada a estos trotes, pero vaya que no lo cambio por nada.  Cada sonrisa que me ha regalado mi nieta, cada vez que una ropita le queda pequeña, y saber que ha crecido ante mis ojos, y ahora que lo pienso, este escrito era para dedicárselo a mi hija por lo extraordinaria madre es, bueno, que vaina, los delirios de una abuela son difíciles de ocultar. Kira tiene una fortuna, que yo quisiera que tuvieran todos los niños del mundo, un hogar lleno de paz, serenidad y muchísimo amor, tiene unos padres que le mostrarán lo mejor de sí, y lo mejor del mundo.  Y, tiene una abuela, que desde que supo de su existencia, no hace otra cosa que pensar cómo disfrutarla… Seguir leyendo La mejor madre

A un paso de nuestros sueños

Anoche en medio de la rutina de ordenar mi cocina, mientras escuchaba un podcast como de costumbre, tuve una reflexión, pensé “siempre estamos a un paso de nuestros sueños”. Esta frase no es metafórica, es literal y te la repito “siempre estás a un paso de tus sueños”, ¿cómo llegué a ella?, siempre me gusta contarte como  caigo aquí, como es que llego a sentarme a tomarme un café con mis pensamientos y con mis reflexiones. La verdad todo comenzó porque mi cocina estaba hecha un desastre, y yo sin ninguna ganas de ponerla en orden, pero simplemente no lo pensé, me puse mis audífonos, puse mi podcast de Joe Dispenza, y comencé a lavar los platos.  Inmediatamente me cambió el ánimo, fue tanto así que hasta lavé todo el piso de mi apartamento con lavaplatos, lavé los baños, en fin, parecía que me había tomado un energizante. Cabe destacar que eran la 1 de la mañana.  Y ahí pensé, literalmente todos estamos a un paso de lograr nuestros sueños, cualquier vaina que se nos ocurra, basta tomar acción “sin pensar”, porque si me pongo a pensar “tan buena que está mi serie en netflix, o prefiero escribir, o prefiero leer”, no habría tenido la felicidad inmensa que tuve hoy al levantarme y ver toda mi casa reluciente. Pasa con lo simple, como lavar los platos, pero también aplica para los más grandes sueños, como en mi caso, escribir un libro.  Yo no me puse a pensar ”¿y quién carajos me va a leer?, o cómo hacerlo, en donde publicarlo, nada, yo simplemente, me preparé un café, me senté en mi oficina, y comencé a escribir, lo que me nacía escribir.  No pensé en hacerlo de modo complacer a alguien, o de escribir algo que fuera más comercial, tampoco pensé que en el camino no sabría cómo continuar, lo único que hice fue dar el primer paso, abrir mi laptop, no más que eso.   Un viaje, un cambio de trabajo, el inicio de una relación, un curso, una receta, ordenar el closet, absolutamente todo en la vida, comienza con un paso, uno solito.  Y así, con un reduccionismo bárbaro, hemos llegado a la conclusión que para vivir la vida de nuestros sueños, solo debemos dar el primer paso de algo y de todo en la vida.  Cuando me da flojera ir al gym, si pienso en las rutinas que me tocan, y en los 90 minutos que estaré allá, sencillamente no iría, pero en ese momento solo me ocupo de una sola cosa, ponerme mi ropa y mis zapatos de entrenar, solo eso. Cuando llego al gimnasio, generalmente ni recuerdo lo mucho que me costó llegar hasta ahí. Cuando comencé a escribir mi libro, no tenía todos los capítulos en mente, ni siquiera el nombre del libro, pero créeme que la magia siempre aguarda luego del primer paso, en este caso, de las primeras letras.  Nadie necesita ver todo el camino para dar el primer paso en nada, y si bien intentarlo no garantiza lograrlo, no hacerlo sí garantiza el fracaso. Es de hecho, el único fracaso en la vida, no intentarlo. Winston Churchill decía “el éxito es ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo”. La próxima vez que no tengas ganas de fregar los platos, ponte unos audífonos, una música que te guste, o un podcast, y lava el primer plato, cuando vayas por el segundo te estarás acordando de estas líneas. Para dar el primer paso no lo pienso, pero ya estando en acción, me comienzo a emocionar por el resultado, por cierto, dicen los expertos en manifestación y en energía, que es la mejor manera de lograr un sueño, emocionarte por adelantado, darlo por hecho.  Yo soy fan de Tony Robbins, me encanta su trabajo, su enfoque, todo lo que ha logrado, y todo lo que divulga para contribuir con la humanidad. Actualmente estoy más que leyendo, estudiando uno de sus libros, “controle su destino”. En una entrevista que le hizo otro hombre que me encanta, Lewis Howes, dijo que una de las cosas que hace al despertar para elevar sus niveles de energía, es meterse en una piscina a -14 grados de temperatura, es decir, se lanza en una piscina con hielo todos los días de su vida al despertar. Más adelante decía riendo, “no recuerdo ni un solo día en que haya estado feliz porque me voy a lanzar al agua helada, pero mi cerebro ya sabe que cuando yo digo vamos, es vamos”. ¿Te imaginas el poder transformador al que tendríamos acceso si cuando decimos vamos es vamos?, sin sabotajes, sin “ya va”, no, VAMOS ES VAMOS.  No hay nada que paralice más a un ser humano que el exceso de análisis, hay una frase que dice “mucho análisis crea parálisis”, descomponer ese sueño en pasos, en días, en todo el esfuerzo que haremos, en los tropiezos inciertos, es el camino más seguro al desaliento y al abandono de tan siquiera intentarlo.  Cuando estés por dar ese primer paso, dos cosas te pido, no lo pienses, solo hazlo, y en caso de que decidas contarle a alguien, cuida muy bien a quien decides abrirle los oídos, porque sería absurdo que si vas a abrir una panadería, le preguntes a un primo que vive echado en un sofá viendo Netflix a alguien que quebró en su negocio.  Cuida bien de quien te dejas liderar, tanto de tus pensamientos dominantes, como de tu entorno, otra frase que me encanta de Churchill dice “La principal diferencia entre los humanos y los animales es que los animales nunca permitirían que los lidere el más estúpido de la manada”  Que no te sabotee ni tu mente ni tu gente, porque ya sabes, lo único que necesitas para lograr tus sueños, es dar el primer paso.  También puedes leer: Oportunidad 🍀 https://www.tonyrobbinsspain.com/un-regalo-para-ti/

Feliz día de la mujer

Feliz día de la mujer a todas esas mujeres emocionales, vulnerables, sensibles, empáticas y complicadas, porque sí, muchas veces nos dicen “complicadas” y yo de cierta manera estoy de acuerdo. En este contexto, complicadas no tiene una connotación negativa, el ambiente hormonal de las mujeres tiene particularidades que no lo tiene el de los hombres. Nuestras necesidades afectivas son distintas, y nuestras maneras de sentirnos amadas y vistas son completamente diferentes. Ante un problema una mujer quiere hablar y un abrazo, ante la misma situación un hombre quiere distancia y silencio. Un hombre vendrá a contarte el problema cuando ya lo tiene resuelto, la mujer necesita contarlo, solo por desahogo, es un hecho, no somos iguales. Las mujeres y sus particularidades Nosotras no somos difíciles, somos complejas, a veces somos como una cebolla que hay que deshojar, el hombre es más simple y más fácil de complacer, es más directo. Si un hombre dice “no quiero hablar”, es que de verdad no quiere hablar, en tanto que ni se te ocurra dejar a una mujer sola cuando te dice “déjame sola, no quiero hablar”. Pareciera que está en nosotras el torpe deseo de que nos adivinen las necesidades, algo así como “quiero algo y quiero que sepas que quiero algo, y si te lo pido ya no lo quiero”, una vaina así.  Amo ser mujer, poder salir embarazada, conectar tan genuinamente, la empatía femenina es mágica. Nuestra manera de profundizar en una conversación y el permiso que casi todas nos damos de ser vulnerables y honestas cuando estamos en frente de la persona correcta, nos hace realmente maravillosas. A el hombre le cuesta muchísimo más ser vulnerable, y tan hermosos que se ven cuando se dan el permiso de serlo. Entre hombres, esos espacios de vulnerabilidad se toman con humor, pero pocas veces con amor y empatía, no tienen esa capacidad de conectar emocionalmente como la tenemos nosotras las mujeres.  Mujeres felices y ni tan guerreras A mis 51 años ya no me conecto tanto con la mujer guerrera que puede sola con todo, le pusieron el nombre de “igualdad”, cuando no es otra cosa que la renuncia a la esencia femenina. Esa esencia que todas tenemos, y que se traduce en nuestra más profunda necesidad primaria: amor y protección.  Es pesado el título de “guerrera”, y no solo por las actividades que eso implica, sino por el hecho de que en ocasiones tiene la connotación de que vivimos peleadas con la vida, en una agotadora guerra muchas veces estéril, y ni cuenta nos damos. No sé con qué te identificas más, si con la guerrera, o con la mujer sensible que reconoce que necesita o simplemente desea ayuda en la vida, pero quizás te quedes sorprendida de la paz que te produzca encontrar y abrazar a esa mujer sensible que habita dentro de ti. El mayor regalo que nos podemos dar las mujeres, es ser libres de alma, expresarnos claramente, defender nuestras convicciones, saber qué es aceptable en nuestras vidas y qué no lo es. Poder saber y decir “esto no me funciona, no me hace feliz, no me lo merezco”, y salir de ese lugar con una sonrisa y la certeza de que estarás bien.   Feliz Día de La Mujer, seas guerrera, o seas princesa, lo hagas todo sola o pidas ayuda, seas madre o hayas elegido no serlo, seas independiente o recibas con gratitud que alguien te sostenga económicamente, tengas una profesión o un oficio que ames. Que tengas un feliz día de la mujer y una feliz vida bajo tus propios términos, en tus propios pies y con tu propio andar. Con amor, Thamara.  También puedes leer: Una mujer madura https://www.diainternacionalde.com/ficha/dia-internacional-mujer

Café espiritual

El café es la segunda bebida más consumida en el mundo después del agua, los hay muy diversos, y más distintas aún son las maneras de prepararlo y disfrutarlo.  Son muy pocas las personas que conozco a quienes no les gusta el café, pero incluso para ellas, escuchar “vamos por un café”, es sinónimo de una invitación a conversar, o a compartir un buen momento.  Hoy mientras me tomaba un buen café, y en mis tiempos de introspección, que por fortuna cada vez ocupan más espacio en mi vida, pensaba en el café y en sus propiedades, mientras disfrutaba de su aroma y su sabor. Inmediatamente pensé, “qué maravilla sería poder tomarnos un café que nos despertara también espiritualmente”. Una especie de café espiritual, y pensé en este artículo y dije ¿cuál es el mío?, ¿qué me hace despertar?, y en lo primero que pensé fue en los años que he pasado dormida, dormida en lo más oscuro de la vida, apagada, deprimida. La depresión apaga los sentidos, la esperanza, el deseo, la risa, y lo peor, apaga las ganas de vivir. Nada despierta en mí mayor empatía que una persona deprimida, siento un deseo de correr a su lado, de abrazarla, de ayudarla, porque sé el horror que es estar deprimido, y por largo tiempo.  El que me conoce, pero no en profundidad, pensará que exagero, o incluso que miento, porque mi personalidad no hace match con una mujer deprimida, todo lo contrario. Soy intensamente alegre, jocosa, me río a carcajadas a diario con distintas personas, soy positiva ante toda situación, y mi permanente optimismo incluso causa extrañeza en la gente que me rodea.  Varias veces me han preguntado, “Thamara, ¿cómo haces para ver siempre lo mejor en todo?”, y realmente lo que se me hace imposible es ver lo peor en algo. Tengo una mente entrenada para ser una mujer positiva y optimista siempre, no nací así, lo cultivé intencionalmente. Claro, hay momentos en los que me quiebro, en los que dudo, y hasta me pongo brava con la vida, pero realmente duran muy poco, porque también estoy entrenada para reconocer las emociones en donde no me quiero estacionar. Para mí, un café espiritual es esa pausa necesaria que me rescata, me sana, y me permite regresar recargada. Porque decir que vivo feliz y optimista el 100% del tiempo, sería mentirte y mentirme. Pero digamos que el optimismo y la gratitud, es mi configuración de fábrica por defecto, despues de MUCHO trabajo interno.  Después de consumir lo que llama Margarita Pasos, mucha “proteína mental”.  A veces es una oración, otras veces es un libro, un podcast, o una conversación que edifica, con alquien luminoso con quien provoque tomarse un buen café, que se convierte en ese café espiritual. Ahora viendo en retrospectiva los meses, incluso una vez fueron años, en los que he estado deprimida, de cierta manera suscribo unas palabras que leí en un libro de Tony Robbins, donde parafraseando decía algo así como que la depresión se planea. Primero me hizo ruido esa frase, pero luego capté su sentir y la esencia de su mensaje. Tony Robbins comenzó diciendo “cuando eliges estar todo el día en la cama, sin bañarte, comiendo mal, respirando mal, con mala postura, alimentando malos pensamientos, etc, estás planeando la depresión”. Y esto me pareció muy alentador, saber que hay cosas que sí están en nuestro control ante tan devastadora enfermedad. Y sí, de cierta forma hay cosas que sí podemos evitar, como quien detecta un cáncer en un estadío temprano, ya luego, cuando la depresión nos arropa, podría ser tarde para intentar evitarla con éxito.  Este café espiritual podría ser el blindaje emocional y mental que necesitamos para estar conectados con la gratitud, con la esperanza, y con la alegría.  Hay una frase que me encanta, quien me conoce y quien me lee, saben que soy una mujer que podria resumir parte de su vida y de su crecimiento personal en frases, propias o de terceros, esta no me pertenece, es anónima, y dice “la gente no ríe porque es feliz, es feliz porque ríe”. Podemos crear la paz, las risas, y la felicidad, desde un estado elevado de conciencia, no siendo víctimas del entorno, sino siendo los creadores del mismo. Lo he hecho, sé de lo que te hablo, he hecho ambos, dejarme arrastras por las advesidades, sentirme terrible, y también he sido la arquitecto de mi vida, he creado realidades, como la sanación milagrosa del cáncer que me dio el en año 2016.  No es pequeña cosa, recibir un diagnóstico de cáncer, y abrazar la plena certeza de tu sanación, de paso con un tiempo establecido, 90 días, eso me dijo Dios, y yo le dije eso a mis hijos cuando les comuniqué que había decidido no someterme a ninguna cirugía o tratamiento médico.  Eso es habitar en el campo cuántico, en esa certeza, celebrar por anticipado lo que anhelas, o como lo expresa el Dr Joe Dispenza: “vivir la emoción antes de la experiencia”. La primera vez que leí la frase “recuerda tu futuro”, pensé que se habían equivocado, pensé ¿cómo carajo voy a recordar mi futuro?, la respuesta era obvia: creándolo. El cerebro no puede estar triste y alegre al mismo tiempo, de hecho, tampoco puede distinguir una risa falsa de una verdadera, así que la próxima vez que te sientas mal, sonríe, esboza una sonrisa en tu cara, de esa forma vas a despistar al cerebro, y pensará que te sientes bien. Suena loco, pero inténtalo, nada tienes que perder. El orden de la emocionalidad es: el pensamiento genera un sentimiento, el sentimiento genera un emoción, la emoción genera una acción, y la acción genera resultados. Si damos un salto tenemos que, pensamientos es igual a resultados. Pero en ese orden, hay atajos, recursos, y uno de ellos lo leí en un libro del Dr Mario Alonso Puig, y dice “El cuerpo es capaz de resolver lo que la cabeza, por más que lo intente,… Seguir leyendo Café espiritual

El amor no es ni tan fácil, ni tan obvio

El amor no es ni tan fácil, ni tan obvio, en pocos aspectos de la vida funciona una “talla única”, ni en los sueños, ni en los estándares de felicidad, ni en la ocupación soñada, y menos aún, en el amor. El amor no es ni tan fácil, ni tan obvio, es imperativo personalizarlo para poder vivirlo, no se puede experimentar con parámetros ajenos, ni con fórmulas de microondas que a otros quizás sí le han funcionado. Puede ser que algunas experiencias nos sirvan de referencia, yo leo mucho y ciertamente muchas cosas que he leído han resonado en mí, pero incluso, así resuenen en mí, quizás esa información o referencia no me sea útil en una relación o con alguien en especial. Cuando hablo de “personalizar” el amor, me refiero a vivirlo con novedad, y hasta con ingenuidad en cada nueva oportunidad en nuestras vidas, porque ante una experiencia nueva en el amor, no se vale traer viejas razones y argumentos que no le pertenecen a esta renovada realidad. Es imposible pensar que el lugar común de “todos los hombres son iguales” sea cierto, tampoco lo es en el caso de las mujeres, y de ser así, entonces quédate con tu ex, así al menos sabrás de qué pie cojea, y ya tendrías ese camino recorrido. Presumo y creo no equivocarme, que el 100% de las rupturas obedecen a, que bien preferimos estar solos, o que le estamos apostando a que sí hay alguien con quien tendremos coincidencias, risas, una vida bonita, y que será un sano complemento en nuestras vidas. A pesar de que la opción de estar solos se vale, y es incluso más fácil y seguro alcanzar la paz y la tranquilidad de esta forma (lo he experimentado), la opción más retadora es enamorarse. No es fácil, no hay certezas, y el sufrimiento está casi garantizado, pero emprender una relación, es la opción preferida de casi todas las personas que conozco, y es que en el fondo de nuestro corazón, sabemos que el amor en forma y rostro de un buen complemento, hace todo más bonito. He oído a muchas personas decir que son felices estando solos, yo lo he dicho muchas veces y de verdad, pero al final ese espacio busca inexorablemente ser llenado, y hay algo en nosotros que se potencia cuando estamos en una buena relación amorosa. No creas tú que todos los hombres que conoces, o todas las mujeres, responderán de la misma manera al interés, a la cercanía, ni demostrarán lo que sienten de la misma forma que tú, o que las personas que has conocido en tu vida. Comparar a un ser humano, saca lo peor de él Las comparaciones raras veces resultan útiles, al menos entre seres humanos, no hay nada más odioso que un padre comparando a un hijo con otro, o una persona comparando a su relación actual con su ex pareja. Podrías estar sacando lo peor de esa persona al compararlo. Parte de lo más hermoso de la vida, es saber que en cada viaje, el copiloto siempre hará la diferencia, puedes ir en una carretera discutiendo y con mala cara, o puedes ir cantando y tomado de la mano con la persona que más te hace reír. ¡Es el mismo trayecto, pero jamás será el mismo viaje! El amor no es ni tan fácil, ni tan obvio, pero siempre valdrá la alegría intentarlo, sorprenderte contigo mismo y decirte “pero yo no suelo hacer esto”, o “¿porqué me río mil veces cuando pienso en esta persona?”, “¿por qué no me importa ceder?, ¿pero y yo de donde estoy sacando esta paciencia? Estas preguntas me las he hecho varias veces en la vida, y ese cambio, ese turismo de aventura emocional, lo he disfrutado y me ha sentado bien. Aunque debo reconocer que esas preguntas, me las he hecho toda la vida con un solo hombre, mi hijo, en el resto de los casos ha sido intermitente mi voluntad y deseo de ceder. Mientras tú puedes estar pensando lo que pasará dentro de varios meses, la otra persona podría solo decirte “mañana es nuevo día”, mientras a ti se te hace fácil decir las cosas, abrazar y besar, el avance de la otra persona podría ser casi imperceptible para la mayoría. Como decía el principito “lo esencial es invisible a los ojos”.De repente, y por no ser ni tan fácil ni tan obvio, el amor hay que deshojarlo, ir quitando capa a capa temores, prejuicios, dudas, inseguridades, llegar al fondo y contemplar la vulnerabilidad de quien no sabe expresar lo que siente, porque de hecho pensaba que no volvería a transitar por esa emoción. Siempre valdrá el esfuerzo y la alegría el susto del amor, porque, a pesar de no ser ni tan fácil, ni tan obvio, siempre será el mejor regalo que le podemos dar a una persona. El susto del intento, siempre será mejor que el lamento del arrepentimiento por no haberlo intentado, porque a pesar de que en la vida y en el amor las certezas absolutas no existen, es muy hermoso y gratificante entregarlo todo, ya el hecho de que lo valoren o lo correspondan escapa de nuestro control. La parte del amor, que sí es muy obvia, aunque no tan fácil, es aceptar a la otra persona tal cual es, nada invalida más a un ser humano que quererlo cambiar. Pero la buena noticia es, que al transitar el sendero de aceptarlo, es muy probable que observes cambios favorables en esa persona, porque el amor y la validación hacen milagros. Si quieres un camino más expedito para estar tranquilo, no te enamores, si prefieres caminar más rápido, no te enamores, pero si de verdad quieres expandirte, crecer, y retarte en cada esquina de tu ser, abraza el susto de amar como si de eso dependiera tu vida.

Gracias 2022 | Hola 2023

Este año, leí y escribí, lloré y sonreí, me levanté y me caí, me frustré y seguí, canté, bailé, sufrí, pero jamás, jamás, me rendí.  Jamás me he rendido ante nada que realmente me interese, crecer espiritualmente, intelectualmente, profesionalmente, en el amor, en ser mejor madre, mejor ser humano, retarme en todo me hace sentir viva y feliz. Jamás me oirán decir “yo soy así”, como una excusa débil para no cambiar aquello que podría lastimar a los seres que amo.  Sé amar con todo, y eso me hace transitar en ocasiones por emociones intensas, no soy una mujer superficial, narro con detalle mis emociones y eso a veces abruma a quien recibe la información, pero eso forma parte de mi, de mi transparencia y de mi carácter genuino. La escritura vino a salvarme la vida, y hasta algunas relaciones, las letras no se quejan de que hablo mucho, fluyen conmigo y yo con ellas, y siempre luego de encontrarnos, Thamara parece salir de un spa donde recibió un masaje relajante, sale más serena y tranquila.  Me gustan los cambios que me hacen sentir que tengo todo por aprender, estar en modo aprendiz siempre me ha encantado, me fascina estudiar, leer y absorber lo bueno que tantísimas personas le están aportando hoy al mundo, y más ahora que todos tenemos esa valiosa información al alcance de un click.  El 2022 fue más que maravilloso, todo cuanto anhelé y me propuse lo logré, ha sido un año para volverme a conectar con esa Thamara que estaba dormida, la que sueña y camina determinada a lograr todo cuanto se propone.  Vivir en mis propios términos es algo que me llena inmensamente, saber que lo bueno lo logré yo, y que lo malo lo decidí yo y por tanto tengo todo el poder de cambiarlo, es mi mayor fuente de paz y tranquilidad.  No hay manera de que culpe a alguien o a algo de lo que sucede en mi vida, no dependo de nadie más que de Dios y de mi propio enfoque y determinación, nada externo puede doblegarme, siempre que me he quebrado ha sido por mis diálogos internos, y por mis malas decisiones.  Hace poco le dije a alguien “a mi difícilmente lo externo me quiebra, yo soy como el hierro, que lo único que lo quiebra es el mismo cuando se oxida”, solo cuando me he saboteado a mi misma, me he quebrado. En Mayo supe que sería abuela, un anhelo de años, y siempre le dije a mis hijos “yo parí a los 18 años, me hacen el favor y máximo a mis 50 años quiero ser abuela”, y así fue, con 50 años ya mi Kira, mi nieta perfecta, estaba dentro de mi hija, así que fui abuela a los 50 años.  Este año publiqué mi primer libro, aún me parece un sueño haberlo logrado y de la manera como lo hice, sin saber nada de como publicar un libro, y lo hice todo solita, solo en la portada me ayudaron dos amigos, de resto, lo hice yo. En varias ocasiones en mi vida profesional, he dicho que sé hacer algo de lo cual no tengo idea, y en 48 horas, ya lo sé hacer, me pasó a mis 20’s y me sigue pasando a mis 50’s, soy maleable, me adapto, crezco y aprendo con gran facilidad.  No hay nada que hubiese podido hacer a mis 30 años, que no esté en capacidad de hacer ahora, pero sí hay muchas cosas que sé y puedo hacer ahora, que hace 20 años ni hubiera soñado ser capaz de hacerlas. La gratitud y la plenitud que siento en este momento, es inmensamente mayor a la que suelo sentir siempre, yo siempre soy una mujer agradecida, pero la plenitud que siento hoy, es algo casi inenarrable, incluso para mi que ni las letras ni las palabras se me agotan casi nunca.  Este 2022 todo se movió para bien, mis hijos están felices y plenos, mi nieta es preciosa, perfecta y sana, yo estoy feliz con mi libro y cada vez que escribo la verdad siento una felicidad que a veces no comprendo. Es un mundo de paz y salud mental lo que he encontrado en la escritura.  GRACIAS 2022, me dejas llena, plena, feliz, conmovida, sorprendida, esperanzada, fuerte, segura, amada, bendecida y eternamente AGRADECIDA. FELIZ AÑO 2023

Quédate a mi lado, cuando el amor sana

No es tan fácil en ocasiones saber en donde intentar, en donde insistir, como persistir o cuando abandonar.  Dependerá de muchas cosas, ¿con quién lo estamos haciendo?, ¿como me siento cediendo?, ¿cuanto tengo que ceder en esta relación?, y un montón de factores independientemente si la relación es con nuestros hijos, nuestra pareja o nuestra familia.  Pero no todo es tan incierto, hay caminos, señales, que nos aclaran el panorama, comencemos con el escenario de pareja.  Hace años, vi una película que trataba de una pareja que se estaba divorciando, y al final de la película ellos se reencuentran y la esposa le dice a su esposo “he decidido que de todos los defectos de los hombres que hay en el mundo, me quiero quedar con los tuyos”. Qué buen punto de partida entender eso, comprender que el ser amado viene con tristezas, temores, errores, diferencias, defectos y un montón de características que se vuelven un reto para nosotros como su pareja.  Como les he escrito en otras ocasiones, las relaciones no crean problemas, las relaciones “revelan problemas”, las diferencias y los desencuentros en una pareja revelan problemas, y esos problemas no son más que áreas de oportunidad para crecer.  Hablaré en este caso de parejas heterosexuales, son las que conozco y he experimentado, no sé que ocurre en las parejas del mismo sexo, y prefiero no opinar. Pero en mi experiencia con hombres, no hay manera de que las diferencias en nuestra emocionalidad, en nuestro ambiente hormonal, en la manera de distinta en que vemos la vida, y la forma de resolver situaciones, NO hay manera de que eso sea en sí mismo un problema. Todo lo que un hombre aporta en una relación o ante una situación, que es tan distinto al aporte que podemos hacer las mujeres, es un divino complemento, es todo aquello que las mujeres no podemos ver y no sabemos dar, la masculinidad es algo ajeno para una mujer, por muy guerrera que esta se crea, y la verdad a mis 51 años, veo muchas guerreras agotadas y arrepentidas, que se quieren pasar al bando de las princesas, yo soy una de ellas. Renuncié hace años a querer ser una guerrera e intentar poder con todo, es muy agotador. Y ahora, tú dirás, ¿donde me quedo?, ¿cómo saberlo?, ¿quien merece mi intento, mi esfuerzo y mi intencionalidad diaria? Bueno, quédate donde te apaguen los miedos, y te enciendan tu luz, donde tus defectos parecieran haberse quedados dormidos, y tus virtudes saltan al servicio de la relación que quieres cultivar y cautivar, donde en un mal momento brote la nobleza y no la ira y el deseo de responder, donde de tanto poner a tu pareja como tu prioridad, de manera natural y espontánea termines tú siendo la prioridad para tu pareja, donde le sepas respetar sus silencios y no los tomes como algo personal, y en donde esos silencios se vayan desvaneciendo porque sepa que su refugio seguro eres tú. Quédate en los abrazos largos, los besos dulces, y en donde ya no tengas sexo, sino que hagas el amor. Quédate en una relación en la que entren cómodamente tú, y tus miedos, tus temores, tus defectos, y aún así, que no haya una sola noche en donde te vayas a dormir sin abrazarlo y sin darle un cálido beso de buenas noches. Hace poco le dije a alguien «ya no estamos para ponernos un zapato apretado», si la relación no te queda cómoda, no entres en ella, quédate con un zapato cómodo con el que puedas caminar por la vida cómodamente y por largo rato. En conclusión, sabrás perfectamente donde estacionarte, porque vas reconocer la mirada de ese ser que día a día saca la mejor versión de ti, de manera fluida, bonita, armónica y sin esfuerzo. Generalmente sabemos donde quedarnos, y también, de donde tenemos que partir. 

La gente fracasa solo cuando deja de intentarlo

Hoy abrí los ojos y sentí, más que de costumbre, un deseo intenso de escribir, no pude desayunar, de vaina un café para abrir mi laptop y terminar de abrir mis ojos y hacer lo que sin duda se ha convertido en mi mejor y mayor pasión en la vida, escribir.  Todo lo hermoso, contundente y significativo en mi vida, tiene implícito mucha magia, y situaciones o eventos que no se pueden explicar o justificar de manera lógica, simplemente son confirmaciones divinas, que reconozco cuando estoy muy despierta, que va mucho más allá de tener los ojos abiertos. Sentí este deseo de escribir, y estando aún en mi cama agarro mi teléfono y lo primero que reviso son mis correos, y llegó la confirmación divina, de esas cosas que siempre me ocurren, tenía un correo de una editorial española invitándome a participar nuevamente en un concurso literario.  El correo decía “La comisión organizadora del IES LÓPEZ DE ARENAS le agradece su participación en el anterior certamen y le invita a participar en el Tercer Certamen Literario de Microrrelatos «De la imagen a la palabra» del presente curso” y yo pensé, ¡qué increíble!, ya tengo más de un año tomándome esto de la escritura en serio. Y allí comencé a pensar en letras, contando los segundos para llegar al teclado, y mi primera reflexión del día fue “todo es imposible hasta que alguien lo intenta”. Todo nace de la decisión de alguien de intentarlo, antes del año 1969 era no sólo imposible, sino hasta impensable, el hombre pisando la luna, hasta que el 20 de Julio de 1969 los astronautas Armstrong y Aldrin se convirtieron en los dos primeros hombres en pisar la superficie lunar.  Absolutamente todo comienza con intentarlo, desde un alunizaje, hasta el amor, desde un receta de cocina hasta un viaje, desde un cambio de trabajo hasta divorciarte de tu propia familia y darte cuenta que no eran una sentencia a muerte, que podías amar y despedirte al mismo tiempo, en un acto de mera supervivencia y salud emocional. Dicen que la zona de confort es la más incómoda de todas, y aunque en apariencia en realidad luce muy cómoda y segura, con el tiempo ante la falta de novedad, de sorpresas, de retos y de sustos en la panza, ciertamente se vuelve incómoda.  La salida más espeluznante de mi zona de confort, es el amor, enamorarme me voltea todo, soy una mujer intensa en todo lo que hago, cuando entreno cargo un peso que me deje sin aliento, cuando limpio no soy de echar una “barridita”, agarro lavaplatos y se lo echo a todo el apartamento, y lavo todo el piso, y cuando amo, ¡Ay cuando amo!, amo sabroso y con todo. Ahora la intensidad está mal vista, se oye de hombres y mujeres, entre mujeres y hombres, “Ay no, eĺ es muy intenso”, peyorativamente hablando y como quien se refiere a una persona de la que hay que alejarse. Es que quizás está de moda la indiferencia, la distancia, el ya va, vamos muy rápido, dame tiempo, me da miedo, yo no sé hacer eso, y todo aquello que posterga lo que quizás después ya no será. Las oportunidades pasan todos los días, todos los días despegan aviones de la pista, pero quizás jamás te vuelvas a tropezar con el mismo compañero de vuelo, y eso, podría hacer una gran diferencia en tu vida y en tus risas. He escrito varias veces que yo jamás sentiré el pesar de no haberlo intentado, me quedo (por lejos) con el pesar de haber fallado, ese se me pasa rápido, del otro pesar no tengo mucha experiencia, pero me han dicho que es terrible, que no se va nunca, y que en las personas al filo de la muerte, el mayor pesar, y el más recurrente, es no haberlo intentado. Solo soy espectadora de las vidas ajenas  (aunque a veces incluso, si te amo y me importas, me meto en tu vida), ¿la mía?, la mía la vivo, me equivoco, me río durísimo, caigo mal, caigo muy bien, amo, abrazo, le hago cosquillas a mis hijos (a sus 32 y 28 años), escribo todo cuanto quiero y me nace, monto mi navidad minimalista (3 cojines, 4 velas y 5 muñecos) y me siento en mi sofá, en la sala de mi apartamento, a reirme y burlarme de mí por lo choretas que me quedaron las luces y la mamarrachada que hice para intentar disimular la vaina, le tomo fotos y las publico en Instagram, sí lo sé, no soy normal, gracias a Dios, la gente normal es muy aburrida.  Luego de intentarlo, viene un paso más comprometido, ya no es un “vamos a ver qué pasa”, sino un “hagamos que pase”, eso en los negocios y en el amor hará toda la diferencia.  Si alguien me pregunta “¿lo intentamos?”, muy probablemente le diría que sí, pero luego de ese sí, y dependiendo de quien me haya hecho la pregunta, yo con prontitud pasaré a la segunda fase, a la fase de “haré que esto pase y que pase bonito”.  A veces nadie te va a preguntar eso, nadie te dirá ¿quieres intentar entrenar?, a mi nadie me preguntó ¿quieres intentar escribir?, y aquí estoy en una de las aventuras más felices de mi vida. A veces el hacer que las cosas pasen solo es un acuerdo amoroso contigo mismo y con tus sueños.  Recuerda siempre, que quien le huye al fracaso, le huye al éxito, que quien le huye al desamor le está huyendo también al amor, y que de tanto esquivar riesgos y pesares y de pretender, sin éxito, anticiparlo todo, se nos va la vida sin risas ni bailes bajo la lluvia. 

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