Espiritualidad y ciencia bailan juntas, aunque algunos se empeñen en concebirlas como opuestas. Siempre escribo contenido ligero, ameno, positivo, cercano, cálido y real, y quiero que sepas, que detrás de todo esto, no solo hay Fe y creencias personales irrenunciables, también hay ciencia. Luego de mucho leer y creer, puedo afirmar que la espiritualidad y la ciencia no solo bailan juntas, sino que se complementan y se refuerzan entre sí. Personas como el Dr Joe Dispenza, entre otros, nos reconcilian con la idea de que espiritualidad y ciencia bailan juntas y eso tiende un maravilloso puente en lugar de edificar muros que nos separen. A veces solo narro mis milagros, mis experiencias y mis reflexiones, pero cuando hablo de mis creencias (que son justamente las que producen mis milagros y mi realidad), en casi todas hay ciencia detrás de ellas. Esto es por si acaso alguien que me lee piensa que esta mujer solo está sostenida por sus creencias, y su Fe, pues no, también leo y tengo mentores neurocientíficos, otros son expertos en PNL, y me interesan todas las ramas del crecimiento y desarrollo personal. Cómo dijo Mabel Katz, la principal exponente del Ho’oponopono a nivel mundial en una entrevista, “afortunadamente la verdad es una sola, todos estamos hablando de lo mismo”. La verdad es una sola, todos hablamos de lo mismo En este blog, en este espacio literario, entramos todos, los que creer se les hace tan fácil como respirar, y los que necesitan ver para creer. Porque puede ser que esto de creer se te dé como a mí, muy fácil, o puede que necesites a la física cuántica y a la neurociencia para aterrizar todo esto que para algunos es esoterismo, y puro cuento. La cosa está en que no creer no cambia nada, si tú no crees en la ley de la gravedad, no por eso deja de funcionar, no por eso podrías volar si saltas de un quinto piso, es lo mismo con las leyes universales, siempre funcionan creas o no en ellas. Como dijo Bob Proctor «la electricidad puede cocinar la comida del hombre, pero también puede cocinar al hombre« En mi experiencia el cambio de paradigmas no ocurre de la noche a la mañana, casi todas mis creencias, y convicciones han ido cambiando (y mejorando) con los años, luego de muchos podcasts, lectura, reflexiones, y videos de todos mis mentores. Algunos de mis mentores son: Tony Robbins, Joe Dispenza, Marisa Peer, Mario Alonso Puig, Maria Rojas Estapé, Nazareth Castellanos y Margarita Pasos, entre otros. Sí, puedes tener de mentor a quien tú quieras, basta comprar un libro, escuchar un podcast o entrar a YouTube. Hasta que un día toda esa información te pertenece, la hiciste parte de ti y de tu vida, y todo eso está poderosamente arraigado en tu mente y fluye de ti, de manera natural y espontánea. Es así como la información pasó a ser información aplicada (la que realmente cuenta), y luego pasó a ser una creencia, la que fluye sola y trabaja con nosotros a nuestro favor. La creencia trabaja en piloto automático, está arraigada en nuestra mente subconsciente, no pensamos en eso, simplemente habita en nosotros. A veces sabemos que está y de hecho hemos trabajado para que así sea, en otras ocasiones es un inquilino invasor que nos aleja de nuestras metas y sueños. Hay que estar muy despierto para reconocer la diferencia. La creencia es aquello que no cuestionamos, así como en mi caso es Dios, la mentalidad positiva, la oración y las afirmaciones. Yo realmente creo (de creer, no de suponer) que todo esto me funciona para vivir mejor y más feliz, y por eso estas creencias no cambiarán jamás, porque son útiles para mí. De la mente se dice algo para reflexionar, “la mente es muy mala ama, pero muy buena sierva”, así que recuerda esto todos los días para que tengas control sobre ella, y no al revés. Hazla tu sierva, jamás permitas que sea tu ama. Les comparto esta frase que nos regala tremenda bendición, y un inmenso alivio, “el mundo real es infinitamente más benevolente que el mundo mental”. Más del 95% de las cosas malas que nos imaginamos, jamás ocurren, información revelada en estudios realizados en las mejores universidades del mundo como Harvard, en donde tienen una cátedra dedicada al estudio de la felicidad. La mente es una máquina de crear significados, al final nosotros creamos nuestras creencias y luego ellas nos hacen a nosotros. El escritor y filósofo francés Michel de Montaigne dijo: “He vivido una vida llena de desgracias, la inmensa mayoría de ellas, jamás ocurrieron”. Al final, me he dado cuenta, que no necesito comprender para creer, necesito creer para comprender. También puedes leer https://thamaralopez.com/mi-mundo-interior/ Puedes ver al Dr Joe Dispenza aquí: