Thamara López | Escritora

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El amor se llama Kira

Cuando te pregunten de donde eres, responde “nací en Venezuela, pero soy de los anhelos, el corazón y la manifestación del amor de quién hablaba de mí antes de que mis padres se conocieran y siquiera pensaran en ser padres, soy el sueño más bonito y hecho realidad de mi abuela Thamara”. 

Eres hermosa, perfecta, sana, inteligente, y tu aspecto es común en el lugar donde irás a vivir con tus padres dentro de poco, serás una británica más, pero solo en tu apariencia, porque cuando te oigan hablar, o te vean bailar, sabrán que en ti hay una hermosa mezcla de razas, de genes, de culturas, y tu andar revelerá que también eres venezolana. 

Llegaste de manera inesperada para tus padres, solo para ellos, porque yo ya te sabía en mi vida hace años, te amé y te imaginé antes de que existiera tan solo la posibilidad de tu llegada.

Tu mamá dice siempre que yo la embaracé, que soy una manifestadora increíble, y sí, el dicho popular que dice “intenciones no preñan”, acá sin duda alguna no se cumplió, mi intencionalidad y profundo anhelo te trajeron a este plano material donde te estoy disfrutando desde el primer instante que supe que estabas dentro de mi hija.

Dios conocía tanto mis anhelos de tenerte en mi vida, que no escatimó en detalles, desde que quise ser abuela hablaba de una “nietica”, y mi nieta era específicamente una hija de mi hija. Dicen que eso hace más fácil la manifestación, tener absoluta claridad de lo que se desea, y yo sin duda, siempre la tuve.

Así que cuando supe que mi hija estaba embarazada, yo sabía que eras una niña, sana y perfecta como llevaba años imaginándote. 

Luego ocurrieron varios eventos importantes en donde estuve en primera fila, el momento en el que tus padres supieron que estaban embarazados, los vi transitar desde el susto y la sorpresa, hasta la alegría y la felicidad de hacer planes como familia. 

Fui la persona que más te habló durante el embarazo, y mi voz fue la primera que escuchaste cuando naciste, también pasamos juntas y despiertas tu primera noche de nacida en la clínica, tengo videos invaluables de esa noche, donde te canté canciones que compuse en ese instante para tí. 

Cuando tuve a tu mamá, el amor dentro de mi se expandió de una manera inimaginable, mi hija le dio sentido y propósito a mi vida a los 18 años, y súbitamente supe hacer cosas y cuidar a tu mamá, aunque a veces no sabía ni como cuidar de mí. 

Si le comentas a tu mamá sobre mis métodos de cuidado a mis 18 años, seguro te cuenta lo de su primera sopa, fue de lagarto, con yuca licuada (es que no sabía como eran las verduras), y azúcar (es que a tu mamá no le gustaba lo salado y había que cumplir con la misión de su primera sopa). 

Luego vino tu tío Eduardo Luis, y realmente pensé que no me quedaba nada más por saber del amor, dos seres humanos que habían nacido de mí me decían “mamá”, la palabra más dulce del mundo, ¿qué más se puede amar?

Pera esa noche del 09 de Diciembre del 2022, tu primera noche, mientras te cargaba y te cantaba, supe que algo había cambiado. Tu mamá dormía cansada luego de la cesárea, y tú y yo despiertas, cantando y bailando en la habitación, y en ese momento caí en cuenta de que yo era tu segundo apego, tu segundo refugio seguro luego de tu mamá, al menos hasta que llegara tu papá a Venezuela. 

Tienes un papá maravilloso, pero por cosas que pasan en una historia de amor entre una venezolana y un británico, no pudo estar el día de tu nacimiento.

Al día de hoy, 26 de Marzo 2023, tienes 3 meses y medio, y así va nuestra historia: fui la primera en darte un tetero (con leche materna claro está), la única que se ha quedado sola contigo (por pocas horas, tu mamá no te suelta), mi hombro es tu espacio favorito para vomitar (es increíble a veces esperas que te saque de la cuna o que tu mamá te suelte), te conozco todas tus caras, tus sonrisas, tus intentos de hablarme (sí, cuando te hablo intentas responderme, tengo videos que lo certifican), tu enternecedor olor de bebé, tus llantos por ganas de teta, o cuando son lo que yo llamo “el tesoritismo”, que es una suerte de cárgame parada (manera familiar de llamar a la malcriadez) y ganas de que te den amor y atención.

Tu mamá y yo sabemos que no te gusta estar sola, te gusta estar siempre presente e inmersa en la dinámica del momento, amas cuando te hablo, y yo me derrito cuando intentas responderme.

Quiero ver tu cara cuando pruebes el primer alimento (tranquila que no será sopa de lagarto, con yuca y azúcar, tus padres son vegetarianos y además no consumen azúcar), saber que fruta te gusta más, verte tu naricita arrugada cuando pruebes el limón, verte dando tus primeros pasos, oír tu primera palabra y escucharte pedirme cualquier cosa, la que sea, cuenta con eso (salvo que sea un refresco, porque tu mamá me quita la custodia compartida).

El amor tiene tu nombre, y es dulce, tierno, cálido, infinito, robusto, único, es un lazo que ya existe entre las dos, es un susto al que deberé silenciar o al menos bajarle el volumen, el amor eres tú, y tú eres la mayor GRATITUD de mi vida.

Eres dulce y tierna, es tu lado más obvio, cualquiera lo puede percibir, pero sé que esa dulzura danzará en armonía con un carácter firme y determinado, conocedor del respeto por los demás, pero muy especialmente del respeto por tí misma, veo en tus caras y reacciones que sabes como comunicar lo que te gusta y lo que no, cuando te abrazo duro o te beso fuerte, no te gusta y lloras, cada vez que lo hago, te molestas, y soy tu abuela, pero igual no te gusta y me lo dejas saber. Eso siempre debe ser así, fija tus límites y respétalos, si tú lo haces, los demás también lo haremos. 

GRACIAS por haber hecho manos, brazos, deditos, rostro, y cuerpo sano y perfecto, mi sueño, y mi más profundo anhelo de ser abuela de una nietica.

Te prometo estar siempre para ti, cuando no te quieras parar temprano, cuando te quieras dormir muy tarde, cuando quieras comer dulces y harinas, cuando no quieras comer brócoli (tus padres lo aman, espero que te guste), cuando quieras rayar las paredes, dejar los juguetes sin ordenar, o cualquier vaina de la que te quieras zafar, de esas vainas fastidiosas que los padres dicen que hay que hacer, a fin de cuentas si las abuelas nunca han críado, y siempre han malcriado, ¿qué se puede esperar de la tuya?

Viniste al mundo a hacer todo mejor y más bonito, a cambiarle los planes a tus padres, que quizás tenían unos planes más relajados, pero tú les diste los mejores planes del mundo, y les diste una familia.

Desde que naciste, he visto como día a día se expande exponencialmente el amor de tu mamá por tí, lo he visto, y lo estoy disfrutando, y le he dicho a mi hija varias veces “te dije que no había manera de explicarte lo que se ama a un hijo”.

Dios te bendice y te guarda siempre mi nieta amada, el amor eres tú, y se llama Kira Howarth Rojas.

7 comentarios

  1. Bello!! Aún no tengo la dicha de ser Abuela pero se que seré súper consentidora!! Con el favor de Dios!! Ya lo hago con los sobrinos y los nietos de las amigas!!

  2. Excelente articulo otro mas para los tantos que has de escribir sobre tu nieta. Y muy cierto no existe un amor mas grande que el que se siente por los nietos, se aman, se aman y se aman.

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