Thamara López | Escritora

Café espiritual

El café es la segunda bebida más consumida en el mundo después del agua, los hay muy diversos, y más distintas aún son las maneras de prepararlo y disfrutarlo.  Son muy pocas las personas que conozco a quienes no les gusta el café, pero incluso para ellas, escuchar “vamos por un café”, es sinónimo de una invitación a conversar, o a compartir un buen momento.  Hoy mientras me tomaba un buen café, y en mis tiempos de introspección, que por fortuna cada vez ocupan más espacio en mi vida, pensaba en el café y en sus propiedades, mientras disfrutaba de su aroma y su sabor. Inmediatamente pensé, “qué maravilla sería poder tomarnos un café que nos despertara también espiritualmente”. Una especie de café espiritual, y pensé en este artículo y dije ¿cuál es el mío?, ¿qué me hace despertar?, y en lo primero que pensé fue en los años que he pasado dormida, dormida en lo más oscuro de la vida, apagada, deprimida. La depresión apaga los sentidos, la esperanza, el deseo, la risa, y lo peor, apaga las ganas de vivir. Nada despierta en mí mayor empatía que una persona deprimida, siento un deseo de correr a su lado, de abrazarla, de ayudarla, porque sé el horror que es estar deprimido, y por largo tiempo.  El que me conoce, pero no en profundidad, pensará que exagero, o incluso que miento, porque mi personalidad no hace match con una mujer deprimida, todo lo contrario. Soy intensamente alegre, jocosa, me río a carcajadas a diario con distintas personas, soy positiva ante toda situación, y mi permanente optimismo incluso causa extrañeza en la gente que me rodea.  Varias veces me han preguntado, “Thamara, ¿cómo haces para ver siempre lo mejor en todo?”, y realmente lo que se me hace imposible es ver lo peor en algo. Tengo una mente entrenada para ser una mujer positiva y optimista siempre, no nací así, lo cultivé intencionalmente. Claro, hay momentos en los que me quiebro, en los que dudo, y hasta me pongo brava con la vida, pero realmente duran muy poco, porque también estoy entrenada para reconocer las emociones en donde no me quiero estacionar. Para mí, un café espiritual es esa pausa necesaria que me rescata, me sana, y me permite regresar recargada. Porque decir que vivo feliz y optimista el 100% del tiempo, sería mentirte y mentirme. Pero digamos que el optimismo y la gratitud, es mi configuración de fábrica por defecto, despues de MUCHO trabajo interno.  Después de consumir lo que llama Margarita Pasos, mucha “proteína mental”.  A veces es una oración, otras veces es un libro, un podcast, o una conversación que edifica, con alquien luminoso con quien provoque tomarse un buen café, que se convierte en ese café espiritual. Ahora viendo en retrospectiva los meses, incluso una vez fueron años, en los que he estado deprimida, de cierta manera suscribo unas palabras que leí en un libro de Tony Robbins, donde parafraseando decía algo así como que la depresión se planea. Primero me hizo ruido esa frase, pero luego capté su sentir y la esencia de su mensaje. Tony Robbins comenzó diciendo “cuando eliges estar todo el día en la cama, sin bañarte, comiendo mal, respirando mal, con mala postura, alimentando malos pensamientos, etc, estás planeando la depresión”. Y esto me pareció muy alentador, saber que hay cosas que sí están en nuestro control ante tan devastadora enfermedad. Y sí, de cierta forma hay cosas que sí podemos evitar, como quien detecta un cáncer en un estadío temprano, ya luego, cuando la depresión nos arropa, podría ser tarde para intentar evitarla con éxito.  Este café espiritual podría ser el blindaje emocional y mental que necesitamos para estar conectados con la gratitud, con la esperanza, y con la alegría.  Hay una frase que me encanta, quien me conoce y quien me lee, saben que soy una mujer que podria resumir parte de su vida y de su crecimiento personal en frases, propias o de terceros, esta no me pertenece, es anónima, y dice “la gente no ríe porque es feliz, es feliz porque ríe”. Podemos crear la paz, las risas, y la felicidad, desde un estado elevado de conciencia, no siendo víctimas del entorno, sino siendo los creadores del mismo. Lo he hecho, sé de lo que te hablo, he hecho ambos, dejarme arrastras por las advesidades, sentirme terrible, y también he sido la arquitecto de mi vida, he creado realidades, como la sanación milagrosa del cáncer que me dio el en año 2016.  No es pequeña cosa, recibir un diagnóstico de cáncer, y abrazar la plena certeza de tu sanación, de paso con un tiempo establecido, 90 días, eso me dijo Dios, y yo le dije eso a mis hijos cuando les comuniqué que había decidido no someterme a ninguna cirugía o tratamiento médico.  Eso es habitar en el campo cuántico, en esa certeza, celebrar por anticipado lo que anhelas, o como lo expresa el Dr Joe Dispenza: “vivir la emoción antes de la experiencia”. La primera vez que leí la frase “recuerda tu futuro”, pensé que se habían equivocado, pensé ¿cómo carajo voy a recordar mi futuro?, la respuesta era obvia: creándolo. El cerebro no puede estar triste y alegre al mismo tiempo, de hecho, tampoco puede distinguir una risa falsa de una verdadera, así que la próxima vez que te sientas mal, sonríe, esboza una sonrisa en tu cara, de esa forma vas a despistar al cerebro, y pensará que te sientes bien. Suena loco, pero inténtalo, nada tienes que perder. El orden de la emocionalidad es: el pensamiento genera un sentimiento, el sentimiento genera un emoción, la emoción genera una acción, y la acción genera resultados. Si damos un salto tenemos que, pensamientos es igual a resultados. Pero en ese orden, hay atajos, recursos, y uno de ellos lo leí en un libro del Dr Mario Alonso Puig, y dice “El cuerpo es capaz de resolver lo que la cabeza, por más que lo intente,… Seguir leyendo Café espiritual

El amor no es ni tan fácil, ni tan obvio

El amor no es ni tan fácil, ni tan obvio, en pocos aspectos de la vida funciona una “talla única”, ni en los sueños, ni en los estándares de felicidad, ni en la ocupación soñada, y menos aún, en el amor. El amor no es ni tan fácil, ni tan obvio, es imperativo personalizarlo para poder vivirlo, no se puede experimentar con parámetros ajenos, ni con fórmulas de microondas que a otros quizás sí le han funcionado. Puede ser que algunas experiencias nos sirvan de referencia, yo leo mucho y ciertamente muchas cosas que he leído han resonado en mí, pero incluso, así resuenen en mí, quizás esa información o referencia no me sea útil en una relación o con alguien en especial. Cuando hablo de “personalizar” el amor, me refiero a vivirlo con novedad, y hasta con ingenuidad en cada nueva oportunidad en nuestras vidas, porque ante una experiencia nueva en el amor, no se vale traer viejas razones y argumentos que no le pertenecen a esta renovada realidad. Es imposible pensar que el lugar común de “todos los hombres son iguales” sea cierto, tampoco lo es en el caso de las mujeres, y de ser así, entonces quédate con tu ex, así al menos sabrás de qué pie cojea, y ya tendrías ese camino recorrido. Presumo y creo no equivocarme, que el 100% de las rupturas obedecen a, que bien preferimos estar solos, o que le estamos apostando a que sí hay alguien con quien tendremos coincidencias, risas, una vida bonita, y que será un sano complemento en nuestras vidas. A pesar de que la opción de estar solos se vale, y es incluso más fácil y seguro alcanzar la paz y la tranquilidad de esta forma (lo he experimentado), la opción más retadora es enamorarse. No es fácil, no hay certezas, y el sufrimiento está casi garantizado, pero emprender una relación, es la opción preferida de casi todas las personas que conozco, y es que en el fondo de nuestro corazón, sabemos que el amor en forma y rostro de un buen complemento, hace todo más bonito. He oído a muchas personas decir que son felices estando solos, yo lo he dicho muchas veces y de verdad, pero al final ese espacio busca inexorablemente ser llenado, y hay algo en nosotros que se potencia cuando estamos en una buena relación amorosa. No creas tú que todos los hombres que conoces, o todas las mujeres, responderán de la misma manera al interés, a la cercanía, ni demostrarán lo que sienten de la misma forma que tú, o que las personas que has conocido en tu vida. Comparar a un ser humano, saca lo peor de él Las comparaciones raras veces resultan útiles, al menos entre seres humanos, no hay nada más odioso que un padre comparando a un hijo con otro, o una persona comparando a su relación actual con su ex pareja. Podrías estar sacando lo peor de esa persona al compararlo. Parte de lo más hermoso de la vida, es saber que en cada viaje, el copiloto siempre hará la diferencia, puedes ir en una carretera discutiendo y con mala cara, o puedes ir cantando y tomado de la mano con la persona que más te hace reír. ¡Es el mismo trayecto, pero jamás será el mismo viaje! El amor no es ni tan fácil, ni tan obvio, pero siempre valdrá la alegría intentarlo, sorprenderte contigo mismo y decirte “pero yo no suelo hacer esto”, o “¿porqué me río mil veces cuando pienso en esta persona?”, “¿por qué no me importa ceder?, ¿pero y yo de donde estoy sacando esta paciencia? Estas preguntas me las he hecho varias veces en la vida, y ese cambio, ese turismo de aventura emocional, lo he disfrutado y me ha sentado bien. Aunque debo reconocer que esas preguntas, me las he hecho toda la vida con un solo hombre, mi hijo, en el resto de los casos ha sido intermitente mi voluntad y deseo de ceder. Mientras tú puedes estar pensando lo que pasará dentro de varios meses, la otra persona podría solo decirte “mañana es nuevo día”, mientras a ti se te hace fácil decir las cosas, abrazar y besar, el avance de la otra persona podría ser casi imperceptible para la mayoría. Como decía el principito “lo esencial es invisible a los ojos”.De repente, y por no ser ni tan fácil ni tan obvio, el amor hay que deshojarlo, ir quitando capa a capa temores, prejuicios, dudas, inseguridades, llegar al fondo y contemplar la vulnerabilidad de quien no sabe expresar lo que siente, porque de hecho pensaba que no volvería a transitar por esa emoción. Siempre valdrá el esfuerzo y la alegría el susto del amor, porque, a pesar de no ser ni tan fácil, ni tan obvio, siempre será el mejor regalo que le podemos dar a una persona. El susto del intento, siempre será mejor que el lamento del arrepentimiento por no haberlo intentado, porque a pesar de que en la vida y en el amor las certezas absolutas no existen, es muy hermoso y gratificante entregarlo todo, ya el hecho de que lo valoren o lo correspondan escapa de nuestro control. La parte del amor, que sí es muy obvia, aunque no tan fácil, es aceptar a la otra persona tal cual es, nada invalida más a un ser humano que quererlo cambiar. Pero la buena noticia es, que al transitar el sendero de aceptarlo, es muy probable que observes cambios favorables en esa persona, porque el amor y la validación hacen milagros. Si quieres un camino más expedito para estar tranquilo, no te enamores, si prefieres caminar más rápido, no te enamores, pero si de verdad quieres expandirte, crecer, y retarte en cada esquina de tu ser, abraza el susto de amar como si de eso dependiera tu vida.

Gracias 2022 | Hola 2023

Este año, leí y escribí, lloré y sonreí, me levanté y me caí, me frustré y seguí, canté, bailé, sufrí, pero jamás, jamás, me rendí.  Jamás me he rendido ante nada que realmente me interese, crecer espiritualmente, intelectualmente, profesionalmente, en el amor, en ser mejor madre, mejor ser humano, retarme en todo me hace sentir viva y feliz. Jamás me oirán decir “yo soy así”, como una excusa débil para no cambiar aquello que podría lastimar a los seres que amo.  Sé amar con todo, y eso me hace transitar en ocasiones por emociones intensas, no soy una mujer superficial, narro con detalle mis emociones y eso a veces abruma a quien recibe la información, pero eso forma parte de mi, de mi transparencia y de mi carácter genuino. La escritura vino a salvarme la vida, y hasta algunas relaciones, las letras no se quejan de que hablo mucho, fluyen conmigo y yo con ellas, y siempre luego de encontrarnos, Thamara parece salir de un spa donde recibió un masaje relajante, sale más serena y tranquila.  Me gustan los cambios que me hacen sentir que tengo todo por aprender, estar en modo aprendiz siempre me ha encantado, me fascina estudiar, leer y absorber lo bueno que tantísimas personas le están aportando hoy al mundo, y más ahora que todos tenemos esa valiosa información al alcance de un click.  El 2022 fue más que maravilloso, todo cuanto anhelé y me propuse lo logré, ha sido un año para volverme a conectar con esa Thamara que estaba dormida, la que sueña y camina determinada a lograr todo cuanto se propone.  Vivir en mis propios términos es algo que me llena inmensamente, saber que lo bueno lo logré yo, y que lo malo lo decidí yo y por tanto tengo todo el poder de cambiarlo, es mi mayor fuente de paz y tranquilidad.  No hay manera de que culpe a alguien o a algo de lo que sucede en mi vida, no dependo de nadie más que de Dios y de mi propio enfoque y determinación, nada externo puede doblegarme, siempre que me he quebrado ha sido por mis diálogos internos, y por mis malas decisiones.  Hace poco le dije a alguien “a mi difícilmente lo externo me quiebra, yo soy como el hierro, que lo único que lo quiebra es el mismo cuando se oxida”, solo cuando me he saboteado a mi misma, me he quebrado. En Mayo supe que sería abuela, un anhelo de años, y siempre le dije a mis hijos “yo parí a los 18 años, me hacen el favor y máximo a mis 50 años quiero ser abuela”, y así fue, con 50 años ya mi Kira, mi nieta perfecta, estaba dentro de mi hija, así que fui abuela a los 50 años.  Este año publiqué mi primer libro, aún me parece un sueño haberlo logrado y de la manera como lo hice, sin saber nada de como publicar un libro, y lo hice todo solita, solo en la portada me ayudaron dos amigos, de resto, lo hice yo. En varias ocasiones en mi vida profesional, he dicho que sé hacer algo de lo cual no tengo idea, y en 48 horas, ya lo sé hacer, me pasó a mis 20’s y me sigue pasando a mis 50’s, soy maleable, me adapto, crezco y aprendo con gran facilidad.  No hay nada que hubiese podido hacer a mis 30 años, que no esté en capacidad de hacer ahora, pero sí hay muchas cosas que sé y puedo hacer ahora, que hace 20 años ni hubiera soñado ser capaz de hacerlas. La gratitud y la plenitud que siento en este momento, es inmensamente mayor a la que suelo sentir siempre, yo siempre soy una mujer agradecida, pero la plenitud que siento hoy, es algo casi inenarrable, incluso para mi que ni las letras ni las palabras se me agotan casi nunca.  Este 2022 todo se movió para bien, mis hijos están felices y plenos, mi nieta es preciosa, perfecta y sana, yo estoy feliz con mi libro y cada vez que escribo la verdad siento una felicidad que a veces no comprendo. Es un mundo de paz y salud mental lo que he encontrado en la escritura.  GRACIAS 2022, me dejas llena, plena, feliz, conmovida, sorprendida, esperanzada, fuerte, segura, amada, bendecida y eternamente AGRADECIDA. FELIZ AÑO 2023

Quédate a mi lado, cuando el amor sana

No es tan fácil en ocasiones saber en donde intentar, en donde insistir, como persistir o cuando abandonar.  Dependerá de muchas cosas, ¿con quién lo estamos haciendo?, ¿como me siento cediendo?, ¿cuanto tengo que ceder en esta relación?, y un montón de factores independientemente si la relación es con nuestros hijos, nuestra pareja o nuestra familia.  Pero no todo es tan incierto, hay caminos, señales, que nos aclaran el panorama, comencemos con el escenario de pareja.  Hace años, vi una película que trataba de una pareja que se estaba divorciando, y al final de la película ellos se reencuentran y la esposa le dice a su esposo “he decidido que de todos los defectos de los hombres que hay en el mundo, me quiero quedar con los tuyos”. Qué buen punto de partida entender eso, comprender que el ser amado viene con tristezas, temores, errores, diferencias, defectos y un montón de características que se vuelven un reto para nosotros como su pareja.  Como les he escrito en otras ocasiones, las relaciones no crean problemas, las relaciones “revelan problemas”, las diferencias y los desencuentros en una pareja revelan problemas, y esos problemas no son más que áreas de oportunidad para crecer.  Hablaré en este caso de parejas heterosexuales, son las que conozco y he experimentado, no sé que ocurre en las parejas del mismo sexo, y prefiero no opinar. Pero en mi experiencia con hombres, no hay manera de que las diferencias en nuestra emocionalidad, en nuestro ambiente hormonal, en la manera de distinta en que vemos la vida, y la forma de resolver situaciones, NO hay manera de que eso sea en sí mismo un problema. Todo lo que un hombre aporta en una relación o ante una situación, que es tan distinto al aporte que podemos hacer las mujeres, es un divino complemento, es todo aquello que las mujeres no podemos ver y no sabemos dar, la masculinidad es algo ajeno para una mujer, por muy guerrera que esta se crea, y la verdad a mis 51 años, veo muchas guerreras agotadas y arrepentidas, que se quieren pasar al bando de las princesas, yo soy una de ellas. Renuncié hace años a querer ser una guerrera e intentar poder con todo, es muy agotador. Y ahora, tú dirás, ¿donde me quedo?, ¿cómo saberlo?, ¿quien merece mi intento, mi esfuerzo y mi intencionalidad diaria? Bueno, quédate donde te apaguen los miedos, y te enciendan tu luz, donde tus defectos parecieran haberse quedados dormidos, y tus virtudes saltan al servicio de la relación que quieres cultivar y cautivar, donde en un mal momento brote la nobleza y no la ira y el deseo de responder, donde de tanto poner a tu pareja como tu prioridad, de manera natural y espontánea termines tú siendo la prioridad para tu pareja, donde le sepas respetar sus silencios y no los tomes como algo personal, y en donde esos silencios se vayan desvaneciendo porque sepa que su refugio seguro eres tú. Quédate en los abrazos largos, los besos dulces, y en donde ya no tengas sexo, sino que hagas el amor. Quédate en una relación en la que entren cómodamente tú, y tus miedos, tus temores, tus defectos, y aún así, que no haya una sola noche en donde te vayas a dormir sin abrazarlo y sin darle un cálido beso de buenas noches. Hace poco le dije a alguien «ya no estamos para ponernos un zapato apretado», si la relación no te queda cómoda, no entres en ella, quédate con un zapato cómodo con el que puedas caminar por la vida cómodamente y por largo rato. En conclusión, sabrás perfectamente donde estacionarte, porque vas reconocer la mirada de ese ser que día a día saca la mejor versión de ti, de manera fluida, bonita, armónica y sin esfuerzo. Generalmente sabemos donde quedarnos, y también, de donde tenemos que partir. 

¡No te metas mamá! misión casi imposible para una madre

Antes que nada quiero decirte algo que quizás ya has notado, este blog, este espacio tan especial y único para mi, y que tú has abrazado tan bonito, no tiene un ritmo definido más que mi ser y mi inspiración. Hay días muy movidos emocionalmente, como éstos (no es para menos, estoy a pocos días de ser abuela, así que preparado), en donde casi a diario siento la necesidad imperiosa de escribir, y hay semanas en las que no me siento tan inspirada como para intentar dejar una huella aquí, para mi y para todos los que me leen. Así que al ritmo de mi corazón y de mi musa les seguiré dejando la piel en este rincón de amor en letras 🍀 Difícilmente una madre, en algún momento de su vida, no escuchará esta frase, “¡mamá, no te metas, es mi vida!”, y yo reflexiono y pienso, “ya va, quien primero se metió en mi vida fuiste tú”, no solo en mi humanidad física, en mi vientre durante 9 meses, sino en lo más profundo de mi ser, en mi alma y en mi corazón. Se tiene un hijo y se siente que el corazón nos comienza a latir fuera del cuerpo, es una vaina loca, llega un amor que no conocíamos, un susto que no teníamos y unas ganas incontrolables de protegerlos de todo. El amor y el deseo de protegerlos crecerá con los años, y el susto no se irá jamás.  Recuerdo cuando el padre de mis hijos y yo intentamos que nuestra hija aprendiera a andar en bicicleta, tan pronto le quitábamos las dos rueditas traseras, Mariandrea iba a directo al suelo, yo le decía «ya va Luis Eduardo, le quitamos una primero y luego la otra», y nada, fuera la izquierda o la derecha, nuestra hija iba directo al suelo, así que yo le dije luego del tercer raspón de rodillas «Ay no, déjame a mi muchacha tranquila, ya tiene las rodillas peladas», y la bicicleta permaneció con las rueditas traseras y luego fue arrumada. Bueno, a mi hija le tomó miles de millas aéreas, un viaje mochilero por 3 continentes, donde expandió su mente, su cuerpo y su ser, que finalizó en La India, a sus 28 años, para aprender a manejar bicicleta, porque su mamá, a sus 4 años, no la quiso ver con las rodillas escarapeladas. Esas ganas de protegerla, están intactas. Al ser madre se puede pasar de sentir que todo lo tenemos bajo control, a una suerte de suerte de susto con vigilia permanente, mientras son bebés y niños, todo está un poco más controlado, siempre están a nuestro lado, luego crecen, toman sus decisiones y te podrían salir con la frase “¡es mi vida mamá!”, y tú, “mira, mira, mira, fueron 9 meses de náuseas, acidez, gases, y demás”, aunque eso no reviste ninguna relevancia en comparación a todo lo que ocurre luego del nacimiento de un hijo.  Cuando los llevas a la primera piñata y no agarran jugueticos, y les ves la carita triste, ay no, yo les decía “quédate aquí hija/hijo, ya vengo”, y me lanzaba al suelo al rescate de los juguetes, jamás en mi infancia fui tan buena agarrando juguetes de piñata, pero entre mi condición de madre salvadora y la ventaja del tamaño, para mis hijos siempre agarré los mejores (las pelotas de piñata eran mi principal objetivo). Luego llegaba orgullosa de mi pesca de juguetes, mis hijos me veían felices, y yo me sentía como una superheroína. Creo que no hay juguete más preciado para un niño que los que salen de una piñata, y no hay ridículo más grande y hermoso para una madre que meterse en una piñata. Mis hijos no necesitan decirme expresamente que me necesitan, desde aquella carita triste por no agarrar juguetes de piñata, hasta una frase corta escrita en un chat, verles una cara que sabes que no están bien, o incluso cuando pasan cosas inexplicables, eso es un CTA, un «call to action«, un llamado a la acción. En una ocasión, sentí como un apretón de barriga, y pensé en mi hija, siempre suelo abrir la conversación con mis hijos con “Hola hija (o hijo), Dios te bendice y te guarda siempre, ¿cómo estás?”, pero esa tarde cuando mi hija atendió mi llamada simplemente le dije “¿porqué estás llorando hija?”, hasta yo me sorprendí de haberle dicho eso, y mi hija me responde “vergación mamá, la lágrima aún no me ha llegado al cachete, ¿cómo sabes que estoy llorando?”, es de las vainas más locas que me han pasado con mis hijos.  La conexión con mis hijos en mi caso es inevitable, con mi hija es aún más fuerte y evidente, a veces nos duelen las mismas partes del cuerpo, decimos o pensamos lo mismo al mismo tiempo, es algo de no creerse, pura magia (me encanta esta palabra porque me atrapan las cosas que no se pueden explicar). Esos momentos en los que siento que mis hijos me necesitan, si los tengo cerca físicamente, no les pregunto qué les pasa, solo digo “¡ya voy para allá!”, y en el camino mientras conduzco en mi cabeza escucho el soundtrack de una película de Marvel (me pasó hace dos días con mi hija), y siento que me voy llenando de super poderes y que llegaré a solucionar cualquier cosa que necesiten mis hijos (incluso una aterradora cucaracha que tuvo el innecesario atrevimiento de volar), ¡cualquier vaina yo la resolveré!  ¡De verdad no había necesidad de que las cucarachas volaran!, de pana. Sean  necesidades emocionales, afectivas, un abrazo, hambre (pareciera la más fácil, pero no en mi caso que se me olvidó cocinar), un reguero, cualquier cosa, el sentimiento que quiero producir en mis hijos es “¡ya llegó mi mamá!”, y la frase que ellos quieren escuchar de mi es “¡tranquilo hijo, todo estará bien!”. Es increíble lo que puedo llegar a sentir, o como puedo sentirme, cuando mis hijos me necesitan, me siento invencible. No hay… Seguir leyendo ¡No te metas mamá! misión casi imposible para una madre

La gente fracasa solo cuando deja de intentarlo

Hoy abrí los ojos y sentí, más que de costumbre, un deseo intenso de escribir, no pude desayunar, de vaina un café para abrir mi laptop y terminar de abrir mis ojos y hacer lo que sin duda se ha convertido en mi mejor y mayor pasión en la vida, escribir.  Todo lo hermoso, contundente y significativo en mi vida, tiene implícito mucha magia, y situaciones o eventos que no se pueden explicar o justificar de manera lógica, simplemente son confirmaciones divinas, que reconozco cuando estoy muy despierta, que va mucho más allá de tener los ojos abiertos. Sentí este deseo de escribir, y estando aún en mi cama agarro mi teléfono y lo primero que reviso son mis correos, y llegó la confirmación divina, de esas cosas que siempre me ocurren, tenía un correo de una editorial española invitándome a participar nuevamente en un concurso literario.  El correo decía “La comisión organizadora del IES LÓPEZ DE ARENAS le agradece su participación en el anterior certamen y le invita a participar en el Tercer Certamen Literario de Microrrelatos «De la imagen a la palabra» del presente curso” y yo pensé, ¡qué increíble!, ya tengo más de un año tomándome esto de la escritura en serio. Y allí comencé a pensar en letras, contando los segundos para llegar al teclado, y mi primera reflexión del día fue “todo es imposible hasta que alguien lo intenta”. Todo nace de la decisión de alguien de intentarlo, antes del año 1969 era no sólo imposible, sino hasta impensable, el hombre pisando la luna, hasta que el 20 de Julio de 1969 los astronautas Armstrong y Aldrin se convirtieron en los dos primeros hombres en pisar la superficie lunar.  Absolutamente todo comienza con intentarlo, desde un alunizaje, hasta el amor, desde un receta de cocina hasta un viaje, desde un cambio de trabajo hasta divorciarte de tu propia familia y darte cuenta que no eran una sentencia a muerte, que podías amar y despedirte al mismo tiempo, en un acto de mera supervivencia y salud emocional. Dicen que la zona de confort es la más incómoda de todas, y aunque en apariencia en realidad luce muy cómoda y segura, con el tiempo ante la falta de novedad, de sorpresas, de retos y de sustos en la panza, ciertamente se vuelve incómoda.  La salida más espeluznante de mi zona de confort, es el amor, enamorarme me voltea todo, soy una mujer intensa en todo lo que hago, cuando entreno cargo un peso que me deje sin aliento, cuando limpio no soy de echar una “barridita”, agarro lavaplatos y se lo echo a todo el apartamento, y lavo todo el piso, y cuando amo, ¡Ay cuando amo!, amo sabroso y con todo. Ahora la intensidad está mal vista, se oye de hombres y mujeres, entre mujeres y hombres, “Ay no, eĺ es muy intenso”, peyorativamente hablando y como quien se refiere a una persona de la que hay que alejarse. Es que quizás está de moda la indiferencia, la distancia, el ya va, vamos muy rápido, dame tiempo, me da miedo, yo no sé hacer eso, y todo aquello que posterga lo que quizás después ya no será. Las oportunidades pasan todos los días, todos los días despegan aviones de la pista, pero quizás jamás te vuelvas a tropezar con el mismo compañero de vuelo, y eso, podría hacer una gran diferencia en tu vida y en tus risas. He escrito varias veces que yo jamás sentiré el pesar de no haberlo intentado, me quedo (por lejos) con el pesar de haber fallado, ese se me pasa rápido, del otro pesar no tengo mucha experiencia, pero me han dicho que es terrible, que no se va nunca, y que en las personas al filo de la muerte, el mayor pesar, y el más recurrente, es no haberlo intentado. Solo soy espectadora de las vidas ajenas  (aunque a veces incluso, si te amo y me importas, me meto en tu vida), ¿la mía?, la mía la vivo, me equivoco, me río durísimo, caigo mal, caigo muy bien, amo, abrazo, le hago cosquillas a mis hijos (a sus 32 y 28 años), escribo todo cuanto quiero y me nace, monto mi navidad minimalista (3 cojines, 4 velas y 5 muñecos) y me siento en mi sofá, en la sala de mi apartamento, a reirme y burlarme de mí por lo choretas que me quedaron las luces y la mamarrachada que hice para intentar disimular la vaina, le tomo fotos y las publico en Instagram, sí lo sé, no soy normal, gracias a Dios, la gente normal es muy aburrida.  Luego de intentarlo, viene un paso más comprometido, ya no es un “vamos a ver qué pasa”, sino un “hagamos que pase”, eso en los negocios y en el amor hará toda la diferencia.  Si alguien me pregunta “¿lo intentamos?”, muy probablemente le diría que sí, pero luego de ese sí, y dependiendo de quien me haya hecho la pregunta, yo con prontitud pasaré a la segunda fase, a la fase de “haré que esto pase y que pase bonito”.  A veces nadie te va a preguntar eso, nadie te dirá ¿quieres intentar entrenar?, a mi nadie me preguntó ¿quieres intentar escribir?, y aquí estoy en una de las aventuras más felices de mi vida. A veces el hacer que las cosas pasen solo es un acuerdo amoroso contigo mismo y con tus sueños.  Recuerda siempre, que quien le huye al fracaso, le huye al éxito, que quien le huye al desamor le está huyendo también al amor, y que de tanto esquivar riesgos y pesares y de pretender, sin éxito, anticiparlo todo, se nos va la vida sin risas ni bailes bajo la lluvia. 

Oportunidad

Equivocarse es un riesgo implícito por estar en este camino llamado vida, más vale fallar en el intento, que lamentar no haberlo intentado.

La vida se vive en gerundio

Estamos viviendo, estamos soñando y estamos realizando esos sueños. El juego llamado vida, está en gerundio.

Mi mejor recuerdo

Hoy Dios me regaló un momento que pasó a ser uno de los mejores recuerdos de mi vida. Los milagros no piden permiso para suceder.

La vida pensada

La vida se vive, no se piensa, el mundo real es más benevolente que el mundo mental.

¡Hola! ¿En qué puedo ayudarte?