Las creencias no necesitan ser ciertas, las creencias deben ser útiles para quien las sostiene. Útiles al propósito de vida, los sueños y las metas.
Todo aquello que no vaya en las categorías principales, algo de humor y noticias de actualidad.
Las creencias no necesitan ser ciertas, las creencias deben ser útiles para quien las sostiene. Útiles al propósito de vida, los sueños y las metas.
Con los 40’s se han ido la prisa, la incertidumbre, el deseo de forzar las cosas y las ganas de que las cosas sean a mi manera. Ahora entiendo que el comportamiento ajeno no me pertenece, pero mi reacción a ese comportamiento sí. Por tanto no me estaciono donde la paz no me acompaña, y si algo me produce inquietud, me marcho en elegante silencio. Expreso con claridad lo que quiero, no justifico mis elecciones, no tengo que argumentar lo que soy, sé con plena certeza que mi brillo será bien recibido por unos, y encandilará a otros, me quedo con quienes disfruten de mi luz sin sentir que apago la de ellos. En ocasiones he sentido que debo pedir permiso para mostrar mi esencia, para ser quien soy, ahora me muestro orgullosa, segura y feliz, segura estoy que mi esencia es en si misma un filtro que me permite atraer aquello que resuena conmigo, por tanto no puedo cambiarla, pero sí puedo elegir a quien entregársela. Hoy, a 50 días de cumplir 50 años, me siento más plena y feliz que nunca, me gusta todo lo que veo en mi, lo físico, lo espiritual y lo emocional, pareciera que de la noche a la mañana algo se movió dentro de mi, y todo aquello que lució adverso o desfavorable se convirtió en tierra fértil para el crecimiento de mi SER. Estos días han sido mágicos, han llegado personas y situaciones que me han permitido hacer una retrospectiva de 20 años, de mirar distante pero no distinta a la Thamara de 30 años, en esencia la misma pero ahora más plena y hermosa en todos los sentidos. En 50 días tendré 50 años, lo escribo y lo pienso y me parece increíble sentirme y verme a mi misma de esta manera, que no haya mujer alguna que le tema a esta edad, porque es realmente maravillosa!
Generalmente cuando vamos a hacer algo, la frase recurrente que escucharemos es «piensa bien lo que vas a hacer». Yo la verdad nunca le he prestado atención a esa frase, y suelo desestimar la importancia del tiempo para tomar acción o decisión. Y es así, como sin saberlo llevo años conectada con algo antes de saber que existía y como se llamaba, la contraintuición. Siempre ilustro mi velocidad de respuesta diciendo que me pidieron matrimonio a los 15 días de noviazgo, y 45 días después, es decir a los dos meses de noviazgo, ya estaba casada con el padre de mis dos hijos. Esa unión duró 10 años, y realmente no creo que habría durado más de haberlo «pensado bien» antes de casarme. Albert Einstein decía «No podemos resolver nuestros problemas en el mismo nivel de pensamiento en el que los creamos», éste evolucionado hombre de ciencia fue un pionero de la contraintuición sin duda alguna. Así que eso de «piénsalo bien» podría ser no solo de exiguo beneficio, sino la razón del problema. Me conecto más con el sentir que con el pensar, porque mientras la mente podría traicionarnos y hasta sabotearnos, el corazón contiene la magia y con acierto y sutileza nos hace sentir en paz cuando hemos tomado la decisión correcta. Bien valdría aprender a reconocer esa emoción. Cuando deseo saber si algo viene de Dios, intento conectarme con el sentimiento que me produce pensar en que ya tomé la decisión, y generalmente la paz la recibo en el pecho y el «quédate quieta que esto no viene de Dios» lo recibo en el estómago. A veces a pesar de sentir esa cosa maluca en el estómago y como ese peso en la parte alta de la espalda, digo que sí, para luego preguntarme ¿Que carajo hice?. Así que en mi experiencia el sentir vale más que el saber, y el corazón pesa más que la razón. La biblia dice «Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón porque de él mana la vida» Proverbios 4:23 y «En el agua se refleja el rostro, y en el corazón se refleja la persona». Proverbios 27:19 Nuestros padres lo hicieron con nosotros, y nosotros lo hicimos con nuestros hijos, desde el amor pero también desde el desconocimiento, les hemos enseñado a que «deben pensar bien las cosas» bien sean las decisiones o los problemas para que puedan ser resueltos. Por fortuna la neuroplasticidad nos da la tranquilidad, la oportunidad y la esperanza, al saber que nuestro sistema nervioso puede generar cambios adaptativos y que el tejido nervioso se puede reorganizar. A partir de nuevos hábitos de vida, podemos crear nuevas conexiones neuronales, y cambiar cualquier patrón mental o hábitos adquiridos. Así que, «Loro viejo SÍ aprende a hablar» Así que la próxima vez que tengas delante de ti un proyecto que te emocione ¡hazlo!, la próxima vez que te provoque abrazar a alguien, ¡abrázalo! y la próxima vez que te digan «piénsalo bien», quizás mejor sea solo ¡sentir!. Grábate éstas tres palabras: Contraintuición, epigenética y neuroplasticidad, seguiremos tomando café con ellas.
Cuando las mujeres seremos nuestra prioridad? Porqué llegar al agotamiento? Un sereno café al día podría bastar para no estallar.
Una mujer madura se entrega como nadie y ama como pocos. Tiene carácter, responde con convicción lo que tiene en su corazón. No complace, se complace, cede poco y lo da todo, al mismo tiempo que sabe como cuidarse y a quien entregarse. Tanta seguridad a veces abruma, tanto amor propio a veces asusta. Esa mujer luce tan feliz sola que acompañarla luce como un reto para algunos. Hay que sumar a esa vida que luce tan plena para ganarse un puesto en ella, y debes bailar una armónica danza con la paz y la tranquilidad que la rodea. Como las cuerdas de una guitarra, que tocan la misma melodía pero no se tropiezan entre si. No le preguntes a una mujer madura si te necesita, porque si la honestidad la acompaña la respuesta no será de tu agrado. No, ella no te necesita, ella te prefiere y te disfruta, pero cuando te vas esa mujer sigue sonriendo, tomando café y leyendo por las noches su libro favorito. Esa mujer madura se perfuma cuando estás con ella, y lo sigue haciendo cuando ya no estás, ella se arregla para ti, pero no por ti. Es que ella también disfruta verse linda, se toma fotos, se mira al espejo y se dice halagos a si misma. Esa mujer se siente hermosa y plena, segura y tranquila, se ama y se acepta. Quizás en algún momento le dijo a alguien «Sí, acepto!» pero ahora cada mañana se dice a si misma «Sí, me acepto!» y es un matrimonio estable, lleno de amor, de mucho amor propio y de respeto el que lleva consigo misma. En una mujer madura hay espacio para más amor y para más entrega, serías muy afortunado si fueras el elegido. La fortuna de ese amor maduro, solo la reconoce quien está a la altura de recibirlo.
Amar es un verbo que todos saben conjugar, y muy pocos saben practicar, el amar de forma incondicional es una virtud y tener la certeza de contar con ese amor es una bendición. Hay personas difíciles de superar, y amores imposibles de igualar, ella ama de tal manera, con tal incondicionalidad, que en el camino se olvidó de sí misma. Ella en su camino de amar a otros, se olvidó de saber defenderse, y eso por años me hizo pelear con ella, no la entendía, le reproché varias veces que porqué permitía cosas que no debía permitir, y sólo al pasar los años comprendí, que su entrega al amar es tal, que no hay espacio para límites o reproches, y aunque eso no es algo bueno, en lo absoluto, ahora entiendo que viene en el paquete, que esa humanidad repleta de amor incondicional y entrega absoluta no sabe decir no, no sabe poner límites, no sabe defenderse, ella solo sabe amar. Ya quisiera yo amar de la manera que mi mamá sabe amar, ella y yo somos opuestas en muchos aspectos, y aún así siempre me ha amado y aceptado como soy, nunca oí un descalificativo de parte de mi mamá, jamás, ella siempre ha sido amorosa y paciente con su hija mayor, quien siempre fue rebelde y contestona. Yo debo ser la única persona en el mundo que se ha peleado con mi mamá, pero es que para mi, defender es una manera de amar, y si algo ha necesitado mi mamá varias veces, es eso, quien la defienda. Recuerdo que mi papá siempre le decía “Teresa, a ti quien no te jode es porque no sabe donde vives” y mi madre siempre calladita, siempre prudente, conciliadora, nunca la escuché hablar mal de nadie, nunca se ha metido en ningún problema, a mi mamá la ama todo el mundo, ella esparce amor al andar. Dicen que el amor más parecido al amor de Dios es el amor de una madre, y ciertamente la incondicionalidad al amar de mi mamá, así lo ratifica. Recuerdo que ella llegaba con un pedacito de torta, cada vez que había algún cumpleaños en su trabajo, y lo partía en 5 pedazos, de un pedacito de torta, comíamos mis 2 hermanos, mis padres y yo. Mi mamá comparte todo lo que tiene, siente un inmenso placer al dar, le encanta regalar toda vaina, el que llega a casa de mi mamá y dice “ Ay (Tía, Mamá, etc) que bello eso”, mi mamá responde “llévatelo”. Recuerdo una vez que le lleve algo, no recuerdo que era, creo que era un bulto de 12 kilos de harina, y le dije “Mamá, no es que vas a estar regalando lo que te traje, te lo traje para irme tranquila de viajes”. Siempre me tocaba llevarle todo poco a poco porque si no lo regalaba, pero como me iba de viaje, ni modo, le llevé los 12 kilos de una sola vez, y mi mamá me responde “Hija, si me vas a traer algo, que yo no pueda regalar, mejor no me lo traigas”, así es la nobleza de mi mamá, así es su generosidad, ella realmente se siente feliz al dar, al compartir, así no le quede para ella, ella igual lo da. Como Maria Teresa, nadie sabe amar, como hermana, amó de una manera a su único hermano, lo cuidó y lo apoyó toda la vida, son los hermanos que más he visto compartir a lo largo de sus vidas, nunca se separaron. Mi tío murió hace un mes de Covid-19, a sus 80 años y cada día y varias veces al día mi mamá llora por su hermano. Cuando eran niños y mi tío hacía una travesura, mi mamá decía que había sido ella para que no le pegaran a su hermano, esa vaina es de no creerse, eso no lo hace ningún hermano. Creo que de varias cosas podemos adolecer en nuestras vidas, sin que eso nos afecte o nos determine, pero si hay algo que marca nuestras vidas, es la manera como nuestros padres nos han amado y nos lo han hecho sentir. Mi mamá siempre nos dio amor, y siempre siempre, me hizo sentir amada y aceptada, con ella hablo de todo, le cuento todo desde niña, se espanta, se ríe, se asombra, pero jamás me ha reclamado, o reprochado nada. Ella marcó mi vida cuando yo tenía 12 años, una noche hablábamos hasta muy tarde, mi rebeldía le robó muchas horas de sueño a mi mamá, muchas noches nos dieron las 2am hablando, y mi mamá con aquella paciencia, cuando lo que provocaba era darme una cachetada, y una de esas tantas noches me dice «Hija, si 100 personas me dicen una cosa, y tú me dices otra, yo siempre te voy a creer a ti». ¿Cómo podría yo defraudar eso? esa noche murió la mentira para mi, a partir de ese día le dije todo, todito, todo a mi mamá, y siempre me regañaban porque era terrible, pero a partir de ese día, sólo me llevé regaños por inventora, pero jamás por mentirosa. Hasta el día de hoy, cuando le comento a mis amigos las cosas que le cuento a mi mamá de 82 años, no me creen. A veces le he contado cosas a mi mamá, que no le cuento a mi hermana, con mi mamá la confianza es plena, absoluta, sabrosa, yo sé que de un «Ay Thamara por favor» no va a pasar, ese es el peor reclamo que mi mamá me hará, pero en realidad en el 90% de los casos lo que hace es reirse, y yo disfruto tanto de hacer reír a mi vieja. El amor de una madre es incondicional, pero el de mi madre, es del más allá. Gracias mi vieja, por habernos llenado toda la vida de tan inmenso amor. Te amo mamá.
Que temita este, recuerdo que hace un año escribí un Tweet que dice “Conozco más venezolanos felices dentro de Venezuela que fuera de ella, emigrar no es una obligación, ni una moda, !si Ud está tranquilo en su casa y con su familia, quédese! que los países no se acaban y la realidad es de cada quien” @thamara14. Bueno, este tweet tuvo miles de reacciones, me escribieron incluso por mensajería privada diciéndome que se querían regresar a Venezuela, que se identificaban con lo que yo había escrito, y que ciertamente fuera de Venezuela tenían bienestar, pero que no eran felices, y que querían volver a casa. Lo que más me sorprendió de las reacciones de éste Tweet, fue que miles de personas pensaron al leerlo, que yo era adepta al gobierno, mi tweet les hizo pensar que yo era simpatizante del gobierno venezolano (se podrán imaginar los amorosos comentarios que recibí en Twitter). De paso lo repostearon en portales de noticia con millones de seguidores, por Instagram, y la cuenta colocó en la publicación «pasen a dejarle un saludo a Thamara», bueno aquello fue un desastre. Yo de verdad no podía creer que decir que hay venezolanos felices aquí, iba a ser interpretado de esa manera. Como que yo apoyaba este desmadre, pues no, nada más lejos de la verdad. Eso me llevó a pensar en dos cosas, la distorsión de la palabra felicidad, y en la evasión de la responsabilidad personal. Y es que hacerte cargo de tu felicidad implica también hacerte responsable de tu infelicidad, y eso puede no gustarle a muchos. La felicidad es una decisión y nuestra responsabilidad, pero eso no es masticable por la mayoría, porque no saben procesar el hecho de que entonces su infelicidad también sería su responsabilidad. Nuestro bienestar no depende del entorno ni del gobierno de turno, estuve un año fuera de mi país y por eso te puedo decir con propiedad que conozco más venezolanos felices dentro de Venezuela, que fuera de ella. Para los que están en Venezuela y se quisieran ir, puede sonar absurdo, pero es una realidad que vi en los rostros de venezolanos en la primera potencia del mundo, sí, en EEUU, el país a quienes muchos se quisieran ir y del que muchos venezolanos quieren irse para regresar a casa, porque como siempre escribo “La realidad es de cada quien”. Hay venezolanos con impedimentos reales y muy graves para regresar, pero también hay otros que no regresan, porque han comprado la versión, la historia o el cuento de que en Venezuela ya no se puede vivir. La realidad es que sí se puede, muchos estamos acá felices en casa y con la posibilidad de abrazar a nuestra familia, bueno, la que acá aún permanece, en mi caso tengo acá a mi mamá, mi hermano, y mi más grande amor, mi mejor compañía, mi hija. Pero realmente el tema que me inspira a escribir hoy no es la política, tema del que solo soy una víctima más, pero no sé nada, en verdad el tema de hoy, el cual por cierto me apasiona, es que tú realidad solo la determinas tú, el entorno y la política nos afectan, pero no nos determinan. Hacer de tu hogar, tu familia y de tú espacio, una burbuja de felicidad, paz y tranquilidad, no es solo una posibilidad, sino que debería ser un deber. Tener un entorno saludable y tener la conciencia de que hay cosas que no dependen de nosotros, pero hay otro montón de cosas que sí las podemos determinar, nos da el poder de cambiar las cosas a nuestro favor. Podemos hacer muchas cosas, yo ni me las sé todas, ni las hago todas, pero te comento algunas que he hecho que me han traído paz y sonrisas, jamás no veo noticias, ni por curiosidad, agradezco todo cuanto tengo, lo disfruto y lo valoro, cada día fortalezco mi relación con Dios, oro y descanso en su amoroso y tierno cuidado de mi vida y la vida de mis hijos. También he encontrado una actividad que me llena, me relaja y me hace feliz, que es la escritura. Así que no es imposible estar bien en nuestra casa, y no te escribo para que te regreses si estás fuera, o para que no te vayas si estás aquí en Venezuela, pero seguramente el que está fuera tiene a alguien aquí, y muy probablemente el que está aquí, tiene a algún familiar fuera del país y la idea no es vivir en la añoranza, sino en el disfrute del presente, que es realmente lo único que tenemos. No se vale estar en un lugar, añorando estar en otro, porque en la añoranza siempre se pierde lo más valioso y lo único que cuenta, el momento presente. La depresión es vivir en el pasado, y la ansiedad, vivir en el futuro, date el regalo del presente, di gracias, o haz una respiración profunda, abraza al que tengas cerca, tómate un café sentado y con pausa, hay maneras de conectarnos con el presente, y sobre todo, siempre, siempre, hay maneras de disfrutarlo. Esta mujer que te escribe hoy te lo dice con total propiedad, una mujer que se embarcó en Miami en un lujoso crucero por Las Bahamas, el cual no disfruté porque estaba deprimida y que hoy estoy en mi casa en Venezuela, feliz de levantarme cada mañana y de poder hacer mi café en mi cocina verde manzana, donde me lo tomo con pausa, en paz, a mi ritmo, y lo acompaño con galletas marías y especialmente con gratitud. Hoy más que nunca he entendido y reconocido que mi felicidad no depende de mi entorno, que lo externo me afecta pero no me determina. Aunque sí, les confieso que el pedacito de mundo donde se me hace más fácil ser feliz, son mis 83 metros cuadrados donde está mi cocina verde manzana, en Barquisimeto Estado Lara. Porque como siempre les digo, “la realidad es de cada quien”. Thamara
La generalidad es bastante ofensiva, al menos para mi, aunque ciertamente hay bastantes similitudes en las formas de reaccionar entre las mujeres y las formas de comportarse de los hombres, de ninguna manera acepto la aseveración de que todas las mujeres son iguales, o de que todos los hombres lo sean. Por solo citar un ejemplo, las mujeres nos sentimos casi todas igual cuando nos viene la menstruación, estamos emocionales, nos aumenta el apetito, a algunas la libido, andamos más sensibles, retenemos líquido y se nos infla el abdomen, etc. Los hombres por su lado, cuando tienen un agobio o problema, se aíslan, quieren silencio, no desean hablar, quieren distancia para pensar y resolver ellos mismos sus líos reales o existenciales, y las mujeres en ocasiones como un chicle detrás de ellos preguntando qué les pasa, que porqué no nos cuentan, porque resulta que cuando nosotras estamos tristes o tenemos algún problema, lo que queremos es abrazos, cercanía y hablar hasta por los codos. Hombres y mujeres somos diferentes, y mujeres y hombres entre si, tenemos bastante en común, pero lo dicho anteriormente, no refleja la injusta generalización. Yo tengo un hijo de 26 años, se casó a sus 23 años, siempre me dijo que se iba a casar antes de los 25 años, siempre fue fiel, caballeroso y espléndido con las pocas novias que tuvo de sus 17 años a sus 22 años, hoy su esposa tiene a quien ella llama “su rey y el ángel que le mandó Dios y le cambió la vida”. Nadie que conozca a mi hijo, podría decir “todos los hombres son iguales”. Mi hijo trabaja feliz, es un hombre absolutamente fiel, amoroso y familiar, proveedor, generoso, y es ahora aún más espléndido con su esposa. Yo he estado rodeada buena parte de mi vida por hombres maravillosos, respetuosos, buenos padres, trabajadores, solidarios, amorosos, encabeza esa lista mi hijo, pero también podría decir muchísimas cosas buenas del padre de mis hijos, de mi hermano, de mis amigos, y de algunas de mis ex parejas, si, los ex también tienen vainas buenas, sino, entonces ¿tú que les viste cuando se empataron? También han salido hasta de mis redes sociales hombres increíbles, atentos, buena gente, educados, cultos, solidarios, sinceros y hasta de buena ortografía y lo más importante, con Dios en el corazón. Yo he estado de manera intermitente en Tinder, qué es una red social que muchos califican, incluso sin nunca haber descargado la app y ver que es lo que es, que solo es para tener sexo casual e irresponsable. Pues les cuento, de Tinder han salido: mi primer y hasta ahora el único, super cool terapeuta, quien por cierto me dejó muy claro que tranquila, que si decidía ser su paciente, nada más que una amistad podría haber entre los dos, también salió un arquitecto Neoyorkino que en la primera cita me fue a buscar con su mamá en señal de respeto hacia mi, y de intenciones de pretender algo serio conmigo (me pareció un poco loco en un hombre de 47 años, pero al mismo tiempo me pareció dulce y tierno),. Salió también un hombre súper caballeroso, un venezolano, que conocí en Miami, con el cual salí varias veces pero no tuve flow con él, y fue todo lo respetuoso que se puede ser, se dio cuenta que nanai y ni un beso intentó darme. También salió de Tinder, en Texas, un hombre que me invitó a salir y cuando nos vimos lo primero que me dijo fue “Trabajo en el ejército de los Estados Unidos (y me mostró su identificación) y en 2 meses me voy a Afganistán, y regresaré dentro de 6 meses, ¿tienes problemas con eso?”, es decir, el gringo me habló clarito, no vino con cuentos gringos para llevarme a la cama. Podría contar otras buenas experiencias, como el Italiano que me pidió ser su novia en la primera cita y le escribió a mi hijo y todo, y mi hijo «mamá, lee tú esta vaina que está muy larga y bórrala, que necio ese tipo!» momento de risas, pero para no extender esto, y no vayan a pensar que Tinder me pagó la publicidad (ojalá) deseo terminar con el más reciente hallazgo en Tinder, hasta yo que ya venía con tan buena experiencia, y sin ninguna predisposición con esa red social o app de citas, me sorprendió. Hicimos match (para los que no tienen idea de la movida, eso es que él le da like a mi perfil y yo al de él), la verdad no recuerdo quien saludó primero, lo cierto es que la que le dijo sigamos hablando por whatsapp fui yo, el chat de Tinder apesta le dije, y él me dijo, “es la primera vez que doy mi número”, así que presumo que le caí bien desde el inicio, y hoy no me extraña, tenemos bastantes pero bastantes cosas en común. Y bueno, creo que desde ese día hemos hablado casi todos los días, y de cuanto tema existe en la vida. Un día hablando de mi Fe en Dios, comenzamos a hablar de religión, a mi me había dado la impresión de que era un hombre ecléctico en todo, no me parecía alguien que compraría el 100% de nada, y menos en temas de religión. Cuando le hago el comentario, el me responde “jajaja, te sorprenderías” y acto seguido me escribe, «Te cuento: Soy Cristiano Católico, doy catequesis de Confirmación a jóvenes y adultos, soy asesor de un grupo juvenil, soy miembro del ministerio de lectores en mi parroquia, doy talleres de formación y cantante del coro». Por favor alguien al igual que yo, sin prejuicio alguno con un app de citas, que me diga si uno espera un hallazgo así en Tinder. Si ya el arquitecto que me fue a buscar con su mamá para invitarme a almorzar, me parecía un hallazgo atípico en Tinder, el profesor de catecismo sí que me dejó loca. Por cierto él es el amoroso,… Seguir leyendo No, no todos son iguales
Hay distintas realidades y razones para que una persona diga, goce o disfrute de tener más de una madre o más de un padre, eso biológicamente es imposible, pero amorosamente es absolutamente probable. Hoy me inspira a escribir dos grandes amores que tienen mis dos amores más grandes. Mis hermanos son los mejores tíos que conozco, presumen de su amor por mis hijos, mi hermano no tiene hijos y ha vivido el amor de padre con sus sobrinos, él iba a los actos del día padre, cuando el padre de mis hijos no podía ir, y si podía ir, también iba. Ha amado a sus sobrinos, los ha cuidado, los ha provisto, en muchas ocasiones les pagó el colegio, y se cansó a morir de comprar foami, cuando mi hijo, mi Eduardo Luis le decía “Tío, tengo que llevar una lámina de foami mañana”, mi hermano Raúl decía “Coño, pero que gonorrea con ese foami”, ay perdón hermano, pero es que hay cuentos que no se pueden alivianar o edulcorar, y mientras escribo esto me estoy riendo a morir, porque esa frase quedó para la posteridad en mi familia, y cuando queremos ser enfáticos en que algo nos fastidia mucho decimos “que gonorrea con ese foami!”, sigo riendo sin parar!!!. Mi hermano les compraba de todo, lo que necesitaban y lo que querían mis hijos, hasta el día de hoy le dice “mi chiquita” a mi hija Mariandrea que ya tiene 30 años, la trata con más mimo que yo, y eso es mucho decir, porque soy una mamá bien pegostosa e invasora del espacio personal de mi hija, siempre me dice riendo “Mamaaá, mi espacio personal” y yo le respondo “ese lo pierdes cuando llegas a mi casa” y bueno, con todo y eso, mi hermano la amapucha más que yo. Ahora viene la Tía, mi hermana Tatiana, en la infancia de mis hijos, vivíamos las dos, y los tres nietos en la casa de mi mamá, mis hijos y mi sobrina se criaron como hermanos, cuando mi hermana salía con mi sobrina Valentina, siempre, sin preguntar, sin dudar, ella se llevaba a mis dos hijos, sus sobrinos siempre formaron parte de su presupuesto de recreación, lo mismo que le daba a su hija, se lo daba a mis hijos, y cuando no tenía dinero para sacarlos a los tres, pues nadie salía, jamás se llevó a Valentina sola, siempre andaba con los tres, siempre con su hija y sus sobrinos. En una ocasión estábamos en la casa de mi hermana en Miami mi hija y yo, y Mariandrea tomaría un vuelo madrugador al día siguiente y mi hermana tenía que trabajar ese día, nos teníamos que despertar a las 3am, yo me podía volver a acostar al llegar a casa, pero mi hermana no. Llegamos al aeropuerto y mi hija y yo le agradecemos que la haya llevado, y mi hermana dice “Hija, yo así sea con las tripas en la mano, tú sabes que tú tía no te deja morir” yo iba en la parte de atrás del carro y se me aguaron los ojos, la verdad nunca tuve una tía así, y cuánta gratitud siento de que mis hijos sí la tengan. En otra ocasión, cuando pasó lo del huracán Irma en Agosto 2017, mis hijos y mi hermana acababan de llegar a Miami, yo estaba feliz de que mis hijos se hubiesen ido de Venezuela porque fue un año muy complicado con el tema de las protestas antigubernamentales, más de 130 jóvenes murieron por la represión chavista-madurista, y la mayor cantidad de decesos ocurrieron muy cerca de mi casa, yo no tenía paz ni tranquilidad hasta que mis hijos no llegaban a casa, y bueno, yo no había ni terminado de sentir el alivio de que estaban en EEUU, cuando veo en las redes sociales que un huracán de categoría 5, uno de los más fuertes observados en el atlántico, el más fuerte en La Florida después de el huracán Katrina, llegaría a Miami. Yo cometí el error de ponerme a ver por YouTube un canal de noticias que transmitía en vivo, y el periodista no tuvo mejor idea que decir “No va a quedar nada de Miami”, lo escribo y se me eriza la piel de nuevo, eso ocurrió el 30 de Agosto, y mis dos hijos habían llegado 7 días antes a Miami, recuerdo que estaba sentada en la silla de mi oficina, donde estoy ahorita, y me escurrí al piso, llorando de una manera que no recuerdo haberlo hecho en otra ocasión, me faltaba el aire, no podía creer que mis hijos ya no estaban seguros como yo pensaba que lo estarían al llegar a Estados Unidos, lloré tanto, pero tanto, que estoy llorando de solo recordar la angustia tan inmensa que sentí cuando oí al periodista decir eso (por eso desde hace más de 10 años no veo, ni leo noticias, siempre son peores que la realidad). Recuerdo haber pensado, pero Dios mío, quise salvar a mis hijos de Maduro y viene Irma! Esa noche estuve caminando y llorando por todo mi apartamento y repetí cientos de veces “Irma se debilita y se desvía, Irma se debilita y se desvía!” me dormí como a las 4 am, y al despertar reviso mi teléfono y tenía un mensaje de mi hija que decía “Mami, ya es categoría 3 y se desvió!” en estos casos uno suele decir “No lo puedo creer!”, pero por supuesto que yo lo podía creer, a quien se lo pedí? A Dios! Les cuento esto mientras lloro de nuevo, pero esta vez no por recordar mi angustia, sino mi gratitud con mi papá, con mi padre celestial, con Dios. Este cuento comienza porque ese día recibí otro mensaje, el de mi hermana, el de la amorosa tía de mis hijos, ella y yo estábamos bravas en ese momento, habíamos peleado, pero igual me escribió esto “Quiero que estés tranquila, con mi vida voy a cuidar a mis… Seguir leyendo Otra Mamá y otro Papá
Al encuentro con Dios partió ayer un polémico personaje familiar, a veces más personaje que polémico, pero único, de esas personas que no dan lugar para la indiferencia, él producía emociones y sentimientos extremos. Quien partió de este plano me llamaba su Sobrina favorita, tan favorita que teniendo 6 hijos, innumerables veces me dijo que yo era la encargada de esparcir sus cenizas en el árbol que está en la plaza frente a la iglesia, de su pueblo natal Santa Rosa. Con mi Tío y de mi Tío Efrén tengo tantísimos cuentos, no sé porqué me la pasaba tanto con él, pero recuerdo varios viajes él y yo solos, le conocí casi todas las novias, y obviamente las dos esposas que tuvo. Siempre fue muy guapo, murió siendo un viejo apuesto, y tenía más labia que guapura, así que hizo todo lo que quiso en materia de romances, cortejos y flirteos. Si tuvo sus desaciertos, aunque yo sólo le conocí uno, pero es que quien no se asusta con una carta de 20 páginas? Le metió por debajo de la puerta de la casa de su pretendida una carta de 20 páginas, cuando me lo contó, me cagué de la risa y le dije “te pasaste Tío, capaz que ni la leyó completa”, yo no la habría leído toda pero ni por curiosidad. Era muy jodedor y como verán muy epistolar, en ambas cosas me parezco a él. No lo recordaba sino hasta ayer que supe que murió, pero mi amor por el diccionario lo aupó mi Tío, a mis 8 años me dijo “Sobrina, el único profesor que no se va a poner bravo contigo si le preguntas varias veces lo mismo, es el diccionario” y ciertamente me tomó más de 20 visitas a la misma palabra recordar que significa vituperio, vilipendio, baldón, subterfugio y otras más y mi Larousse jamás me dijo “Otra vez tú Thamara?”. Por cierto, mi diccionario Larousse fue el primer libro que compré en mi vida, recuerdo que me costó un platero en una época que no había mucha plata, me lo vendieron a crédito, y a mi se me han perdido infinidad de cosas, joyas, ropa, libros, celulares, toda vaina, y me he mudado más de 10 veces desde la compra de mi diccionario hasta hoy, y siempre, siempre, mi Larousse milagrosamente siempre está a mi vista, nunca ha estado ni siquiera extraviado momentáneamente, y sigue siendo al día de hoy, mi libro favorito, el que mas leo, el que siempre manoseo. Que bueno que pude contarle a mi Tío que estoy escribiendo, que tengo un blog y que estoy escribiendo mi primer libro, se lo dije el 24 de Diciembre 2020, 19 días antes de que muriera, y ese día lo grabé, tengo dos invaluables videos de la última vez que lo vi, ahora menos que nunca dejaré de ser una fastidiosa que todo lo graba todo el tiempo, hoy esos videos valen oro para toda su familia, y hoy son imposibles de repetir. Soy una apasionada o fastidiosa según mis hijos, de documentar todo, a todo le tomo fotos o hago videos, pero jamás me había sentido tan feliz por haberlo hecho que en ésta ocasión con mi Tío, sin saberlo era la última vez que lo vería, y como de costumbre me repitió que era su sobrina favorita, solo que ésta fue la primera vez que quedó grabado. La primera vez que quedó documentado, y la última oportunidad que tendría de hacerlo. Mi Tío era el único hermano de mi mamá, no he visto nunca un amor más grande por un hermano que el que siente, y seguirá sintiendo mi Mamá por su Hermano, es tan de no creerse que desde niña se culpaba ella de las tremenduras de mi Tío para que le pegaran a ella y no a su Hermano, quien carajo hace eso? Sí uno de los placeres culposos de la infancia es sapear a un hermano. Mi Tío era muy inteligente, brillante la verdad, y sumamente culto, su capacidad y deseo de aprender nunca envejeció, aprendió a hablar inglés a los 70 años, manejaba redes sociales, tenía un blog, y murió con su novia al lado, el cumplió 80 años pocos días antes de morir, pero viejo nunca se puso, el se renovaba, siempre tenía de qué hablar y hablaba con propiedad, leía muchísimo. Su saludo habitual conmigo era “Dame razón de Federiquito”, ese fue el seudónimo que el le puso a todo novio, pretendiente, parejo de turno, etc que yo tuviera, otra muestra de su inteligencia, con la prolífica y divertida vida amorosa de su sobrina favorita, recordar nombres era complicado, el único nombre que se aprendió, y cómo debe ser, es el del padre de mis dos hijos, por él si me preguntaba por su primer y segundo nombre, “Dame razón de Luis Eduardo”, pero el resto, el bojote restante, siempre fueron para él, puros “Federiquitos”, así que bueno, ya nadie más preguntará por ellos …