Thamara López | Escritora

La tarea de ser feliz

La felicidad es la prioridad en la vida

Ser feliz es una prioridad tardía en la vida, en la infancia parece más importante el trinomio cuadrado perfecto, sacar la nota sobre la nota en el colegio, y unos diplomas que luego no sirven sino para darnos remordimiento cuando los botamos. ¿Alguien habrá utilizado alguna vez en su vida el trinomio cuadrado perfecto que nos enseñaron en el colegio? Si volviera a ser niña, y un adulto me preguntara «Thamara, ¿qué serás cuando seas grande?», no trataría de darle una respuesta interesante ni original, con una carrera muy genial y única, simplemente le diría «SER FELIZ«. O mejor aún, respondería como el niño más genial que conozco, se llama Adrián Ignacio, quien con tres años, ante esa pregunta respondió «será que voy a estudiar, porque yo ya soy Adrián», aplaudo de pie a este niño que tiene una claridad que muchos adultos aún no tienen. La sociedad pareciera estar diseñada para ignorar la verdadera prioridad de la vida, SER FELIZ, ¿qué nos preguntan siempre nuestros padres, amigos y familiares? ¿Cuándo te casas?, ¿qué vas a estudiar?, ¿cuándo tendrás hijos?, y si ya tienes el varón ¿para cuando la hembrita?, ¡carajo dejen vivir! Yo, desde que mis hijos son adultos, la primera pregunta que les hago es ¿eres feliz?, ¿estás feliz en donde estás?, ¿estás haciendo lo que quieres hacer?, ¿quieres que ore por algo? A veces lo que tuvimos en nuestra infancia es nuestro punto de partida, a veces es nuestra referencia para no repetir ese modelo, lo que no se vale es decir «es que a mí me criaron así», e ir a repetir algo que bien sabes que no funciona. En una ocasión mi hija de tan solo 5 meses lloraba mucho, y su papá la cargaba y perdió la paciencia y le dio una nalgada. Yo no había sentido tanta ira e indignación en mi vida hasta ese instante. Me le fui encima y le grité reclamándole que qué carajo le pasaba, que nuestra hija tenía 5 meses. La conversación pasó del acaloramiento a la sensibilidad, y la vulnerabilidad, lugares desde los cuales es realmente imposible no conectar con el otro ser humano. Ya yo calmada, y el que era mi esposo más tranquilo, llega al punto de decirme «es que yo nunca vi a mis padres darse un beso, mi papá nunca nos abrazó». Claro, estoy resumiendo horas de conversación, solo estoy dando el punto de partida, y casi el final. En ese momento que él me dice esto yo le dije «mi amor, nosotros estamos haciendo una nueva familia, y aquí, lo bueno que traemos de nuestra crianza se queda, pero lo malo se va, y tú a nuestra hija sí la vas a besar, la vas a abrazar y le dirás que la amas». Esa noche, no solo ayudé a que mi hija tuviera un mejor papá, sino a que mi hijo también lo tuviera, y sus otros 5 hijos también. Hoy el padre de mis hijos, con sus 7 hijos, es un padre amoroso, y seguramente algo tuvo que ver esa conversación que tuvimos esa noche cuando mi hija tenía 5 meses y él tenía 23 años. Yo tenía apenas 19 años en aquel entonces, esto no fue algo que leí, ni que escuché en un podcast (no existían hace 33 años), fue algo intuitivo, algo que me dijo que no era imperativo repetir los modelos y nuestras crianzas con nuestros hijos. Pero sé que a algunos padres no se les hace tan fácil entender eso, e incluso si lo entienden, les cuesta implementarlo. Un lienzo en blanco Nuestros hijos son un hermoso regalo de Dios, un lienzo en blanco sobre el cual pintar una obra de arte llena de risas, y libre de dramas, no nos deben nada, no pidieron venir al mundo, no vienen a cumplir tus sueños, traen los suyos propios. Tengo una nieta de 10 meses, se llama Kira, es luz, amor, ternura, risas y gratitud en mi vida, siempre quise tener una nieta, una hija de mi hija, y Dios como siempre cumple los anhelos profundos y reales de mi corazón (siempre y cuando vengan de él o sean para mi bien). Si con mis hijos tuve cierta claridad en el camino, con mi nieta espero que valgan mis 33 años de experiencia como madre, además de este amor inédito, robusto y estremecedor que siento por mi Kira. No hay espacio de vida más retador que la maternidad, pero al mismo tiempo no hay espacio que nos haga más fácil transmutar ausencias en presencias, descuidos en amor, que el amor que sentimos por nuestros hijos. Mis hijos, y ahora mi nieta, tienen y siempre tendrán de mí, mi lado más puro, más noble, más amoroso y rutilante. Ellos son las tres personas en el mundo, a las que mi imperfección casi casi no los toca. Tengo un nuevo lienzo en blanco en vida, una muy especial, una nueva oportunidad de aportarle felicidad a un ser humano dentro de su entorno significativo de apegos seguros. Alguien a quien decirle a diario «eres hermosa, noble, saludable, perfecta, suficiente, inteligente, capaz, poderosa, única, amada, respetada, valorada, y una niña MUY FELIZ». No le preguntaré a Kira ¿cuánto sacaste en Matemáticas?, o ¿qué serás cuando crezcas?, le preguntaré ¿eres feliz?, ¿quieres dibujar?, ¿qué te gustaría leer?, ¿qué te asusta?, ¿me quieres dar un abrazo? Le diré ¿quieres ir a tocar el timbre de los vecinos y salir corriendo?, mi yerno ya conoce mis planes, y está preparado para recibir las quejas de sus vecinos británicos, de las tremenduras de su hija con su suegra. Si como madre me propuse criar hijos felices, como abuela pienso hacerlo doblemente mejor. La próxima vez que tu hijo llegue con una mala nota en matemática del colegio, sorpréndelo con una sonrisa, quizás vaya a ser veterinario y las vacas no saben matemáticas. Además, lo distintivo en el mercado laboral actual son las competencias blandas: inteligencia emocional, comunicación asertiva, inteligencia relacional, toma de decisiones, capacidad… Seguir leyendo La tarea de ser feliz

Recuerda tu futuro

Tomorrow now yesterday

Recordar es algo que siempre hemos vinculado al pasado, pero, ¿y si te digo que podemos recordar nuestro futuro?, no son vainas mías, son cosas de la ciencia. ¿Recuerda tu futuro?, a ver.   La ciencia dice que podemos recordar nuestro futuro, que es diferente a visualizarlo. La visualización podría no contemplar la emoción de haber logrado el deseo o el anhelo, en tanto que al recordar algo se revive la emoción de ese momento, sea buena o sea mala. Recordar es algo que siempre hemos vinculado con el pasado, así que muy seguramente, al igual que a mí, te hizo ruido el título de este artículo “recuerda tu futuro”. Así que, si nos familiarizamos con esto, con el hecho de recordar nuestro futuro, le podemos imprimir la emocionalidad del momento que estamos “recordando”, por tanto estamos facilitando el proceso de creación de esa realidad que deseamos. Cuando recordamos algo de nuestro pasado, nuestro cuerpo segrega las mismas hormonas que cuando eso ocurrió, pueden ser de las malas como el cortisol, o de las buenas como la endorfina o la serotonina. Ahora proyecta eso, ¿quieres una casa junto al mar?, recuerda tu futuro, siente la brisa del mar, huele su exquisito aroma, imagínate tomándote tu café a diario contemplando la inmensidad del mar, siente la emoción de haber logrado tu sueño, recuerda tu futuro. La emoción es el pegamento Ahora recuerda esta otra frase, la emoción es el pegamento, cuando aprendemos algo y estamos aburridos mientras lo hacemos, muy pronto lo olvidaremos, en tanto que si aprendemos cuando estamos de buen ánimo y con buena energía, eso quedará en nuestra memoria de largo plazo.  Lo mismo pasa con la visualización, la emoción es el pegamento, la emoción de que eso ya pasó o está pasando hace toda la diferencia, no es igual visualizar que alguien que te debe un dinero te va a pagar, y mientras tanto te estás sintiendo triste y preocupado, a que si cuando imaginas que te están pagando, ya estás feliz y agradecido por eso.  Cuando anteponemos la emoción a la experiencia, no solo estamos atrayendo esa experiencia, estamos facilitando su manifestación, estamos dando por hecho que eso va a pasar, y en un universo cuántico, podemos decir que eso ya está pasando.  Esto no es brujería, ni esoterismo, es ciencia, tenemos en nuestro cerebro una parte que se llama “sistema reticular activador ascendente” que se fija exactamente en las cosas que queremos encontrar. De la misma manera como cuando las mujeres estamos embarazadas y de pronto vemos un montón de mujeres embarazadas en la calle, no es que somos tendencia ni influencers que pusimos a todas las mujeres a anhelar estar embarazadas, es nuestro sistema reticular activo mostrando algo que ahora es importante para nosotras. Así como cuando queremos comprar un carro, de una marca y color, y de repente vemos montones de ese carro en las calles, todo eso es nuestro cerebro mostrándonos lo que nos interesa. Tengo grandes mentores en el camino que he decidido emprender de Fe y crecimiento, y sin duda entender que entre la ciencia y la espiritualidad se puede tender un puente, me ha facilitado mucho las cosas, y ha hecho que mis creencias se afiancen y trabajen para mí. Seas tú de los que necesitan ver para creer, o seas de los míos que le apuestan al “creer para ver”, aquí ciencia y espiritualidad bailan sabroso y pegado.  Las creencias no tienen que ser ciertas, tienen que ser útiles Recuerda que tus creencias no tienen que ser ciertas para los demás, deben ser ciertas y útiles para ti y tu propósito de vida. Así nos toque ser como el salmón, nadar en contra de la corriente, abraza todo aquello que te hace único y feliz, a veces el camino del crecimiento personal es solitario, pero al final, habrá valido la alegría ¿sí te das cuenta como me hablo cierto? Un abrazo muy apretado para ti. También puedes leer: https://thamaralopez.com/mi-mundo-interior/

La teoría de los tres días

Hace poco, recibí un mensaje de una persona que realmente me desencaja, por decir lo menos, el mensaje fue amable, inesperadamente, pero aún así, solo ver entrar el mensaje al whatsapp, ya me daba taquicardia.  Soy de las que responde siempre de inmediato, pero en estos casos, no es en lo absoluto recomendable, hay que serenar las emociones para luego responder sin reaccionar.  Decidí escribirle el mensaje de inmediato, pero no a él, me lo pasé a un chat donde registro cosas, una especie de agenda que tengo en mi whatsapp y me propuse esperar tres días para enviarle ese mensaje. Cada día que pasaba obvio pensaba en la situación, pero conforme pasaban las horas iba puliendo el mensaje, y tenía una sensación muy agradable, me sentía en control de mí, no me sentía reactiva como de costumbre. Al llegar el tercer día, le envié el mensaje, y cada vez que pensaba que lo había hecho, y el contenido del mensaje, me salía sola una sonrisa en mi rostro. Una sensación que jamás había sentido antes cuando reaccionaba desde la molestia e incomodidad. Entonces me di cuenta de lo provechoso, prudente y sabio que había sido esperar tres días para responderle a una persona con quien se me hace bastante difícil mantener la calma, o mantenerme tranquila. A estas alturas de mi vida se me hace fácil alejarme de personas que me roban la paz, muy fácil, así sea de mi familia, pero con esta persona, por razones insoslayables, debo mantener contacto unos días más. Me da felicidad saber que falta muy poco para eso. Desde ese momento, uso más que nunca ese chat de “agenda” de mi whatsapp, se ha convertido en mi filtro, en mi “stop Thamara”, en mi filtro, en mi “ya va”. Hoy leí una frase que encaja en esta historia, la frase dice “algunas veces, lo que tú crees que no funcionó para ti, de hecho funcionó para ti”, esa es la razón del paso de personas difíciles en nuestras vidas, llegar a descubrir por ejemplo, la teoría de los tres días. He experimentado que la mayoría de las veces, la reacción trae arrepentimiento, o vergüenza. Quizás alguna situación no pueda esperar tres días, pero al menos asegúrate regalarte una pausa prudente para responder.   Esta “teoría” de los tres días no existe, me la acabo de inventar, pero sí existen los conocidos “tres filtros de Sócrates” a la hora de comunicarnos, y tienen mucha relación con la “teoría” de los tres días. Los tres filtros de Sócrates son: verdad, bondad y utilidad, y para emplearlos basta con hacernos tres preguntas. Si esperamos tres días, y aplicamos los tres filtros de Sócrates, muy seguramente nos sentiremos más tranquilos, y comenzaremos a tener relaciones más armoniosas y más sanas. Recuerda, tres días y tres filtros, y si por razones particulares de la situación, no puedes esperar tres días, utiliza los tres filtros de Sócrates, ya verás lo bien que te vas a sentir, y muy seguramente dejarás de eliminar mensajes enviados. 

La mejor madre

La mejor madre, no podría decir del mundo, porque no las conozco a todas, pero mi hija sin duda es una madre increíble. Al verla, llena de ternura, paciencia y amor (creo que los tres ingredientes más importantes para ejercer la maternidad), recuerdo aquella conversación a sus 17 años en donde me dijo que ella no iba a ser mamá. Yo le decía, “hija, hay ramas y profundidades del amor que no vas a conocer si no eres mamá”, y ella, como siempre y desde siempre, tan profunda hasta en lo simple, sabe explicar lo rotundo con sencillez y me dijo “Ay no mami, eso es muy difícil, uno sufre hasta cuando no agarran coroticos en la piñata”. Yo, para aquel entonces tenía 36 años y ya dos hijos, y no me había puesto a pesar la tragedia que era para mí cuando a mis hijos no les iba bien en la piñata, recuerdo que si andaba en tacones, me los quitaba y me metía en aquella piñata determinada a salir con los mejores juguetitos para consolar a mis hijos, a mi hijo siempre le iba mejor en las piñatas que a mi hija. Esa noche, ante aquella expresión que parecía simple para evaluar o no la maternidad, supe lo que ya sabía, que mi hija sería una gran madre, que su tema no era no querer tener hijos, era no querer verlos sufrir, asunto muy inevitable por cierto.  Luego de esa noche, mi manera recurrente de meterme con ella, era bromear con mi nietica, y mi hija me decía “mamá, yo ni novio tengo, y tú hablando de nietica, deja que los nietos te los dé mi hermano”.  Y sí, seguramente también me dará nietos mi hijo, pero es cuando a mi se me mete una vaina en la cabeza, más rápido se me sale la cabeza que la vaina, y yo quería una hija de mi hija.  Pasaron los años, que jode, casi 15 años, y nada de novio ni nada que se le pareciera, yo seguía orando por el esposo de mi hija, y hasta tenía una foto de mi nieta soñada en la galería de mi teléfono. Algunas personas incluso pensaban que yo ya era abuela, porque me oían hablando de mi nieta.  Yo simplemente la estaba manifestando. No puedo dar detalles de esta historia de amor, mi hija no me ha vendido los derechos, pero el día que conocí al novio de mi hija, lo abracé y los dos lloramos, y ese día supe que estaba abrazando al hombre por el que había estado orando para mi hija.  Supe que sería su esposo y el padre de esa nietica que estaba anhelando desde hace años. No exagero, nuestra primera conversación fue sobre mis oraciones y resultaron ser parecidas a las suyas, como digo, no puedo ahondar en detalles, cuando convenza a mi hija lo haré.  Mi nieta, la que hizo de mi hija, la mejor madre Pasaron pocos meses de ese amor bonito y único entre mi hija y el papá de Kira, cuando llegó la noticia que ellos no esperaban, pero yo sí, “mamá, (con cara asustada, muy asustada) estoy embarazada”, yo al verla tan asustada por esa videollamada no demostré mi pletórica felicidad, fui mamá solamente, salí corriendo a su casa, y los abracé a los dos que estaban llorando. Esa noche, Jack me dice “¿suegra, quieres sushi? “, fue nuestra manera de pasar el susto. Era un día antes del día de la madre del 2022. Y casi en silencio, los tres cenamos sushi sabiendo que venía un gran cambio para todos. Ya para el día siguiente, el susto se había hecho pequeño, celebramos el día de la madre, comimos rico, y ya todo parecía la nueva normalidad. Los planes de mochila, equipaje ligero y de corto plazo, habían cambiado por el más hermoso plan de largo plazo en la vida, UN HIJO (bueno, una hija, porque siempre supe que tendría una nieta). Ellos se miraban, con amor pero asustados, y yo pensaba “si supieran lo que les espera, un amor indescriptible, un año de poco sueño, un susto en la barriga que no se va, y una vida que jamás volverá a ser la misma”. Llega el 9 de diciembre de 2022, llega Kira Howarth Rojas, perfecta, blanca como la nieve, pequeñita, preciosa e igualita a su papá. Yo estuve en el quirófano, oí su primer llanto, vi a mi hija paralizada, la Dra le decía “Mariandrea, puedes hablarle”, y mi hija solo la miraba como quien contemplaba el mayor milagro de su vida, en efecto lo era.  Yo le hablaba, le decía “Kira, soy tu abuelita, ¿reconoces mi voz?, me había pasado todo el embarazo de mi hija hablándole, mientras no paraba de llorar, mi emoción era indescriptible.  Esa noche, la pasamos las tres en la clínica, mi hija, mi nieta y yo, cargué a Kira toda la noche, no la quería soltar, le canté canciones que le compuse esa misma noche, esa misma noche que mi vida cambió para siempre. Desde ese día, mi mayor ocupación del ser, y del alma, es ser madre, y sobre todo abuela, me he cansado, sí, hasta me he agotado, ya no duermo como de costumbre, ya no estaba acostumbrada a estos trotes, pero vaya que no lo cambio por nada.  Cada sonrisa que me ha regalado mi nieta, cada vez que una ropita le queda pequeña, y saber que ha crecido ante mis ojos, y ahora que lo pienso, este escrito era para dedicárselo a mi hija por lo extraordinaria madre es, bueno, que vaina, los delirios de una abuela son difíciles de ocultar. Kira tiene una fortuna, que yo quisiera que tuvieran todos los niños del mundo, un hogar lleno de paz, serenidad y muchísimo amor, tiene unos padres que le mostrarán lo mejor de sí, y lo mejor del mundo.  Y, tiene una abuela, que desde que supo de su existencia, no hace otra cosa que pensar cómo disfrutarla… Seguir leyendo La mejor madre

A un paso de nuestros sueños

Anoche en medio de la rutina de ordenar mi cocina, mientras escuchaba un podcast como de costumbre, tuve una reflexión, pensé “siempre estamos a un paso de nuestros sueños”. Esta frase no es metafórica, es literal y te la repito “siempre estás a un paso de tus sueños”, ¿cómo llegué a ella?, siempre me gusta contarte como  caigo aquí, como es que llego a sentarme a tomarme un café con mis pensamientos y con mis reflexiones. La verdad todo comenzó porque mi cocina estaba hecha un desastre, y yo sin ninguna ganas de ponerla en orden, pero simplemente no lo pensé, me puse mis audífonos, puse mi podcast de Joe Dispenza, y comencé a lavar los platos.  Inmediatamente me cambió el ánimo, fue tanto así que hasta lavé todo el piso de mi apartamento con lavaplatos, lavé los baños, en fin, parecía que me había tomado un energizante. Cabe destacar que eran la 1 de la mañana.  Y ahí pensé, literalmente todos estamos a un paso de lograr nuestros sueños, cualquier vaina que se nos ocurra, basta tomar acción “sin pensar”, porque si me pongo a pensar “tan buena que está mi serie en netflix, o prefiero escribir, o prefiero leer”, no habría tenido la felicidad inmensa que tuve hoy al levantarme y ver toda mi casa reluciente. Pasa con lo simple, como lavar los platos, pero también aplica para los más grandes sueños, como en mi caso, escribir un libro.  Yo no me puse a pensar ”¿y quién carajos me va a leer?, o cómo hacerlo, en donde publicarlo, nada, yo simplemente, me preparé un café, me senté en mi oficina, y comencé a escribir, lo que me nacía escribir.  No pensé en hacerlo de modo complacer a alguien, o de escribir algo que fuera más comercial, tampoco pensé que en el camino no sabría cómo continuar, lo único que hice fue dar el primer paso, abrir mi laptop, no más que eso.   Un viaje, un cambio de trabajo, el inicio de una relación, un curso, una receta, ordenar el closet, absolutamente todo en la vida, comienza con un paso, uno solito.  Y así, con un reduccionismo bárbaro, hemos llegado a la conclusión que para vivir la vida de nuestros sueños, solo debemos dar el primer paso de algo y de todo en la vida.  Cuando me da flojera ir al gym, si pienso en las rutinas que me tocan, y en los 90 minutos que estaré allá, sencillamente no iría, pero en ese momento solo me ocupo de una sola cosa, ponerme mi ropa y mis zapatos de entrenar, solo eso. Cuando llego al gimnasio, generalmente ni recuerdo lo mucho que me costó llegar hasta ahí. Cuando comencé a escribir mi libro, no tenía todos los capítulos en mente, ni siquiera el nombre del libro, pero créeme que la magia siempre aguarda luego del primer paso, en este caso, de las primeras letras.  Nadie necesita ver todo el camino para dar el primer paso en nada, y si bien intentarlo no garantiza lograrlo, no hacerlo sí garantiza el fracaso. Es de hecho, el único fracaso en la vida, no intentarlo. Winston Churchill decía “el éxito es ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo”. La próxima vez que no tengas ganas de fregar los platos, ponte unos audífonos, una música que te guste, o un podcast, y lava el primer plato, cuando vayas por el segundo te estarás acordando de estas líneas. Para dar el primer paso no lo pienso, pero ya estando en acción, me comienzo a emocionar por el resultado, por cierto, dicen los expertos en manifestación y en energía, que es la mejor manera de lograr un sueño, emocionarte por adelantado, darlo por hecho.  Yo soy fan de Tony Robbins, me encanta su trabajo, su enfoque, todo lo que ha logrado, y todo lo que divulga para contribuir con la humanidad. Actualmente estoy más que leyendo, estudiando uno de sus libros, “controle su destino”. En una entrevista que le hizo otro hombre que me encanta, Lewis Howes, dijo que una de las cosas que hace al despertar para elevar sus niveles de energía, es meterse en una piscina a -14 grados de temperatura, es decir, se lanza en una piscina con hielo todos los días de su vida al despertar. Más adelante decía riendo, “no recuerdo ni un solo día en que haya estado feliz porque me voy a lanzar al agua helada, pero mi cerebro ya sabe que cuando yo digo vamos, es vamos”. ¿Te imaginas el poder transformador al que tendríamos acceso si cuando decimos vamos es vamos?, sin sabotajes, sin “ya va”, no, VAMOS ES VAMOS.  No hay nada que paralice más a un ser humano que el exceso de análisis, hay una frase que dice “mucho análisis crea parálisis”, descomponer ese sueño en pasos, en días, en todo el esfuerzo que haremos, en los tropiezos inciertos, es el camino más seguro al desaliento y al abandono de tan siquiera intentarlo.  Cuando estés por dar ese primer paso, dos cosas te pido, no lo pienses, solo hazlo, y en caso de que decidas contarle a alguien, cuida muy bien a quien decides abrirle los oídos, porque sería absurdo que si vas a abrir una panadería, le preguntes a un primo que vive echado en un sofá viendo Netflix a alguien que quebró en su negocio.  Cuida bien de quien te dejas liderar, tanto de tus pensamientos dominantes, como de tu entorno, otra frase que me encanta de Churchill dice “La principal diferencia entre los humanos y los animales es que los animales nunca permitirían que los lidere el más estúpido de la manada”  Que no te sabotee ni tu mente ni tu gente, porque ya sabes, lo único que necesitas para lograr tus sueños, es dar el primer paso.  También puedes leer: Oportunidad 🍀 https://www.tonyrobbinsspain.com/un-regalo-para-ti/

El amor se llama Kira

Una carta de amor, para el amor mismo. Kira, así se llama el amor ahora para mi.

Feliz día de la mujer

Feliz día de la mujer a todas esas mujeres emocionales, vulnerables, sensibles, empáticas y complicadas, porque sí, muchas veces nos dicen “complicadas” y yo de cierta manera estoy de acuerdo. En este contexto, complicadas no tiene una connotación negativa, el ambiente hormonal de las mujeres tiene particularidades que no lo tiene el de los hombres. Nuestras necesidades afectivas son distintas, y nuestras maneras de sentirnos amadas y vistas son completamente diferentes. Ante un problema una mujer quiere hablar y un abrazo, ante la misma situación un hombre quiere distancia y silencio. Un hombre vendrá a contarte el problema cuando ya lo tiene resuelto, la mujer necesita contarlo, solo por desahogo, es un hecho, no somos iguales. Las mujeres y sus particularidades Nosotras no somos difíciles, somos complejas, a veces somos como una cebolla que hay que deshojar, el hombre es más simple y más fácil de complacer, es más directo. Si un hombre dice “no quiero hablar”, es que de verdad no quiere hablar, en tanto que ni se te ocurra dejar a una mujer sola cuando te dice “déjame sola, no quiero hablar”. Pareciera que está en nosotras el torpe deseo de que nos adivinen las necesidades, algo así como “quiero algo y quiero que sepas que quiero algo, y si te lo pido ya no lo quiero”, una vaina así.  Amo ser mujer, poder salir embarazada, conectar tan genuinamente, la empatía femenina es mágica. Nuestra manera de profundizar en una conversación y el permiso que casi todas nos damos de ser vulnerables y honestas cuando estamos en frente de la persona correcta, nos hace realmente maravillosas. A el hombre le cuesta muchísimo más ser vulnerable, y tan hermosos que se ven cuando se dan el permiso de serlo. Entre hombres, esos espacios de vulnerabilidad se toman con humor, pero pocas veces con amor y empatía, no tienen esa capacidad de conectar emocionalmente como la tenemos nosotras las mujeres.  Mujeres felices y ni tan guerreras A mis 51 años ya no me conecto tanto con la mujer guerrera que puede sola con todo, le pusieron el nombre de “igualdad”, cuando no es otra cosa que la renuncia a la esencia femenina. Esa esencia que todas tenemos, y que se traduce en nuestra más profunda necesidad primaria: amor y protección.  Es pesado el título de “guerrera”, y no solo por las actividades que eso implica, sino por el hecho de que en ocasiones tiene la connotación de que vivimos peleadas con la vida, en una agotadora guerra muchas veces estéril, y ni cuenta nos damos. No sé con qué te identificas más, si con la guerrera, o con la mujer sensible que reconoce que necesita o simplemente desea ayuda en la vida, pero quizás te quedes sorprendida de la paz que te produzca encontrar y abrazar a esa mujer sensible que habita dentro de ti. El mayor regalo que nos podemos dar las mujeres, es ser libres de alma, expresarnos claramente, defender nuestras convicciones, saber qué es aceptable en nuestras vidas y qué no lo es. Poder saber y decir “esto no me funciona, no me hace feliz, no me lo merezco”, y salir de ese lugar con una sonrisa y la certeza de que estarás bien.   Feliz Día de La Mujer, seas guerrera, o seas princesa, lo hagas todo sola o pidas ayuda, seas madre o hayas elegido no serlo, seas independiente o recibas con gratitud que alguien te sostenga económicamente, tengas una profesión o un oficio que ames. Que tengas un feliz día de la mujer y una feliz vida bajo tus propios términos, en tus propios pies y con tu propio andar. Con amor, Thamara.  También puedes leer: Una mujer madura https://www.diainternacionalde.com/ficha/dia-internacional-mujer

Café espiritual

El café es la segunda bebida más consumida en el mundo después del agua, los hay muy diversos, y más distintas aún son las maneras de prepararlo y disfrutarlo.  Son muy pocas las personas que conozco a quienes no les gusta el café, pero incluso para ellas, escuchar “vamos por un café”, es sinónimo de una invitación a conversar, o a compartir un buen momento.  Hoy mientras me tomaba un buen café, y en mis tiempos de introspección, que por fortuna cada vez ocupan más espacio en mi vida, pensaba en el café y en sus propiedades, mientras disfrutaba de su aroma y su sabor. Inmediatamente pensé, “qué maravilla sería poder tomarnos un café que nos despertara también espiritualmente”. Una especie de café espiritual, y pensé en este artículo y dije ¿cuál es el mío?, ¿qué me hace despertar?, y en lo primero que pensé fue en los años que he pasado dormida, dormida en lo más oscuro de la vida, apagada, deprimida. La depresión apaga los sentidos, la esperanza, el deseo, la risa, y lo peor, apaga las ganas de vivir. Nada despierta en mí mayor empatía que una persona deprimida, siento un deseo de correr a su lado, de abrazarla, de ayudarla, porque sé el horror que es estar deprimido, y por largo tiempo.  El que me conoce, pero no en profundidad, pensará que exagero, o incluso que miento, porque mi personalidad no hace match con una mujer deprimida, todo lo contrario. Soy intensamente alegre, jocosa, me río a carcajadas a diario con distintas personas, soy positiva ante toda situación, y mi permanente optimismo incluso causa extrañeza en la gente que me rodea.  Varias veces me han preguntado, “Thamara, ¿cómo haces para ver siempre lo mejor en todo?”, y realmente lo que se me hace imposible es ver lo peor en algo. Tengo una mente entrenada para ser una mujer positiva y optimista siempre, no nací así, lo cultivé intencionalmente. Claro, hay momentos en los que me quiebro, en los que dudo, y hasta me pongo brava con la vida, pero realmente duran muy poco, porque también estoy entrenada para reconocer las emociones en donde no me quiero estacionar. Para mí, un café espiritual es esa pausa necesaria que me rescata, me sana, y me permite regresar recargada. Porque decir que vivo feliz y optimista el 100% del tiempo, sería mentirte y mentirme. Pero digamos que el optimismo y la gratitud, es mi configuración de fábrica por defecto, despues de MUCHO trabajo interno.  Después de consumir lo que llama Margarita Pasos, mucha “proteína mental”.  A veces es una oración, otras veces es un libro, un podcast, o una conversación que edifica, con alquien luminoso con quien provoque tomarse un buen café, que se convierte en ese café espiritual. Ahora viendo en retrospectiva los meses, incluso una vez fueron años, en los que he estado deprimida, de cierta manera suscribo unas palabras que leí en un libro de Tony Robbins, donde parafraseando decía algo así como que la depresión se planea. Primero me hizo ruido esa frase, pero luego capté su sentir y la esencia de su mensaje. Tony Robbins comenzó diciendo “cuando eliges estar todo el día en la cama, sin bañarte, comiendo mal, respirando mal, con mala postura, alimentando malos pensamientos, etc, estás planeando la depresión”. Y esto me pareció muy alentador, saber que hay cosas que sí están en nuestro control ante tan devastadora enfermedad. Y sí, de cierta forma hay cosas que sí podemos evitar, como quien detecta un cáncer en un estadío temprano, ya luego, cuando la depresión nos arropa, podría ser tarde para intentar evitarla con éxito.  Este café espiritual podría ser el blindaje emocional y mental que necesitamos para estar conectados con la gratitud, con la esperanza, y con la alegría.  Hay una frase que me encanta, quien me conoce y quien me lee, saben que soy una mujer que podria resumir parte de su vida y de su crecimiento personal en frases, propias o de terceros, esta no me pertenece, es anónima, y dice “la gente no ríe porque es feliz, es feliz porque ríe”. Podemos crear la paz, las risas, y la felicidad, desde un estado elevado de conciencia, no siendo víctimas del entorno, sino siendo los creadores del mismo. Lo he hecho, sé de lo que te hablo, he hecho ambos, dejarme arrastras por las advesidades, sentirme terrible, y también he sido la arquitecto de mi vida, he creado realidades, como la sanación milagrosa del cáncer que me dio el en año 2016.  No es pequeña cosa, recibir un diagnóstico de cáncer, y abrazar la plena certeza de tu sanación, de paso con un tiempo establecido, 90 días, eso me dijo Dios, y yo le dije eso a mis hijos cuando les comuniqué que había decidido no someterme a ninguna cirugía o tratamiento médico.  Eso es habitar en el campo cuántico, en esa certeza, celebrar por anticipado lo que anhelas, o como lo expresa el Dr Joe Dispenza: “vivir la emoción antes de la experiencia”. La primera vez que leí la frase “recuerda tu futuro”, pensé que se habían equivocado, pensé ¿cómo carajo voy a recordar mi futuro?, la respuesta era obvia: creándolo. El cerebro no puede estar triste y alegre al mismo tiempo, de hecho, tampoco puede distinguir una risa falsa de una verdadera, así que la próxima vez que te sientas mal, sonríe, esboza una sonrisa en tu cara, de esa forma vas a despistar al cerebro, y pensará que te sientes bien. Suena loco, pero inténtalo, nada tienes que perder. El orden de la emocionalidad es: el pensamiento genera un sentimiento, el sentimiento genera un emoción, la emoción genera una acción, y la acción genera resultados. Si damos un salto tenemos que, pensamientos es igual a resultados. Pero en ese orden, hay atajos, recursos, y uno de ellos lo leí en un libro del Dr Mario Alonso Puig, y dice “El cuerpo es capaz de resolver lo que la cabeza, por más que lo intente,… Seguir leyendo Café espiritual

El amor no es ni tan fácil, ni tan obvio

El amor no es ni tan fácil, ni tan obvio, en pocos aspectos de la vida funciona una “talla única”, ni en los sueños, ni en los estándares de felicidad, ni en la ocupación soñada, y menos aún, en el amor. El amor no es ni tan fácil, ni tan obvio, es imperativo personalizarlo para poder vivirlo, no se puede experimentar con parámetros ajenos, ni con fórmulas de microondas que a otros quizás sí le han funcionado. Puede ser que algunas experiencias nos sirvan de referencia, yo leo mucho y ciertamente muchas cosas que he leído han resonado en mí, pero incluso, así resuenen en mí, quizás esa información o referencia no me sea útil en una relación o con alguien en especial. Cuando hablo de “personalizar” el amor, me refiero a vivirlo con novedad, y hasta con ingenuidad en cada nueva oportunidad en nuestras vidas, porque ante una experiencia nueva en el amor, no se vale traer viejas razones y argumentos que no le pertenecen a esta renovada realidad. Es imposible pensar que el lugar común de “todos los hombres son iguales” sea cierto, tampoco lo es en el caso de las mujeres, y de ser así, entonces quédate con tu ex, así al menos sabrás de qué pie cojea, y ya tendrías ese camino recorrido. Presumo y creo no equivocarme, que el 100% de las rupturas obedecen a, que bien preferimos estar solos, o que le estamos apostando a que sí hay alguien con quien tendremos coincidencias, risas, una vida bonita, y que será un sano complemento en nuestras vidas. A pesar de que la opción de estar solos se vale, y es incluso más fácil y seguro alcanzar la paz y la tranquilidad de esta forma (lo he experimentado), la opción más retadora es enamorarse. No es fácil, no hay certezas, y el sufrimiento está casi garantizado, pero emprender una relación, es la opción preferida de casi todas las personas que conozco, y es que en el fondo de nuestro corazón, sabemos que el amor en forma y rostro de un buen complemento, hace todo más bonito. He oído a muchas personas decir que son felices estando solos, yo lo he dicho muchas veces y de verdad, pero al final ese espacio busca inexorablemente ser llenado, y hay algo en nosotros que se potencia cuando estamos en una buena relación amorosa. No creas tú que todos los hombres que conoces, o todas las mujeres, responderán de la misma manera al interés, a la cercanía, ni demostrarán lo que sienten de la misma forma que tú, o que las personas que has conocido en tu vida. Comparar a un ser humano, saca lo peor de él Las comparaciones raras veces resultan útiles, al menos entre seres humanos, no hay nada más odioso que un padre comparando a un hijo con otro, o una persona comparando a su relación actual con su ex pareja. Podrías estar sacando lo peor de esa persona al compararlo. Parte de lo más hermoso de la vida, es saber que en cada viaje, el copiloto siempre hará la diferencia, puedes ir en una carretera discutiendo y con mala cara, o puedes ir cantando y tomado de la mano con la persona que más te hace reír. ¡Es el mismo trayecto, pero jamás será el mismo viaje! El amor no es ni tan fácil, ni tan obvio, pero siempre valdrá la alegría intentarlo, sorprenderte contigo mismo y decirte “pero yo no suelo hacer esto”, o “¿porqué me río mil veces cuando pienso en esta persona?”, “¿por qué no me importa ceder?, ¿pero y yo de donde estoy sacando esta paciencia? Estas preguntas me las he hecho varias veces en la vida, y ese cambio, ese turismo de aventura emocional, lo he disfrutado y me ha sentado bien. Aunque debo reconocer que esas preguntas, me las he hecho toda la vida con un solo hombre, mi hijo, en el resto de los casos ha sido intermitente mi voluntad y deseo de ceder. Mientras tú puedes estar pensando lo que pasará dentro de varios meses, la otra persona podría solo decirte “mañana es nuevo día”, mientras a ti se te hace fácil decir las cosas, abrazar y besar, el avance de la otra persona podría ser casi imperceptible para la mayoría. Como decía el principito “lo esencial es invisible a los ojos”.De repente, y por no ser ni tan fácil ni tan obvio, el amor hay que deshojarlo, ir quitando capa a capa temores, prejuicios, dudas, inseguridades, llegar al fondo y contemplar la vulnerabilidad de quien no sabe expresar lo que siente, porque de hecho pensaba que no volvería a transitar por esa emoción. Siempre valdrá el esfuerzo y la alegría el susto del amor, porque, a pesar de no ser ni tan fácil, ni tan obvio, siempre será el mejor regalo que le podemos dar a una persona. El susto del intento, siempre será mejor que el lamento del arrepentimiento por no haberlo intentado, porque a pesar de que en la vida y en el amor las certezas absolutas no existen, es muy hermoso y gratificante entregarlo todo, ya el hecho de que lo valoren o lo correspondan escapa de nuestro control. La parte del amor, que sí es muy obvia, aunque no tan fácil, es aceptar a la otra persona tal cual es, nada invalida más a un ser humano que quererlo cambiar. Pero la buena noticia es, que al transitar el sendero de aceptarlo, es muy probable que observes cambios favorables en esa persona, porque el amor y la validación hacen milagros. Si quieres un camino más expedito para estar tranquilo, no te enamores, si prefieres caminar más rápido, no te enamores, pero si de verdad quieres expandirte, crecer, y retarte en cada esquina de tu ser, abraza el susto de amar como si de eso dependiera tu vida.

Gracias 2022 | Hola 2023

Este año, leí y escribí, lloré y sonreí, me levanté y me caí, me frustré y seguí, canté, bailé, sufrí, pero jamás, jamás, me rendí.  Jamás me he rendido ante nada que realmente me interese, crecer espiritualmente, intelectualmente, profesionalmente, en el amor, en ser mejor madre, mejor ser humano, retarme en todo me hace sentir viva y feliz. Jamás me oirán decir “yo soy así”, como una excusa débil para no cambiar aquello que podría lastimar a los seres que amo.  Sé amar con todo, y eso me hace transitar en ocasiones por emociones intensas, no soy una mujer superficial, narro con detalle mis emociones y eso a veces abruma a quien recibe la información, pero eso forma parte de mi, de mi transparencia y de mi carácter genuino. La escritura vino a salvarme la vida, y hasta algunas relaciones, las letras no se quejan de que hablo mucho, fluyen conmigo y yo con ellas, y siempre luego de encontrarnos, Thamara parece salir de un spa donde recibió un masaje relajante, sale más serena y tranquila.  Me gustan los cambios que me hacen sentir que tengo todo por aprender, estar en modo aprendiz siempre me ha encantado, me fascina estudiar, leer y absorber lo bueno que tantísimas personas le están aportando hoy al mundo, y más ahora que todos tenemos esa valiosa información al alcance de un click.  El 2022 fue más que maravilloso, todo cuanto anhelé y me propuse lo logré, ha sido un año para volverme a conectar con esa Thamara que estaba dormida, la que sueña y camina determinada a lograr todo cuanto se propone.  Vivir en mis propios términos es algo que me llena inmensamente, saber que lo bueno lo logré yo, y que lo malo lo decidí yo y por tanto tengo todo el poder de cambiarlo, es mi mayor fuente de paz y tranquilidad.  No hay manera de que culpe a alguien o a algo de lo que sucede en mi vida, no dependo de nadie más que de Dios y de mi propio enfoque y determinación, nada externo puede doblegarme, siempre que me he quebrado ha sido por mis diálogos internos, y por mis malas decisiones.  Hace poco le dije a alguien “a mi difícilmente lo externo me quiebra, yo soy como el hierro, que lo único que lo quiebra es el mismo cuando se oxida”, solo cuando me he saboteado a mi misma, me he quebrado. En Mayo supe que sería abuela, un anhelo de años, y siempre le dije a mis hijos “yo parí a los 18 años, me hacen el favor y máximo a mis 50 años quiero ser abuela”, y así fue, con 50 años ya mi Kira, mi nieta perfecta, estaba dentro de mi hija, así que fui abuela a los 50 años.  Este año publiqué mi primer libro, aún me parece un sueño haberlo logrado y de la manera como lo hice, sin saber nada de como publicar un libro, y lo hice todo solita, solo en la portada me ayudaron dos amigos, de resto, lo hice yo. En varias ocasiones en mi vida profesional, he dicho que sé hacer algo de lo cual no tengo idea, y en 48 horas, ya lo sé hacer, me pasó a mis 20’s y me sigue pasando a mis 50’s, soy maleable, me adapto, crezco y aprendo con gran facilidad.  No hay nada que hubiese podido hacer a mis 30 años, que no esté en capacidad de hacer ahora, pero sí hay muchas cosas que sé y puedo hacer ahora, que hace 20 años ni hubiera soñado ser capaz de hacerlas. La gratitud y la plenitud que siento en este momento, es inmensamente mayor a la que suelo sentir siempre, yo siempre soy una mujer agradecida, pero la plenitud que siento hoy, es algo casi inenarrable, incluso para mi que ni las letras ni las palabras se me agotan casi nunca.  Este 2022 todo se movió para bien, mis hijos están felices y plenos, mi nieta es preciosa, perfecta y sana, yo estoy feliz con mi libro y cada vez que escribo la verdad siento una felicidad que a veces no comprendo. Es un mundo de paz y salud mental lo que he encontrado en la escritura.  GRACIAS 2022, me dejas llena, plena, feliz, conmovida, sorprendida, esperanzada, fuerte, segura, amada, bendecida y eternamente AGRADECIDA. FELIZ AÑO 2023

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