Thamara López | Escritora

Rutinas saludables y salud mental

Una mujer tranquila, serena, sana y feliz.

Seguramente te ha pasado que sacas la jarra de la nevera para tomar agua y la guardas nuevamente sin darte cuenta. Incluso a veces nos pasa manejando, que hacemos cosas en automático y nos preguntamos cómo transitamos unos metros sin tener conciencia de ello.  En mi caso tengo actos casi involuntarios al despertarme, tomarme mi vitamina C que la tengo en la mesa de noche, y tender la cama. Y así podríamos ir enumerando cosas que hacemos en automático, y como en efecto cascada: lavo los platos, seco el tope de la cocina, reviso si debo recargar el filtro de agua y apago la luz de la cocina. Todos estos actos rutinarios, he incluso hábitos como entrenar, correr y leer, cuando están instaurados, estructurados en nuestros días, no solo aportan orden y salud (obviamente en el caso de que sean hábitos saludables), sino que nos dejan “espacio libre” en el cerebro. Nos despejan la mente. Cuanto menos decisiones tomemos en el día a día, más serenidad y paz mental tendremos, cuanto más acciones (previamente decididas) ejecutemos, nuestro cerebro estará más relajado y despejado. Por ejemplo, yo acabo de retomar el gym, antes de hacerlo todos los días pensaba ¿voy o no voy?, ¿comienzo esta semana o la que viene? Ahora simplemente me levanto y después de tomar mi café y de quitarme el pijama, me visto para el gym. Ya está decidido que a las 4pm me voy a entrenar. En mi día a día ya no tengo que tomar la decisión de si voy o no voy al gym, ya que es acto que decidí hacer de Lunes a Viernes, mi cerebro no tiene que tomar esa decisión a diario.  Esas rutinas, siempre y cuando sean saludables, nos aportan doble beneficio, la acción saludable, y el hecho de que está decidida, nos deja el cerebro, y la voluntad con mayor “espacio” para tomar nuevas y más importantes decisiones.  ¿Me cambio de trabajo o no?, ¿me voy del país o me quedo? esas son decisiones complejas, y si a eso le sumas ¿tiendo la cama o la dejo así?, ¿voy al gym o no voy?, ¿me duermo temprano o me quedo viendo Netflix? tendremos una mente colapsada todo el tiempo. La voluntad es limitada, debemos cuidar nuestro entorno y mantenerlo libre de distracciones y de tentaciones, si quiero perder peso, no debo tener dulces en la nevera «para cuando me provoquen», pero en mi caso, me provocan siempre. De detalle en detalle, vamos construyendo nuestras vidas, vamos mimando el cuerpo, cuidando la salud mental, y abriéndole paso a lo importante, y dejando lo cotidiano en orden.  Hace muchos años, sufrí una depresión muy severa, luego de que me divorcié del padre de mis hijos, mis hijos eran muy pequeños para aquel entonces, y recuerdo que el psiquiatra me indicó lo siguiente: “Thamara, necesitas una vida con método”. Yo le pregunté “Dr, ¿qué es eso?” Yo siempre he sido anti estructura, y anti rutina, pero hoy, 25 años después, entiendo perfectamente lo que me quiso decir el psiquiatra. Si para aquel momento, yo no me hubiese plegado al desánimo, ni a la depresión, sino que hubiese actuado de acuerdo a un plan, levantarme a una hora (yo pasaba todo el día en la cama), comer con horarios, caminar así no quisiera, no habría pasado tres largos años deprimida.  Una vida con método es una vida con rutinas, con decisiones ya tomadas del día a día, con un cerebro aliviado, y no saturado de tanta nimiedad agotadora.  Si en este momento estás pasando por una depresión, date cuenta de varias cosas:  ¿Qué son todas esas cosas que he enumerado? RUTINAS, de lo que se compone tu día a día, ¿te das cuenta que rutinas saludables y salud mental tienen mucho que ver? La próxima vez que te sientas mal, agobiado, triste, examina cuidadosamente tus rutinas, en qué inviertes el día, que mal hábito puedes sustituir por un buen hábito. Recuerda algo, el cerebro no sabe olvidar, solo sabe recordar, si te digo “no pienses en una ballena azul”, pensarás en ella. El cerebro solo puede reemplazar, así que si quieres erradicar un mal hábito, debes reemplazar ese acto por otro, no debes dejar ese espacio en blanco.  Me explico, si fumas después de comer, y quieres dejar de fumar, deberás hacer algo después de comer, masticar chicle por ejemplo. Ahora tu cerebro no espera un cigarro después de comer, espera un chicle.  Construye una vida con método, llena de rutinas saludables, toma buenas decisiones y mantenlas, así estás despejando tu cerebro, y tendrá más espacio para tomar decisiones imprevistas o más importantes. 

Reír para sanar

Qué fácil es reír cuando todo va bien, cuando estamos con alguien que nos hace feliz, cuando disfrutamos de una buena película o un buen show de comedia.  Pero hay días, que la risa no es algo que fluye, o que sale de manera natural, es algo que pretendemos, que perseguimos y que se convierte en la meta del día o del momento.  En ocasiones esto pasa por motivos equivocados, fingir que estamos bien por ejemplo, pero en otras ocasiones, y con esas sí me identifico, la necesito para decirle a mi cerebro que estoy bien, y de ese modo me saque de un estado paralizante y aterrador.  Hace años, yo aún no sabía que la risa sana, sin embargo, hace 7 años, luego de un diagnóstico de cáncer,  vino a mi por revelación divina, que eso era en buena parte lo que necesitaba para sanar, reír a diario.  Comencé a hacer todo aquello que Dios me iba revelando, incluso le dije a mis hijos “denme 90 días para sanar”, ¿de dónde saqué ese tiempo?, no lo sé, pero efectivamente a los tres meses el tumor había desaparecido.  Luego de recibir el milagro Luego de recibir el milagro, comencé a leer, escuchar podcasts sobre sanación, y todo aquello que me ayudara a entender el por qué de mi milagro, aunque sin duda el primer lugar siempre lo tuvo Dios, tanto en el proceso como en mi reconocimiento. De igual manera yo quise saber más de por qué había sanado tan rápido, y de una enfermedad que todos relacionan con la muerte. Especialmente me interesaba aterrizar las ideas para poder ayudar a las personas que estuvieran pasando por lo mismo. Sabía que tenía un regalo muy grande en mis manos, y que si lograba aterrizar conceptos y claves, yo podría ayudar a cualquier persona a sanar con esta información. Me dispuse a armar el rompecabezas, y resulta que en medio de mi conexión conmigo misma, y mi desconexión con el mundo, hice todo lo que debía hacer para apropiarme de algo que siempre había sido mío, mi poder de autosanación. Así que hice ahondar en varias cosas, la risa entre ellas, y resulta que reír cambia la química corporal, modifica el ambiente hormonal, estimula órganos como el corazón y alivia el estrés. Al reírnos se liberan las llamadas “hormonas de la felicidad”, las endorfinas. Es tal la sensación de bienestar que producen las endorfinas, que se les conoce como «morfina endógena». Así que ya no luce tan loco intentar reírnos casi como si fuera una tarea (a juro y porque sí). Ya nos hemos reconciliado (me atrevo a decir que así es), con la idea de que no es “ver para creer” sino “creer para ver”, así que te invito a que ahora hagamos lo mismo con la risa.  Me explico, siempre hemos creído que quien ríe es porque está feliz, pero ¿y si fuera al revés?, y ¿si en lugar de que la risa fuera la consecuencia, fuera la causa? En ese caso, y como quien despeja la X en una ecuación matemática, la fórmula quedaría invertida, ahora “somos felices porque reímos”. ¿Y no es acaso esto mucho más fácil?  Ya no necesito sentirme de una manera para reírme, ahora me río y me siento feliz, a mi me parece un alivio tremendo, es como tener el control remoto de mis emociones. Ya te estoy viendo la cara, casi te oigo diciéndome “ay sí Thamara, ¿cómo me río si estoy triste o preocupado?”, pues finge la risa, esboza una sonrisa forzada, y verás que comienza el cambio.  Aprópiate de la frase en inglés que dice “fake it until you make it”, es decir, fíngelo hasta que lo logres, así ha comenzado mi camino en muchas cosas.  Antes de que me gustara leer, decía que me encantaba leer, compraba libros, me tomaba fotos leyendo, y la verdad no pasaba de una página al día.  Antes de atreverme a hablar en inglés, decía lo mismo “me encanta el inglés, se me hace fácil el inglés”, creo que ya has captado el punto de esta frase.  No esperes a estar feliz para reírte, ya sabes que puedes cambiar el orden, puedes reírte y luego ser feliz.  Haz la prueba, y por favor me escribes y me cuentas, déjame un comentario aquí o haz clic en el ícono de whatsapp y me cuentas tu experiencia con este experimento.  Miles de personas me han preguntado en TikTok qué hice para sanar, aquí tienes parte de lo que me sanó, la risa sana, te lo digo por experiencia, y no pierdes nada intentándolo. 

Más nos vale sanar

Somos un barco adulto siendo capitaneado por un niño de 7 años, por nuestro niño interno de 7 años, un niño que trae una pesada mochila de creencias familiares y limitantes. Así que más nos vale sanar. Sanar no debería ser una opción, sino mandatorio, opcional puede ser el camino, el proceso, y cuando emprenderlo, aunque yo diría que cuanto antes mejor.  Los neurocientíficos dicen que el 95% de nuestras decisiones son inconscientes, así que nos queda un modesto 5% para tomar decisiones conscientes, pareciera una buena idea hacer un buen uso de ese pequeño porcentaje.  Me encantaría decirte que esto también lo escribo desde la experiencia, pero en realidad lo escribo desde el deseo, y desde mi compromiso eterno de crecer y mejorar, este proceso siempre tiene un inicio, pero nunca tiene un final. Y es que sanar es un verbo que solo se vive en gerundio, sí, vivimos “sanando”, y ya vivir en el proceso es algo que muchos ni siquiera intentan. Así que si ya lo emprendiste, te abrazo y te felicito. En los últimos días me han sido reveladas varias creencias limitantes en cuanto al amor. Fue un momento mágico y poderoso, estaba lavando los platos y grité ¿qué qué? La verdad no estoy muy segura de querer contar esto con detalles, pero mi compromiso con la honestidad y con mis letras genuinas es algo que me fascina mantener contigo.  Sanando desde la creencia Aquí voy, resulta que vengo de un hogar en donde mi mamá era la que trabajaba, y le daba dinero a mi papá, quien era ciego y no trabajaba. Ella le tenía su “mesada” y a mí eso me parecía un desmadre, por decir lo menos.  Siempre odié esa imagen de mi mamá dándole dinero a mi papá, y a pesar de que yo conscientemente valoro y deseo la provisión de un hombre, mi inconsciente me dice “los hombres son una carga, y hay que darles dinero”. En mi mente consciente está el deseo de una pareja proveedora, no por un tema de interés, porque llevo años demostrándome que puedo sola, es por un tema de esencia femenina, de mis necesidades primarias que son las necesidades primarias de todas las mujeres: amor, protección y provisión. Recuerden lo que les dije, que el 95% de nuestras decisiones son inconscientes, y esa mente que se manda sola, me ha tenido con parejas que no han sido en lo absoluto proveedores, en el mejor de los casos atentos, pero mis gastos seguían siendo sufragados por mí al 100%. Haré una pausa por amor y gratitud, al día de hoy tengo un hombre que me cuida, me provee de todo y vela por mí, a ese hombre lo parí hace casi 29 años, mi Eduardo Luis. Siempre digo que mi hijo es el único hombre que me lo da todo. La independencia es muy sabrosa, me hace sentir cómoda conmigo, segura y en control de mi calidad de vida, pero desde mi experiencia personal, y lo que he visto en mujeres de mi familia, y amistades, ser provistas es algo que todas las mujeres anhelamos. Estas son cosas que duelen o incomodan decirlas, y hasta pensarlas o escribirlas, pero creo que esto es parte del camino para sanar, amar y abrazar a mi niña interior. Entonces volvamos a la revelación, mi voz en mi mente me dijo “para ti los hombres son alguien a quien hay que darles dinero”, y yo dije ¿qué qué?, no no no, ¡rompo esta creencia ya!  Es decir, para mí toda la vida, los hombres han representado una carga, razón por la cual, mejor es no tenerlos. Así que yo conscientemente quiero volverme a casar, pero mis creencias me han dicho toda la vida “mejor no Thamara, solita te ves más bonita”. ¡Ahora todo tiene sentido! Esto no lo sabe casi nadie, pero me casé por segunda vez y a los 30 días le dije que me había arrepentido, ¿sí ven que ahora todo tiene sentido? Mi mente subconsciente ha estado peleando toda mi vida con mi mente consciente, ha estado saboteando toda mi vida mis planes amorosos, al extremo que me divorcié 30 días después de casarme por segunda vez. Qué maravilla habría sido escuchar esa voz hace 25 o 30 años, y emprender el camino a la sanación. Seguramente estaría felizmente casada hoy. La soltería para mí ha sido completamente disfrutable, tanto que muchas veces me cuestiono si no estaré más feliz viviendo sola que construyendo una relación con todo lo que eso implica. Pero sé, que parte de la evolución como seres humanos, de la plenitud y de la expansión de nuestro ser, descansa en el hecho de tener una saludable relación de pareja, y yo quiero vivir eso porque no lo he vivido. En mi primer matrimonio hubo mucho amor y lo bendigo porque de allí nacieron mis dos hijos, pero no puedo tomar eso como una referencia de la relación amorosa sana y funcional que deseo y merezco tener. Nunca la frase «solo el amor no basta», tuvo más sentido para mí que en mi primer matrimonio. ¿Quieres ver cómo se marchita un hombre?, dile que no sirve para nada, ignóralo a la hora de tomar decisiones, fáltale el respeto, y hazle sentir que no lo necesites para nada. ¿Quieres ver como se marchita una mujer?, déjala sola en todo, no tengas detalles con ella, jamás le digas palabras bonitas. Abrazar nuestra esencia, saber lo que realmente necesitamos para estar plenos y felices, es tremendo punto de partida. Negarnos, en mi caso decir «yo puedo sola con todo, no necesito que nadie me ayude», por ejemplo, es negarme a mí, y mentirle al otro. Es absolutamente relevante el tema de las creencias limitantes, porque de manera consciente podemos creer que sabemos lo que queremos, pero si mi voz interior me sigue diciendo “sal corriendo Thamara, o haz algo para que salgan corriendo, los hombres son una carga”, no habrá príncipe soñado que permanezca en mi… Seguir leyendo Más nos vale sanar

Espiritualidad y ciencia bailan juntas

Espiritualidad y ciencia bailan juntas, aunque algunos se empeñen en concebirlas como opuestas. Siempre escribo contenido ligero, ameno, positivo, cercano, cálido y real, y quiero que sepas, que detrás de todo esto, no solo hay Fe y creencias personales irrenunciables, también hay ciencia.  Luego de mucho leer y creer, puedo afirmar que la espiritualidad y la ciencia no solo bailan juntas, sino que se complementan y se refuerzan entre sí. Personas como el Dr Joe Dispenza, entre otros, nos reconcilian con la idea de que espiritualidad y ciencia bailan juntas y eso tiende un maravilloso puente en lugar de edificar muros que nos separen. A veces solo narro mis milagros, mis experiencias y mis reflexiones, pero cuando hablo de mis creencias (que son justamente las que producen mis milagros y mi realidad), en casi todas hay ciencia detrás de ellas. Esto es por si acaso alguien que me lee piensa que esta mujer solo está sostenida por sus creencias, y su Fe, pues no, también leo y tengo mentores neurocientíficos, otros son expertos en PNL, y me interesan todas las ramas del crecimiento y desarrollo personal. Cómo dijo Mabel Katz, la principal exponente del Ho’oponopono a nivel mundial en una entrevista, “afortunadamente la verdad es una sola, todos estamos hablando de lo mismo”. La verdad es una sola, todos hablamos de lo mismo En este blog, en este espacio literario, entramos todos, los que creer se les hace tan fácil como respirar, y los que necesitan ver para creer.  Porque puede ser que esto de creer se te dé como a mí, muy fácil, o puede que necesites a la física cuántica y a la neurociencia para aterrizar todo esto que para algunos es esoterismo, y puro cuento.  La cosa está en que no creer no cambia nada, si tú no crees en la ley de la gravedad, no por eso deja de funcionar, no por eso podrías volar si saltas de un quinto piso, es lo mismo con las leyes universales, siempre funcionan creas o no en ellas.  Como dijo Bob Proctor «la electricidad puede cocinar la comida del hombre, pero también puede cocinar al hombre« En mi experiencia el cambio de paradigmas no ocurre de la noche a la mañana, casi todas mis creencias, y convicciones han ido cambiando (y mejorando) con los años, luego de muchos podcasts, lectura, reflexiones, y videos de todos mis mentores. Algunos de mis mentores son: Tony Robbins, Joe Dispenza, Marisa Peer, Mario Alonso Puig, Maria Rojas Estapé, Nazareth Castellanos y Margarita Pasos, entre otros. Sí, puedes tener de mentor a quien tú quieras, basta comprar un libro, escuchar un podcast o entrar a YouTube. Hasta que un día toda esa información te pertenece, la hiciste parte de ti y de tu vida, y todo eso está poderosamente arraigado en tu mente y fluye de ti, de manera natural y espontánea.  Es así como la información pasó a ser información aplicada (la que realmente cuenta), y luego pasó a ser una creencia, la que fluye sola y trabaja con nosotros a nuestro favor. La creencia trabaja en piloto automático, está arraigada en nuestra mente subconsciente, no pensamos en eso, simplemente habita en nosotros. A veces sabemos que está y de hecho hemos trabajado para que así sea, en otras ocasiones es un inquilino invasor que nos aleja de nuestras metas y sueños. Hay que estar muy despierto para reconocer la diferencia. La creencia es aquello que no cuestionamos, así como en mi caso es Dios, la mentalidad positiva, la oración y las afirmaciones. Yo realmente creo (de creer, no de suponer) que todo esto me funciona para vivir mejor y más feliz, y por eso estas creencias no cambiarán jamás, porque son útiles para mí. De la mente se dice algo para reflexionar, “la mente es muy mala ama, pero muy buena sierva”, así que recuerda esto todos los días para que tengas control sobre ella, y no al revés. Hazla tu sierva, jamás permitas que sea tu ama. Les comparto esta frase que nos regala tremenda bendición, y un inmenso alivio, “el mundo real es infinitamente más benevolente que el mundo mental”. Más del 95% de las cosas malas que nos imaginamos, jamás ocurren, información revelada en estudios realizados en las mejores universidades del mundo como Harvard, en donde tienen una cátedra dedicada al estudio de la felicidad.  La mente es una máquina de crear significados, al final nosotros creamos nuestras creencias y luego ellas nos hacen a nosotros. El escritor y filósofo francés Michel de Montaigne dijo: “He vivido una vida llena de desgracias, la inmensa mayoría de ellas, jamás ocurrieron”.  Al final, me he dado cuenta, que no necesito comprender para creer, necesito creer para comprender. También puedes leer https://thamaralopez.com/mi-mundo-interior/ Puedes ver al Dr Joe Dispenza aquí:

Un milagro en 90 días

Fue una revelación, no tengo forma de explicar mi certeza, pero supe que solo necesitaba 90 días para recibir mi milagro, para sanarme.  Fue un 4 de Noviembre en donde un eco me cambió la sonrisa por una angustia tremenda, por un signo de interrogación en mi alma y en mi ser, ¿y ahora qué hago? Siempre he gozado de extraordinaria salud física, unas defensas tan robustas que al día de hoy llevo casi 20 años sin tomarme un antibiótico (me los han recetado, pero los he reemplazado por fe, cúrcuma y jengibre). Ese eco fue el inicio de la angustia. Y esa cadena finalizó con algo peor, el 18 de diciembre de 2016 tenía yo en mi manos una biopsia que decía “Neoplasia folicular”, léase: cáncer.  Recibí el sobre, y sabía que algo estaba mal, así que salí corriendo a mi carro, y esperé estar sola y sentada para abrirlo. Efectivamente, la cosa estaba muy mal. Llamé a mi primer amor, al más seguro, al más generoso, al más incondicional, a mi hija, ella solo me dijo con voz quebrada “nos vemos en el médico mami”, y llegó antes que yo a la consulta del endocrino.  El Dr fue bastante sereno, no nos alarmó, simplemente me dijo que sí, que era cáncer, pero que el cáncer de tiroides no era agresivo (es decir, no mata de una vez, sino despacito pues). Me dijo que por la fecha (diciembre), esperaríamos a enero para no cagarme la navidad, ya de hecho estaba arruinada en ese instante para mí.  Luego de llorar por 2 días, me reúno con mis hijos a hablar de la operación, una de las perlas que me había lanzado el Dr es que luego de la operación tenía que estar 2 meses sin hablar, ya eso para mí era la muerte en sí misma, suena jocoso, o dramático (y lo soy a veces) pero la verdad anímicamente es muy fuerte para mí no hablar durante meses, y el estado de ánimo juega un papel fundamental en cualquier recuperación. En esa reunión en casa, aquella noche de diciembre, en mi cocina verde manzana, hablamos mis dos hijos y yo, y de repente, en medio de la preocupación y de intentar ordenar ese caos, yo escuché una voz “no te operes, espera”. Inmediatamente le digo a mis hijos “no me voy a operar, denme tres meses, yo me repito los exámenes y verán que ya no tendré nada, estaré sana” Mi hija llorando me dice “mami, yo te voy a cuidar, por favor vamos a hacerle caso al Dr”, y yo le insistí, “hija, son solo tres meses, confía en mí”. Comencé con un detox total, no diría más la palabra cáncer, ahora eso se llama “signo zodiacal pavoso”, nada tumor, eso es una simple “pepa”, se bajó de rango y categoría, corté relaciones con TODAS las personas que me robaban la paz (en aquel momento hasta mi santa y noble madre entró en la lista por razones particulares del momento, por cierto ni a ella le dije del signo zodiacal pavoso). Aquí haré un inciso, las familias no son lastres vitalicios, malestares permanentes que hay que cargar sin remedio, mi mamá es un excelente ser humano, pero en aquel momento no sumaba a mi sanación, y le notifiqué que dejaría de verla por 3 meses, les juro que no pasa, ustedes también pueden hacerlo.  Más que el antes, o el después, lo más relevante de esta historia es el “durante”, así que ese detox, además de lo que ya les dije, incluyó:  Oración milagrosa “Dios, esta tiroides no me gusta, no me pertenece, yo quiero la tiroides con la que tú me pariste, yo declaro que esto está hecho, en el nombre poderoso de Jesús, Amén y Amén”. Como ven, las oraciones son sencillas, cercanas, como le hablarías a tus padres terrenales, con la ventaja que aquí le estás hablando a tu padre celestial perfecto, a Dios.  Pasaron 3 meses, y mi hija me lo recordó y me dijo que fuéramos al médico, yo llegué al consultorio con un júbilo inexplicable, parecía estar rebotando, yo sabía que darían buenas noticias, y efectivamente así fue.  Yo saludo al Dr y le digo “Dr, vengo para que me diga que la pepa se fue”, él me mira el cuello y me dice “la verdad el tumor era tan grande que se veía a simple vista, y yo no veo nada, vamos a examinarte”. Terminando de revisarme, el Dr me hace una de las preguntas más hermosas que me han hecho en mi vida, me pregunta “Hija, ¿tú te portas tan bien así como para merecerte un milagro?”, yo sin dudarlo le respondí “la verdad es que sí Dr”, y él me dice “pues aquí no hay nada, el tumor se fue”. Yo lo sabía, pero quería la confirmación del Dr, salté de felicidad, abracé a mi hija, y finalmente decidí hacerme 2 ecos más para confirmar todo, con imagen e informe médico. Les resumo para concluir esta milagrosa, amorosa y mágica historia: ¿recuerdan mi oración?, pedí una tiroides nueva, la tiroides con la había nacido. La Dra que me hizo el último eco me preguntó que porqué me estaba repitiendo el eco, y yo le dije que porque yo había experimentado un milagro, que mi Dr no me sentía nada al tacto y yo quería confirmar con un eco. Ella me dice “tu Dr tiene razón, el tumor desapareció, tienes la tiroides de una bebé”, ¿recuerdan la oración?, cada vez que recuerdo esta historia me estremezco.  Comencé a llorar de felicidad, y no terminaba de creer que Dios me había respondido exactamente en los términos de mi oración, que la Dra había sido Él hablando a través de ella. Hasta el día de hoy estoy y seguiré perfecta, no me hice ningún tratamiento ni en aquel momento, ni luego, fue un milagro, el cual, comparto con todos ustedes. Dios nos bendice y nos guarda siempre. 

La teoría de los tres días

Hace poco, recibí un mensaje de una persona que realmente me desencaja, por decir lo menos, el mensaje fue amable, inesperadamente, pero aún así, solo ver entrar el mensaje al whatsapp, ya me daba taquicardia.  Soy de las que responde siempre de inmediato, pero en estos casos, no es en lo absoluto recomendable, hay que serenar las emociones para luego responder sin reaccionar.  Decidí escribirle el mensaje de inmediato, pero no a él, me lo pasé a un chat donde registro cosas, una especie de agenda que tengo en mi whatsapp y me propuse esperar tres días para enviarle ese mensaje. Cada día que pasaba obvio pensaba en la situación, pero conforme pasaban las horas iba puliendo el mensaje, y tenía una sensación muy agradable, me sentía en control de mí, no me sentía reactiva como de costumbre. Al llegar el tercer día, le envié el mensaje, y cada vez que pensaba que lo había hecho, y el contenido del mensaje, me salía sola una sonrisa en mi rostro. Una sensación que jamás había sentido antes cuando reaccionaba desde la molestia e incomodidad. Entonces me di cuenta de lo provechoso, prudente y sabio que había sido esperar tres días para responderle a una persona con quien se me hace bastante difícil mantener la calma, o mantenerme tranquila. A estas alturas de mi vida se me hace fácil alejarme de personas que me roban la paz, muy fácil, así sea de mi familia, pero con esta persona, por razones insoslayables, debo mantener contacto unos días más. Me da felicidad saber que falta muy poco para eso. Desde ese momento, uso más que nunca ese chat de “agenda” de mi whatsapp, se ha convertido en mi filtro, en mi “stop Thamara”, en mi filtro, en mi “ya va”. Hoy leí una frase que encaja en esta historia, la frase dice “algunas veces, lo que tú crees que no funcionó para ti, de hecho funcionó para ti”, esa es la razón del paso de personas difíciles en nuestras vidas, llegar a descubrir por ejemplo, la teoría de los tres días. He experimentado que la mayoría de las veces, la reacción trae arrepentimiento, o vergüenza. Quizás alguna situación no pueda esperar tres días, pero al menos asegúrate regalarte una pausa prudente para responder.   Esta “teoría” de los tres días no existe, me la acabo de inventar, pero sí existen los conocidos “tres filtros de Sócrates” a la hora de comunicarnos, y tienen mucha relación con la “teoría” de los tres días. Los tres filtros de Sócrates son: verdad, bondad y utilidad, y para emplearlos basta con hacernos tres preguntas. Si esperamos tres días, y aplicamos los tres filtros de Sócrates, muy seguramente nos sentiremos más tranquilos, y comenzaremos a tener relaciones más armoniosas y más sanas. Recuerda, tres días y tres filtros, y si por razones particulares de la situación, no puedes esperar tres días, utiliza los tres filtros de Sócrates, ya verás lo bien que te vas a sentir, y muy seguramente dejarás de eliminar mensajes enviados. 

Mi mundo interior

A veces me siento existiendo en un mundo triste donde mis sonrisas no son bienvenidas, habito en mi mundo interior, en el mundo de lo posible, en un mundo utópico en donde solo el deseo basta para manifestarlo, y traerlo al plano de lo visible. Vivo en el espacio fértil de “creer para ver», en un optimismo incansable, en ese que no necesita ser probado o aprobado por nadie, no necesita argumento para ser. Simplemente sé que vivir del otro lado es una verdadera locura, del lado del pesar, del lamento y la queja, vivir allí es como pretender comer con la boca cerrada o leer con los ojos cerrados.  Todo comienzo requiere dar un salto de Fe, de la apertura de la mente, de la expansión del ser, de creer en algo que quizás sólo nosotros estamos en capacidad de ver.  Lo que hoy sin duda sé, es que la forma que adopte mi realidad es absolutamente mi responsabilidad, no mi culpa, esa de nada sirve, la culpa victimiza, en tanto que la responsabilidad empodera.  Yo soy así Cuando he escuchado “yo soy así”, generalmente se gestó en el espacio de la irresponsabilidad afectiva, y se pronunció luego de haberle hecho daño a alguien. En este caso, mi “yo soy así”, es una suerte de rebeldía anacrónica e inocua, es permanecer felizmente terca en mis creencias que no ameritan ser ciertas, ni aceptadas, solo requieren ser útiles a mis propósitos y sueños.  Sí, yo soy así, optimista, terca, me río de mis chistes malos, bailo sola en casa, soy una enamorada sin retorno de la escritura, y aprendí a hacerme una con la utopía cuando esta me hace feliz. Muchos sufren por anticipado, yo decidí celebrar por anticipado, ya mucho pesar deambula por las calles, prefiero creer que todo anhelo de mi corazón, ya está hecho. ¿Cual es la diferencia?, ninguno de los dos ha ocurrido, la diferencia es que mi espera es serena y placentera. Me casé sin derecho a divorcio con mis creencias, muchas de ellas poco razonables, lo reconozco, y absurdas para la mayoría, pero me pregunto ¿necesitaría permiso para vivir en la queja o en el lamento?, entonces, ¿por qué he de esperar validación para vivir feliz y esperanzada? A veces, solo a veces me siento en un mundo al que no pertenezco, y en el que sin duda, no voy a encajar como quien se pone un zapato apretado esperando adaptarse a él.  ¿No es acaso más fácil y menos doloroso comprar los zapatos de mi talla?, sí, sin duda lo es, pero no luce tan fácil en el mundo y con el mundo, así qué, en lugar de intentar de cambiar el mundo exterior, gobierno mi mundo interior. Porque como dijo el escritor y filósofo Publio Siro “Si quieres gobernar un imperio, gobiérnate a ti mismo”.  También puedes leer: Tus creencias no tienen que ser ciertas, tienen que ser útiles La vida pensada No pienses bien las cosas: Contraintuición Yo soy así

Café espiritual

El café es la segunda bebida más consumida en el mundo después del agua, los hay muy diversos, y más distintas aún son las maneras de prepararlo y disfrutarlo.  Son muy pocas las personas que conozco a quienes no les gusta el café, pero incluso para ellas, escuchar “vamos por un café”, es sinónimo de una invitación a conversar, o a compartir un buen momento.  Hoy mientras me tomaba un buen café, y en mis tiempos de introspección, que por fortuna cada vez ocupan más espacio en mi vida, pensaba en el café y en sus propiedades, mientras disfrutaba de su aroma y su sabor. Inmediatamente pensé, “qué maravilla sería poder tomarnos un café que nos despertara también espiritualmente”. Una especie de café espiritual, y pensé en este artículo y dije ¿cuál es el mío?, ¿qué me hace despertar?, y en lo primero que pensé fue en los años que he pasado dormida, dormida en lo más oscuro de la vida, apagada, deprimida. La depresión apaga los sentidos, la esperanza, el deseo, la risa, y lo peor, apaga las ganas de vivir. Nada despierta en mí mayor empatía que una persona deprimida, siento un deseo de correr a su lado, de abrazarla, de ayudarla, porque sé el horror que es estar deprimido, y por largo tiempo.  El que me conoce, pero no en profundidad, pensará que exagero, o incluso que miento, porque mi personalidad no hace match con una mujer deprimida, todo lo contrario. Soy intensamente alegre, jocosa, me río a carcajadas a diario con distintas personas, soy positiva ante toda situación, y mi permanente optimismo incluso causa extrañeza en la gente que me rodea.  Varias veces me han preguntado, “Thamara, ¿cómo haces para ver siempre lo mejor en todo?”, y realmente lo que se me hace imposible es ver lo peor en algo. Tengo una mente entrenada para ser una mujer positiva y optimista siempre, no nací así, lo cultivé intencionalmente. Claro, hay momentos en los que me quiebro, en los que dudo, y hasta me pongo brava con la vida, pero realmente duran muy poco, porque también estoy entrenada para reconocer las emociones en donde no me quiero estacionar. Para mí, un café espiritual es esa pausa necesaria que me rescata, me sana, y me permite regresar recargada. Porque decir que vivo feliz y optimista el 100% del tiempo, sería mentirte y mentirme. Pero digamos que el optimismo y la gratitud, es mi configuración de fábrica por defecto, despues de MUCHO trabajo interno.  Después de consumir lo que llama Margarita Pasos, mucha “proteína mental”.  A veces es una oración, otras veces es un libro, un podcast, o una conversación que edifica, con alquien luminoso con quien provoque tomarse un buen café, que se convierte en ese café espiritual. Ahora viendo en retrospectiva los meses, incluso una vez fueron años, en los que he estado deprimida, de cierta manera suscribo unas palabras que leí en un libro de Tony Robbins, donde parafraseando decía algo así como que la depresión se planea. Primero me hizo ruido esa frase, pero luego capté su sentir y la esencia de su mensaje. Tony Robbins comenzó diciendo “cuando eliges estar todo el día en la cama, sin bañarte, comiendo mal, respirando mal, con mala postura, alimentando malos pensamientos, etc, estás planeando la depresión”. Y esto me pareció muy alentador, saber que hay cosas que sí están en nuestro control ante tan devastadora enfermedad. Y sí, de cierta forma hay cosas que sí podemos evitar, como quien detecta un cáncer en un estadío temprano, ya luego, cuando la depresión nos arropa, podría ser tarde para intentar evitarla con éxito.  Este café espiritual podría ser el blindaje emocional y mental que necesitamos para estar conectados con la gratitud, con la esperanza, y con la alegría.  Hay una frase que me encanta, quien me conoce y quien me lee, saben que soy una mujer que podria resumir parte de su vida y de su crecimiento personal en frases, propias o de terceros, esta no me pertenece, es anónima, y dice “la gente no ríe porque es feliz, es feliz porque ríe”. Podemos crear la paz, las risas, y la felicidad, desde un estado elevado de conciencia, no siendo víctimas del entorno, sino siendo los creadores del mismo. Lo he hecho, sé de lo que te hablo, he hecho ambos, dejarme arrastras por las advesidades, sentirme terrible, y también he sido la arquitecto de mi vida, he creado realidades, como la sanación milagrosa del cáncer que me dio el en año 2016.  No es pequeña cosa, recibir un diagnóstico de cáncer, y abrazar la plena certeza de tu sanación, de paso con un tiempo establecido, 90 días, eso me dijo Dios, y yo le dije eso a mis hijos cuando les comuniqué que había decidido no someterme a ninguna cirugía o tratamiento médico.  Eso es habitar en el campo cuántico, en esa certeza, celebrar por anticipado lo que anhelas, o como lo expresa el Dr Joe Dispenza: “vivir la emoción antes de la experiencia”. La primera vez que leí la frase “recuerda tu futuro”, pensé que se habían equivocado, pensé ¿cómo carajo voy a recordar mi futuro?, la respuesta era obvia: creándolo. El cerebro no puede estar triste y alegre al mismo tiempo, de hecho, tampoco puede distinguir una risa falsa de una verdadera, así que la próxima vez que te sientas mal, sonríe, esboza una sonrisa en tu cara, de esa forma vas a despistar al cerebro, y pensará que te sientes bien. Suena loco, pero inténtalo, nada tienes que perder. El orden de la emocionalidad es: el pensamiento genera un sentimiento, el sentimiento genera un emoción, la emoción genera una acción, y la acción genera resultados. Si damos un salto tenemos que, pensamientos es igual a resultados. Pero en ese orden, hay atajos, recursos, y uno de ellos lo leí en un libro del Dr Mario Alonso Puig, y dice “El cuerpo es capaz de resolver lo que la cabeza, por más que lo intente,… Seguir leyendo Café espiritual

Parir no es obligatorio, la maternidad es una gran responsabilidad

Nuestros hijos vienen a ser amados y protegidos, vienen al mundo porque así lo decidimos sus padres, no nos deben nada, y menos la vida.

50 días para 50 años, la vida comienza ahora

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Con los 40’s se han ido la prisa, la incertidumbre, el deseo de forzar las cosas y las ganas de que las cosas sean a mi manera. Ahora entiendo que el comportamiento ajeno no me pertenece, pero mi reacción a ese comportamiento sí. Por tanto no me estaciono donde la paz no me acompaña, y si algo me produce inquietud, me marcho en elegante silencio. Expreso con claridad lo que quiero, no justifico mis elecciones, no tengo que argumentar lo que soy, sé con plena certeza que mi brillo será bien recibido por unos, y encandilará a otros, me quedo con quienes disfruten de mi luz sin sentir que apago la de ellos. En ocasiones he sentido que debo pedir permiso para mostrar mi esencia, para ser quien soy, ahora me muestro orgullosa, segura y feliz, segura estoy que mi esencia es en si misma un filtro que me permite atraer aquello que resuena conmigo, por tanto no puedo cambiarla, pero sí puedo elegir a quien entregársela. Hoy, a 50 días de cumplir 50 años, me siento más plena y feliz que nunca, me gusta todo lo que veo en mi, lo físico, lo espiritual y lo emocional, pareciera que de la noche a la mañana algo se movió dentro de mi, y todo aquello que lució adverso o desfavorable se convirtió en tierra fértil para el crecimiento de mi SER. Estos días han sido mágicos, han llegado personas y situaciones que me han permitido hacer una retrospectiva de 20 años, de mirar distante pero no distinta a la Thamara de 30 años, en esencia la misma pero ahora más plena y hermosa en todos los sentidos.  En 50 días tendré 50 años, lo escribo y lo pienso y me parece increíble sentirme y verme a mi misma de esta manera, que no haya mujer alguna que le tema a esta edad, porque es realmente maravillosa!

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