Thamara López | Escritora

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El hombre de mi vida …

El hombre de mi vida …

El hombre de mi vida no me llama mi amor, aunque llevo amándolo mucho tiempo, 26 años ya, fue increíble lo que sentí cuando lo vi por primera vez, no tuve dudas, dije, “él es y será siempre el amor de mi vida” lo miraba por horas, lo contemplaba como quien no se cree la inmensa suerte de tener algo tan hermoso y valioso enfrente, él es todo un caballero, carga mi cartera cuando caminamos en algún centro comercial, me abre la puerta del carro, me rueda la silla cuando vamos a comer a algún restaurante, nunca más me dejó pagar la cuenta y me siento segura y amada a su lado.

Hemos tenido malos tiempos, malos momentos, como todos los grandes amores, pero siempre han habido rápidas reconciliaciones entre los dos, a mi se me olvida casi de manera inmediata cualquier cosa que me haya podido hacer, mi memoria con él es amorosamente selectiva, solo me queda la imprenta de lo bueno, del amor, del cuidado, de la protección, de la ternura y de todo lo bueno y hermoso que él me ha hecho vivir durante 26 años.

El es un hombre de esos que parecen sacados de un cuento, es todo un príncipe, es hermoso, guapo, noble, fiel, proveedor, trabajador, honesto y muy familiar. Siempre huele bien, siempre le sonríe a la vida, trabaja feliz y siempre encuentra algo bueno en cada situación. No soy la única mujer que lo ama, es absolutamente normal que un ser humano como él, pueda derretir a varias mujeres al mismo tiempo, y todas lo sabemos y lo compartimos desde el amor y la gratitud de tenerlo en nuestras vidas, no hay manera de celarlo, o mejor dicho, no hay derecho de hacerlo, él sabe darle su justo lugar a cada quien, así que todas estamos felices. Él es absolutamente respetuoso, siempre lo ha sido, la mujer que le entrega su corazón puede estar segura que ese corazón será tratado con dulzura y rotunda lealtad, siempre ha sido así, es así, y así será por siempre, porque los valores del hombre de mi vida son inquebrantables, casi de no creerse.

El hombre de mi vida desde que era casi un niño comenzó a trabajar, y lo hizo con total responsabilidad y disciplina, sus jefes lo observaban incrédulos de que un jovencito de 13 años pudiera desenvolverse tan bien atendiendo público, manejando una caja registradora, etc, al punto de que a los 17 años se había ganado a fuerza de trabajo el puesto de gerente de ese local donde trabajaba. Trabajó en esa empresa por 10 años, y a los 23 años se fue a otro país y a las 2 horas de haber llegado a esa nueva ciudad, ya estaba trabajando, y se mantuvo haciéndolo 18 horas al día por 6 meses, y en ese tiempo ahorró y se convirtió en el apoyo económico de toda su numerosa familia. Siempre fue muy maduro, desde los 17 años dijo que quería hacer con su vida, a que edad se quería casar, él siempre tuvo todo muy claro.

A los 24 años se casó, y es el mejor esposo que yo haya conocido, es amoroso, fiel, proveedor, no es fiel en realidad, es rotunda y estruendosamente fiel, hace feliz todos los días a la misma mujer, la respeta, la honra, la ama, la hace reír, la provee, no solo la ama a ella, también ama a su familia, y, si, es verdad, el hombre de mi vida no me llama mi amor, pero yo sigo disfrutando de este amor desde hace 26 años, y la razón por la que no me llama mi amor, es porque me llama “madre querida”.

3 comentarios

  1. Comparto el amor de tu vida, es el hijo varon que no pari, lo amo con todo mi ser y tengo el IMNENSO PLACER de ser su Tia Querida

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