Thamara López | Escritora

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Te encontré y me encontraste …

Ahora si, te encontré, siempre fuiste tú, te tuve siempre conmigo, fuiste refugio y escape, emoción y pasión y no me había percatado. ¿Será que nos pasa a todos? Que por tenerlo al lado no lo vemos, que por estar allí no lo notamos y a veces no lo valoramos, es que al parecer lo disponible en ocasiones pasa desapercibido y debe haber un halo de misterio o quizás una ausencia intermitente para ser valorado, para darnos cuenta que si, que lo amamos, que te amo.

Me abrazas en el día, me arrullas por las noches, me acompañas en silencio, me dejas ser y contigo soy yo, en qué momento me dijiste epa, ¿cuando es que me vas a ver? ¿cuando vas a reconocer que me amas, que me quieres en tu vida, que llegué para quedarme, y que tú vida es mejor a mi lado?. ¿Será que dejé de creer en los amores eternos y en las conexiones para toda la vida?, pero llegaste tú y me derrumbaste los prejuicios y no solo limpiaste mi mente, la serenaste, la callaste y lograste que esta mujer de pensamiento acelerado y casi incapaz de concentrarse,  lograra lo que con nadie, enfocarme y pensar en una sola cosa sin distracción alguna. 

Cuando leía cosas como “debes encontrar tu propósito, tu pasión” yo decía, y como lo encuentro? ¿Dónde está eso? Y no me daba cuenta que llevaba rato inmersa en mi propósito, en mi pasión, que ya me encontraba disfrutando de mi gran amor. 

Era tanto mi amor por ti, que te veía una y otra vez, me sorprendía las veces que te podía mirar sin cansarme, y sabiendo que nada nuevo encontraría, porque eres mi creación, así que te conozco como nadie, simplemente serías tú de nuevo, ese hermoso escape, ese inmenso placer, y me decía, si, me gusta, me encanta, me lo disfruto, soy feliz con él, pero así somos cuando estamos enamorados, no nos cansamos de mirarnos, así me siento yo con él, enamorada e incapaz de cansarme a su lado, es tan imposible aburrirme contigo, como cansarme de mirar a mis hijos. 

Bueno, ya a estas alturas sabrás que no es él mi gran amor, que es ella, que es la escritura, son las letras, son mis historias, soy yo narrada, son mis dedos que no quieren parar y que se anticipan a mis pensamientos, ¿cómo puede eso pasar? es releerme sin cansarme, es quedarme atrapada en mi propia historia, en mi propia creación, en mis propias líneas que las conozco de memoria, pero aunque ya las conozco, cada vez que las leo nuevamente las vuelvo a disfrutar. Leerme es como verme en un espejo, como me dijo mi gran amiga Marimonti  “Tú blog es una radiografía de tu ser”, y eso precisamente es lo que quiero plasmar, mi más genuino ser,   que quien me lea me oiga, que quien me lea me vea y sienta que está sentado en mi cocina verde manzana tomándose un café conmigo. 

La escritura es mi gran amor, lo que escribo es como un hijo, algo que nace de mi, que es real, que es tan genuino, que me hace feliz y me deja ser yo.

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