Thamara López | Escritora

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¡Me casé en chancletas!

¡Me casé en chancletas!, ese carajo logró que una mujer como yo se casara en chancletas. Hoy escuché a una amiga a la que quiero muchísimo decirme esta expresión en medio de una conversación relevante sobre su vida, y tuve que correr a escribir.

Estaba cenando, dejé la comida y eran empanadas, no cualquier comida, y salté a mi oficina a abrir mi laptop y a echar para afuera todo lo que esta frase alborotó en mi.

Me vinieron tantas cosas a la mente cuando ella me dijo eso, pensé inmediatamente en la pobre estatura de su ex esposo, en su poco agraciado físico, pero luego de pensar eso, mi pobre y superficial análisis se expandió y pensé “¿Por qué carajo algunas mujeres nos obligamos a encajar en el lugar equivocado?, ¿Quién nos nombró las salvadoras de hombres que se sienten inferiores en todo sentido al lado de una mujer en tacones?.

Mi amiga se casó en chancletas, y no solo me refiero a su calzado que lo eligió para no hacer sentir más feo y más bajito a su futuro esposo, me refiero a todo lo que tuvo que obviar, dejar pasar, ignorar, tolerar y soportar para permanecer en ese caótico matrimonio por 6 años. Yo estuve en su matrimonio por cierto, ella hermosa y radiante, y el esposo poquitico por donde se le mirara, yo cuando los vi juntos la primera vez pensé “¿qué carajo le vio mi bella amiga a este hombre?, pero ante una sonrisa grandota de una amiga contándote muy feliz que se va a casar, la cordura te dice “cállate Thamara”. No todo el tiempo se puede ser sutil, nice, dócil, ni andar promoviendo la paz mundial, yo no soy una miss, a veces toca decir las cosas sin mucho acomodo, y como decimos en mi patio “al que le caiga le chupa”.

Las mujeres hermosas, inteligentes y seguras de sí mismas son una bomba atómica con piernas para un hombre bajito, no bajito de estatura, sino de personalidad, valores, dones y talentos. Las mujeres seguras les despeinamos las inseguridades a los hombres inseguros, no lo hacemos nosotras en realidad, ellos nos observan y solitos deciden achicopalarse. Hay muchos que se retiran en busca de una mujer más fácil, no me refiero sexualmente, me refiero a fácil de manipular o persuadir, una mujer que los haga sentir mejor con ellos mismos, conozco montones de casos. Pero hay otros que se quedan para joder, para socavar, para destruir, para intentar rebajar, y esos son los que hacen que ¡nos casemos en chancletas!.

No todas serán como yo que me gustan los altos, para todos los gustos hay, pero sí te digo que si estás con un hombre con el que no puedes usar tacones, ¡ahí NO es!. Esos tacones de los que fastidian los pies y no puedes usar, podrían ser una advertencia, una alarma de que has comenzado a obligarte a “encajar” a juro, al punto de sentirme incómoda con tu propia estatura. Aunque sin esos tacones igual tienes la altura de tu ser, de tu intelecto, de tu cultura, de tus dones y talentos, esos aunque son más difíciles de anular que tu tamaño, de tanta humillación y de tanto ceder, podrías apagar tu brillo momentáneamente.

A mis 50 años se me hace más fácil reconocer cuando mi altura intelectual (porque de tamaño soy pequeña), hace sentir inferior o incómodo a un hombre, y me tengo prohibido hacerme pequeña solo para que otros se sientan cómodos con ellos mismos. Ni me río de chistes que no me dan risa, ni veo fútbol si no me provoca, pero hace 10 años me uniformaba de pies a cabeza del equipo del hombre de turno, ¡ahora ni loca!. No todo lo que decimos debe sonar amable, agradable y empático, entre mujeres nos tenemos que blindar y proteger, debemos ser la “red flag” de otras mujeres, de amigas que estén pasando por un túnel tan oscuro que se les olvida que ellas son luz.

No me interesa caerle bien a todos, mi esencia es en sí misma un filtro que aleja a los que no vibran conmigo, o a los que mi luz les molesta. Tengo un camino de autoconocimiento muy largo por delante, pero me emociona saber que soy mejor persona que el año pasado y que cuando cumpla 51 años atesoraré nuevas victorias como ser humano, como madre, como escritora, como amiga, etc. Que aún me falte mucho camino por recorrer, no significa que no valore lo que ya he conquistado y quien soy hoy. 

Ponte las chancletas cuando a ti te provoque, pero también usa esos tacones rojos que te silbaron desde la vitrina y dijiste “los necesito para vivir”. Y lo más importante, en chancletas o en tacones, conserva esa altura que te hace única y que te mantiene rutilante en la vida, recuerda que por las mismas razones que muchos quieren hacerte daño, otras personas ni locas te dejarán ir de sus vidas.

4 comentarios

  1. La humanidad requiere de una sobredosis de amor propio y criterio propio, entender que el significado de algunas cosas no es el mismo para todos. Saludos y bendiciones

  2. Me encanto como siempre querida amiga tu tan acertada y genuina me quedo con esa frase si no puedes usar tacones ahí no es 🤗

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